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jueves, 12 de noviembre de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 58


Alexander Ludwig es Clayton ‘Clay’ Walter
Alexander Ludwig es Clayton ‘Clay’ Walter
Clay contemplaba el espectáculo, asombrado. Aquellos extraños plantaban cara a sus hombres, y lo peor de todo: estaban ganando.
Vio el cadáver de Mary Lee que bañaba de sangre las hojas muertas. Tenía varios cuchillos en su espalda y una mueca cómica en los labios.
Aún le escocía la garganta debido al humo. Cogió una botella de agua de su mochila y dio unos largos tragos. «Malditos hijos de puta —pensó—. Nos están masacrando. ¿De dónde han salido?»
Encontró a algunos más de sus hombres por el bosque. Eso le enfureció aún más.
Apuntó su arma tratando de dar a alguno de ellos. De pronto, descubrió otro cadáver en el suelo. Se acercó, deseando que fuera de uno de aquellos intrusos. Se trataba de Connor. «Joder, joder, ¡joder! Han matados a dos de mis mejores hombres.»
El joven tenía una gran herida en el cuello. Su uniforme de policía estaba teñido de rojo.
Clay notó un movimiento por el rabillo del ojo. Era un chico tratando de escapar. Levantó el arma y disparó. El sonido de la bala rompiendo el aire le retumbó en los oídos y se alegró de oír un grito de dolor.
Corrió hacia su presa. Era un chico de unos diecisiete años, rubizo y mirada turbia. La bala le había dado en el hombro y se retorcía de dolor.
—Vaya, vaya, vaya. Al fin he cazado a uno. Y te aseguro que serás el primero de muchos. —Se acercó a él, apoyando la rodilla en la herida—. Puede que hayáis acabado con algunos de mis hombres, pero tú y tus amigos estaréis muertos por la mañana.
El joven no dijo nada. Le escupió en la cara y Clay sonrió con malicia. Cogió su pistola y apretó de nuevo el gatillo; le disparó a quemarropa en el otro hombro.
—¡Apártate de él! —bramó una voz a su espalda que le sobresaltó. Era el chico moreno. Tras él, empezaron a llegar el resto de forasteros.
—Hombre, al fin has tenido los cojones de aparecer. —Se levantó y miró desafiante a su nuevo contrincante—. Tú sabes mi nombre, ¿podrías decirme el tuyo? Me gusta llevar la cuenta de mis trofeos de casa.
—Soy Jack —le espetó el joven, desafiante—. Y a no ser que quieras morir, te aconsejo que te largues y nos dejes en paz.
Clay no pudo más que reír. Jack le miró con odio en los ojos, y eso le divirtió más.
—Chaval, soy el sheriff de este pueblo. Un niñato como tú no me da órdenes. —Miró a su rival y comprobó que no tenía armas—. Veo que vienes preparado para la batalla —dijo con ironía—. Despídete de tu vida.
Clay levantó el revólver y apuntó a Jack. El chico se quedó inmóvil, mirándole con asombro. El sheriff disparó. No le quedaban balas.
—¿Pero qué demonios…? —dijo, pero no pudo continuar.
Jack se abalanzó sobre él como un lobo y empezó a pegarle.
***
Tommy intentaba poner a salvo a Melissa y Merlyn. El caos se había adueñado de aquél bosque, y los gritos y disparos llegaban de todas
Alejandra Castello es Tommy
Alejandra Castello es Tommy
partes.
—Tranquilo, Tommy, todo saldrá bien —le dijo Merlyn con dulzura.
A pesar de que ellas ya sabían que era una chica, seguían tratándola de chico para no descubrirla ante el resto. Tommy agradecía ese detalle.
—No estoy tan seguro —dijo suspirando—. Tenemos que escondernos en algún sitio. Melissa no puede correr en su estado.
Merlyn asintió. Melissa le miró con tristeza. Tommy sabía que odiaba sentirse como si fuera un lastre.
—Hola, forasteros —Tres chicos salieron de entre unos árboles y se acercaban lentamente a ellas—. ¿Qué tenemos aquí? Una preñada y una vieja. ¿Eh, Kyle? ¿Habías visto antes a una vieja?
—Nu-nu-nunca —un chico rubio y pecoso sonrió—. ¿Y tú, Little Ji-jim?
El tercero se acercó aún más a ellas.
—No, y va a ser interesante —Miró a sus compañeros—. Matad al chico, dejad a esas dos. Nos divertiremos con ellas antes de matarlas.
—Ah, sí. Nu-nunca me he fo-fo-follado a una vieja —contestó el pecoso con un hacha en las manos.
Tommy se puso en alerta. Le temblaban las manos, pero sabía que debía actuar rápido. Sacó un cuchillo de un bolsillo y lo puso en alto. Los tres chicos rieron y señalaron el arma.
—Mira, Kyle, el niñito quiere hacernos pupa con un cuchillo.
—Déjamelo a mí. Quiero hundir mi machete en su cabeza —dijo Little Jim.
—Y yo quiero ver tus sesos esparcidos por todo el bosque —Big T apareció tras ellos y disparó a Little Jim en la cabeza.
Tommy empuñó el cuchillo y se lo clavó a Kyle en el pecho. El chico cayó al suelo arrastrándole con él. Kyle intentó arrebatarle el cuchillo a Tommy, que tuvo que asestarle varias puñadas para acabar con él.
El otro chico salió corriendo y desapareció entre los arbustos.
—Gra-gracias —dijo Tommy a Big T.
—No las des.
Big T guardó el arma. A su lado apareció Mandy abrazando su mochila. Tommy miró sus manos; estaban manchadas de sangre. Las frotó frenéticamente contra los vaqueros.
Un grito sonó cerca de donde se encontraban.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Melissa.
—No lo sé, pero debemos averiguar qué es —dijo Merlyn con preocupación—. Puede que se trate de uno de nosotros. Debemos ayudarle.
—Pero… —empezó a decir Tommy, pero se detuvo.
—Tiene razón —dijo Big T mirando a Mandy—. Si no llegamos a aparecer, estaríais muertos. Podrían necesitarnos. Iremos con cuidado.
Tommy asintió, asustada, y el grupo se dirigió con sigilo al lugar de donde provenía el sonido.
... Capítulo 59, próximamente ...

jueves, 30 de julio de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 57 por Elizabeth Thor


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miley cyrus es Katty
Dos chicos corrían por el bosque intentando huir del humo, querían poder cumplir un años más de vida y otro más cerca de su muerte. Clay vio como los dos chicos corrían del humo para volver al pueblo y con dos disparos les paró los pies, Clay se acercó a ellos y les miró a los ojos con enfado:
-¿Queréis esconderos bajo vuestras camas? ¿Queréis ir a soltar el rumor de que Clay no puede con unos fugitivos…?
Clay, sin pensarlo dos veces, disparó a uno de los dos chicos a la cabeza y saltó la sangre, saltó los trozos de cerebro manchando a Clay y al otro chico, que cayó al suelo asustado. El hijo del sheriff no lo pensó dos veces y mató al último testigo:
-Tengo un nombre que no podéis hundir…
Mary Lee cogió un pañuelo que tenía en su bolsillo y lo bañó con el agua de su cantimplora para poder respirar, andó entre el humo hasta llegar al foco de todo, donde había nacido el fuego. La chica se paró de golpe y se llevó la mano a su pistola al escuchar un ruido, al escuchar unos pasos que tenía a su espalda. Al girarse, vio a Maggie que tenía el rostro cubierto por un pañuelo.
Mary Lee corrió contra ella, las dos chicas se golpearon el rostro cayendo al suelo, Maggie estaba tirada en el suelo paralizada, no podía mover sus manos ya que las rodillas de su atacante las tenia clavada en sus brazos, aparte de eso comenzó a recibir puñetazos en el rostro. La redneck sonreía al ver como saltaba sangre de la nariz de su víctima, Maggie le dio un fuerte golpe con sus piernas haciendo que la soltara. Mary Lee, enfadada, se dirigió hacia ella pero recibió una patada en el estomago y cuando se inclinó dolorida recibió un rodillazo en el rostro. Mary Lee sacó la pistola y apuntó a Maggie, sonrió al mirarla, ya podía saborear ese momento de cuando le saltaran los sesos a su presa:
-Malditos seáis los forasteros. Los niños de ciudad, ¿qué pensáis? ¿Qué nuestras tierras son vuestras…?
El cuerpo de Mary Lee se quedó inmóvil por unos segundos a los ojos asustados de Maggie y comenzó a caer sangre de su boca. La chica cayó al suelo y a su espalda se pudo ver como tenía clavado unos cuchillos. Maggie respiró con calma al ver que fue salvada y lo que le sorprendió más es que fue salvada por Katty. La chica le sacó los cuchillos a la redneck y miró a Maggie:
-No me des las gracias, odiaba a esta paleta… -Katty se acercó a Maggie, que aun no se había levantado, y le acarició el rostro con el cuchillo- Podría decir que tuviste un accidente… Que yo llegue tarde a salvarte y la paleta te mató.
Katty dio un par de pasos hacia atrás y lamió el cuchillo manchado de sangre:
-Da gracias por seguir viva…
Bob cargó su arma y poco a poco se guió por los pequeños ruidos que se escuchaban, pequeñas sombras que podrían ser su enemigo. Todos estaban perdidos entre el humo y el fuego y cualquiera podría ser una victima. Connor no lo pensó dos veces y comenzó a disparar con su escopeta, había reconocido a uno de los fugitivos. Bob recibió un disparo en el brazo y eso hizo que comenzara a gritar de dolor, Connor sonrió al ver que su presa estaba a punto de caer, podría jugar con su presa y destrozar al extranjero.
Bob se retorcía de dolor llevándose la mano al brazo ya que no dejaba se sangrar, Connor sonrió y al acercarse a él le dio una fuerte patada en el rostro, pisando le la herida y disfrutando de esa visión de dolor. Miró a Bob con una sonrisa en sus labios y le apuntó a su cabeza con la pistola:
-Respira por ultima vez este aire puro. Será lo único que te llevarás al otro mundo.
Bob alargó la mano y cogió un trozo de tronco, con todas sus fuerzas le dio un golpe a Connor y consiguió que dejara caer su arma. El dolor se pudo ver en el rostro del chico y recibió una patada de Bob en el estomago. Connor se llevó las manos al estómago y con todas sus fuerzas se lanzó contra Bob empotrándolo contra un árbol, el chico intentó coger el arma para rematar al forastero. Bob cogió un trozo de madera y se lo clavó en el cuello a Connor, éste se llevó la mano a la garganta ya que no dejaba de sangrar. Se estaba ahogando en su propia sangre. El chico cayó al suelo mientras acariciaba su muerte por segundos, las hojas marchitas y las flores se bañaron con la sangre de Connor. Bob se aferró al tronco de un árbol e intentó ponerse en pie, sonrió al ver que había matado al ayudante del sheriff.
... Capítulo 58 ...

miércoles, 29 de julio de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 56 por Elizabeth Thor


Joe Dempsie es Matt Nolan
-Para, Matt, como ves estas solo. No tienes a tus chicos, no tienes ni siquiera a Katty y no creo que Big T quiera cumplir tus ordenes ya que quiere sobrevivir… Descansemos ya que tenemos armas -Bob miró a Mandy- ¿Cuántas balas nos queda?
Mandy cogió su mochila y comenzó a contar las balas que tenía, comenzó a suspirar al ver las pocas balas que les quedaban, no serían suficientes para un nuevo tiroteo:
-Solo tenemos para cuatro cargadores, hay también cinco disparos de escopeta…
La chica se sentó en el tronco de un árbol y abrió su portátil que tambien guardaba en la mochila:
-Encima se me esta agotando la batería…
Matt estaba mirando a todas las direcciones ya que estaba nervioso, estaba inquieto ante cualquier crujido del bosque, estaba enfadado con el todos, quería destruirlo todo. Se llevó la mano al bolsillo y sacó lo único que había recuperado de su hermana: su pequeño bolso hecho de lana que estaba manchado de sangre. Lo abrió poco a poco y comenzó a ver lo que escondía su hermana, comenzó a sonreír al ver unas fotos, unas fotos donde aprecia su familia y eso despertó una sonrisa en los labios. Rebuscando más entre sus cosas encontró una carta que Sarah había escrito:
Querida Melissa, ya hemos llegado a nuestro final y podremos vivir más allá de los dieciocho años. Querida amiga, si no te has dado cuenta Jack y yo mantenemos una relación, él me quiere y yo a él. Quiero que sepas que aunque esté conmigo, nosotros estaremos contigo para criar a su hijo
Matt rompió en mil pedazos la carta que escribió su hermana, cerró con fuerza los dientes y se llenó de rabia, todas esas estúpidas ideas de revolución fueron culpa de Jack, su estúpido amor hizo que ella no pudiera dar un paso más hacia atrás, podría haber vuelto a sus brazos cuando murió Dean.
Melissa estaba tumbada tras unos arboles, Merlyn le acariciaba la mano preocupada ya que temía que rompiera aguas en cualquier momento. Tommy suspiró mirando a Matt, estaba muerto de miedo ante su presencia, esas miradas, esa forma de hablar:
-Vamos, Melissa, tienes que aguantar un poco más…-dijo Merlyn.
Melissa cerró los dientes con fuerza tocándose su hinchado ombligo:
-No quiero que nazca sin que este Jack…
Tommy suspiró:
-Estaríamos más seguros con Jack aquí…
Se escucharon pasos y ladridos de perros, los chicos del sheriff habían encontrado el rastro de los chicos, tras pasar la noche eran menos y la ley había conseguido contar con cinco chicos más para la persecución.
Clay Walter, el hijo del Sheriff, consiguió encontrar el rastro de los chicos gracias a los perros, al escuchar como los perros ladraban sin cesar el chico preparó su escopeta, y miró a Connor y Mary Lee para que se prepararan para comenzar a disparar. Los tres chicos se pararon para darle una charla a los nuevos refuerzos:
-Quiero que matéis a esos miserables. Han matado al alcalde, han destrozado la paz de nuestro pueblo…
Clay se acercó a Connor y Mary Lee, casi susurrando les dije a los chicos:
-Si fuera por mí les daría una puta medalla a esos delincuentes. Con la muerte del hijo del alcalde yo soy quien manda… pero tengo que llevar sus cadáveres al pueblo.
Clay tenía que demostrar que tenía una mano de hierro con los extraños, más por el tiroteo en la granja de Mercedes, no quería que sus vecinos hablaran o rumoreaban que él tuvo algo que ver, quería llevar unos cadáveres llenos de balas para asustar a todos y hacerles callar. No quería que nadie se levantara contra su poder, no quería que nadie se levantara contra su ley.
Matt cargó una pistola y se la tiró a Tommy:
-Será mejor que protejas a las chicas… Demuestra que eres un hombre y defiende a tu hermanita, la vieja, a la cría y a la embarazada.
Tommy se acercó a Merlyn y entre las dos ayudaron a levantarse a Melissa, las dos llevaron a la chica embarazada, el chico miró a Mandy:
-Mandy, reparte las balas y nos vamos a esconder…
Maggie cargó su pistola y miró a Bob con una sonrisa en los labios, sin pensarlo dos veces le dio un beso en los labios, quería llevarse algo al otro mundo y lo mejor era un beso:
-Nos veremos en el otro mundo, Bob…
Mandy, tras repartir las balas, corrió hacia Big T y le dio un fuerte abrazo. No quería perder a ese gigante, por una vez se había abierto una brecha en su psicopatía y no quería perderle:
-Ten cuidado, grandullón, no quiero perderte…
Matt cargó la escopeta y se llenó los bolsillos de balas para poder seguir disparando. Miró a los chicos:
-Somos enemigos, si no tuviéramos un enemigo en común os mataría, pero ahora necesitamos unirnos…
Maggie tragó saliva y sintió como le saludaba las manos, no sabía como podrían sobrevivir a aquello. Vio a su alrededor el seco bosque, ese seco bosque que sufría por culpa del verano, uno de los más duros de los últimos años y una idea nació en su mente:
-Esperar, chicos, podemos hacer un incendio en el bosque y aprovechar el humo para enfrentarnos a ellos…uno a uno.
Dianna Agron es Maggie
La furgoneta comenzó a atravesar la carretera totalmente desierta, con coches abandonados con cadáveres de adultos y un graffiti en uno de los coches que ponía “Si eres adulto, estas muerto”. Jack intentaba moverse con la furgoneta poco a poco, Katty suspiró aburrida al sentir tanto calor en su cuerpo y comenzó a mirar por la cabina para saber lo que guardaban estos catetos. Sonrió al ver que escondían un paquete de tabaco y un mechero, cogió un cigarro, se lo puso en los labios y lo encendió:
-Bueno, está más seco que mi corazón, pero se puede fumar…
Como pudo Katty le dio una calada que casi se dejaba las encías, estaba tan seco que le costaba saborear el tabaco. En silencio Lilith comenzó a salir de su escondite y se acercó a la caja de herramientas, de allí cogió un destornillador. Katty se giró para mirar la parte de atrás de la furgoneta al escuchar un ruido, cuando se quiso dar cuenta, Lilith saltó contra ella y posó el destornillador en el cuello de su antigua torturadora:
-Puedo matar al demonio…-dijo Lilith.
Jack frenó de golpe y miró a Lilith, no podía matar a Katty ya que Matt sería un peligro más grave si perdía a su mano derecha:
-Lilith, déjala. Yo soy el primero que la quiero ver muerta, deseo verla muerta pero ahora no, déjala Lil…
Lilith comenzó a llorar ya que deseaba matar a Katty y le costaba por unos segundos clavarle el destornillador en el cuello, quería matarla pero creía demasiado a Jack. Katty aprovechó eso para morderle la mano, cuando Lilith la soltó dolorida Katty le dio un fuerte puñetazo haciendo que se golpeara contra la pared de la furgoneta y cayera al suelo inconsciente.
Katty miró a Jack y sacó sus cuchillos, el chico pego un frenazo y cogió del cuello a su compañera, le miró a los ojos con odio, con ganas de matarla:
-Quiero que sepas que te podría romper el cuello, quiero que sepas que eres tan frágil como una ramita entre mis manos…Ella esta loca por tu culpa.
Katty respiró con calma cuando las manos de Jack le soltó, respiró ese apreciado oxigeno que necesitaban sus pulmones, se llevó las manos a su delicado cuello. Jack comenzó a oler un algo familiar, un olor de madera quemándose y al mirar a las montañas vio que alguien o algo había comenzado un fuego.
-¿Ese fuego? Puede ser…
Katty tragó saliva con dificultad:
-A esa dirección se fueron Matt con tus jodidos amigos…
El humo hizo que se oscureciera el día, el humo oscureció el sol y por unos minutos los chicos del sheriff estaban perdidos por el bosque. Uno de ellos no podía ver a un centímetro de su nariz, estaba tosiendo al encontrarse con todo aquello y de la nada apareció un fantasma, apareció un ser enmascarado. Una delicada figura que tenía un pañuelo en la boca y un cuchillo entre sus manos. Cuando el chico se quiso dar cuenta su atacante le corto el pescuezo y la sangre comenzó a salir sin cesar.
... Capítulo 57 ... 

martes, 28 de julio de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 55 por Elizabeth Thor


Miley Cyrus es Katty
El sol devastaba con todo a su paso, arrebataba la vida con su calor a cualquier cosa que estuviera en la infinita carretera. Katty estaba muerta de sed y deseando poder beber algo fresco para no morir de sed, estaba deseando hasta beber la sangre de Jack. El chico seguía su paso bajo el sol sin perder la vista de Katty observándola de reojo. Los dos se pararon ante una gasolinera, vieron que aun había vida en ese sitio ya que había un perro atado a un poste con un bebedero a su lado. Jack dio un par de pasos y cayó de rodillas ante la sombra de la gasolinera. Katty le quitó el bebedero al perro y comenzó a beber desesperada :
-Eres una maldita loca, Katty.
-Solo soy una jodida superviviente.
Jack metió su mano en el bolsillo descubriendo que no tenía ni un centavo para comprar algo para beber, cuando tragó lo poco que le quedaba de saliva, Katty le dio el bebedero del perro para que le diera un trago:
-Dale un puto trago… Asqueroso imbécil.
Cuando Jack estuvo a punto de darle un trago alguien salió de la tienda y vio a los dos chicos. Katty al ver a ese chico rubio de doce años de pequeña estatura preparó una de sus dagas para defenderse. El niño se quedó inmóvil ante esos extraños y por unos instantes un escalofrío pasó por su cuerpo al ver como se comportaba la chica. Jack comenzó a sonreír poniéndose en medio del niño y Katty:
-Hey, chico, hemos tenido un accidente a unos cuantos kilómetros de aquí. ¿Nos puedes ayudar? Necesitamos algo de agua y limpiar nuestras heridas.
Katty se acercó a Jack y le susurró al oído:
-Déjame que lo mate, seguro que nos entrega al jodido sheriff.
El niño les miró con miedo, miró hacia la tienda y vio a su hermana mayor de dieciséis años, una chica pelirroja más alta que su hermano y de figura delgaducha, que vestía con un mono de trabajo que llevaba su padre, la chica miró a Jack y Katty:
-¿¿Necesitáis algo de agua y curar vuestras heridas? Pasar antes que venga el sheriff.
Katty sonrió y se guardó las dagas, se apoyó contra la pared y se dejó resbalar para quedarse sentada ya que estaba agotada, respiró tranquila por no volver a marcharse las manos de sangre. Jack se dirigió a la chica:
-¿Por qué nos ayudas…?
-Sois extraños y jamás os vi en el pueblo. Seguro que tenéis problemas con el sheriff.
La chica miró a su hermano pequeño y asintió con la cabeza, esa era su señal para que volviera a la habitación donde estaba escondido. La chica miró a Jack:
-Me llamo Lucy y conozco como se las gasta ese maldito sheriff. Mi hermano mayor sufrió por su culpa y nos sacó de allí para que no nos hicieran daño… El hijo del sheriff no quiere ver a extraños ni a vagabundos.
Los tres chicos entraron a la trastienda y Lucy les miró sonriendo:
-Por favor, sentaros, yo os serviré unos platos de sopa…
Jack y Katty se sentaron a la mesa, la chica como una salvaje cogió el pan y comenzó a comer como si no hubiera comido durante unos meses, Jack le miró a los ojos y estiró su mano cogiéndola por la camiseta:
-Si les haces daño, te juro que te matare…
Jacob Artist es Jack
Lucy les sirvió dos platos de sopa, los dos chicos mientras comían se miraron fijamente ya que no se fiaban, no se fiaban de la capacidad de matar o proteger a alguien que puede ayudarlos. La chica vio como los dos chicos comían la sopa, podía ver como Katty comía casi desesperada la sopa que le habían puesto, aparte de todo aquello Katty hacia tiempo que no comía comida casera, siempre se alimentaba de cualquier cosa que estuviera en una lata.
Jack miró a la chica y suspiró al mirarle a los ojos al ver que era tan complicado que alguien le ayudara un poco, últimamente había descubierto a adolescentes que tenían odio en sus pocos años vividos:
-Gracias. Ese sheriff quiso cazarnos por ser forasteros en la ciudad.
Katty sonrió mirando a los dos chicos y se llevó el plato a la boca para sorber la sopa que quedaba. Les miró mientras se limpiaba con la manga el resto de la sopa de su boca, se levantó de la mesa y se tiró un eructo. Se rascó el ombligo:
-¿Serás buena chica y dejarás que me ducha? Tengo el coño que me huele a anchoa…
Lucy sonrió y le señaló donde estaba el servicio, cogió unas toallas que fueron cogidas bruscamente por Katty. La joven se sentó junto a Jack y le llenó un vaso de zarzaparrilla. Jack le cogió la mano y le miró a los ojos con mirada de agradecimiento:
-Muchas gracias por la ayuda, pero no pasaremos mucho tiempo aquí. Tenemos que encontrar a nuestros amigos…
Lucy cogió de la mano a Jack y le miró a los ojos con una agradable sonrisa en su rostro:
-No se lo que tienes, pero me despiertas mucha confianza. Cogeremos la furgoneta e iremos a buscar a vuestros amigo…¿De acuerdo, Jack?
Jack estaba tumbado en la cama intentando dormir un poco, cuando intentó dormir un poco abrió los ojos al escuchar como alguien entraba en la habitación. Una Katty totalmente desnuda y secándose con una toalla salió del servicio, la chica se seco poco a poco y sonrió al ver a Jack en la cama. La pequeña loca convertía a sus presas, convertía en sus enemigos en fantasías sexuales que deseaba poder jugar antes de matarlos. La joven se acercó a la cama de Jack y tiró la toalla, se acostó a su lado bajo el silencio de Jack, ese chico que podría haberle rotos el cuello, ese chico que despertó algo en ella por sus golpes. La chica fue acariciando su pecho:
-Por que no nos vamos al infierno... ¿Eh, Jack?
Cuando Katty comenzó a abrirle los pantalones se encontró la mano de Jack que evitaba que ella se los bajara:
-Olvídalo, Katty… Podría haberte matado, ¿por qué piensas que quiero hacerlo contigo?
Katty sonrió:
-¿Por qué no me lo haces pagar todo y me haces daño, Jack…?
John Bradley es Big T
Jack le miró enfadado y la tiró en la cama , le cogió fuertemente del cuello y pegó su cabeza contra las sabanas de la cama, comenzó con dolor y sin cariño a penetrar el ano de su enemiga. Katty mordió las sabanas, sintiéndose destrozada por detrás. Más que sexo era una forzada violación y era algo que buscaba Katty. El odio estaba en ese placer, los golpes y la furia estaba servida en esa cama. Jack quería hacer daño a aquella mujer y que sintiera todo el dolor que había hecho. Katty terminó con una sonrisa en sus labios y unas lagrimas en su rostro, el dolor y el placer le parecía maravilloso. Jack fue a ducharse para quitarse de encima ese maldito acto, quería que aprendiera, quería que escarmentara pero por dentro se sentía sucio. Jack se metió en la ducha y comenzó a pensar en lo que harían, necesitaba encontrar a sus amigos y, sobre todo, a su querida Melissa. Por la mañana sabría lo que tendría que hacer y no quería llevarse ninguna vida más, no quería ver otro nuevo cadáver cuando cerraba los ojos.
A la mañana siguiente Jack comenzó a buscar entre las cosas de Lucy quería encontrar las llaves de la furgoneta, quería robársela para que no tuviera que sacrificar su vida. No quería ver otra vida perdida. Mientras que Jack buscaba las llaves Katty se guardo en los bolsillos unos pastelitos que había en el mostrador. El chico sonrió al encontrar las llaves de la furgoneta. Miró a su compañera:
-Vamos, Katty.
Lilith estuvo viendo todo lo que pasaba tras la ventana, se dio cuenta que estaban buscando las llaves de la furgoneta para poder huir. La chica corrió hacia el vehículo y abrió la puerta, se escondió bajo una lona.
El otro grupo estaban corriendo por la montaña guiados por Matt. Los chicos eran de ciudad y jamás habían estado en un ambiente tan frondoso, estuvieron corriendo toda la noche por la zona y no sabían como llegar a la carretera. Tommy ayudaba a Merlyn a que andará por el hostil territorio, estaba preocupada para que su amiga no se cayera. Big T llevaba en brazos a Mandy ya que esta estaba profundamente dormida. Matt estaba enfadado con todo el mundo que se movía a su alrededor:
-Correr, joder…
Maggie ayudaba a Melissa a andar por el bosque mientras que Bob les ayudaba a andar por el difícil terreno. Tommy miró a Melissa y vio que ella estaba agotada al andar tanto, se acercó a Matt y posó su mano en su hombro:
-Matt, por favor, paremos un poco para descansar. Melissa está agotada, recuerda que esta embarazada.
Matt cogió de la camiseta a Tommy y le pegó contra el tronco de un árbol, le miró a los ojos enfadado:
-¡¿Tenemos a unos putos policías detrás nuestro y quieres parar?! Recuerda lo que he perdido…Ese cabrón mató a mi hermana.
Tommy le miró a los ojos intentando tragar saliva, estaba muerto de miedo pero necesitaban descansar un poco:
-Melissa esta agotada necesita descansar, Matt…
Matt, enfadado, empujó a Tommy al suelo e intentó darle una paliza. Merlyn se puso de rodillas junto a Tommy intentando protegerle, cuando quiso golpearlo fue parado en seco por Bob y Big T:
-Para, Matt, como ves estas solo. No tienes a tus chicos, no tienes ni siquiera a Katty y no creo que Big T quiera cumplir tus ordenes ya que quiere sobrevivir…Descansemos ya que tenemos armas -Bob miró a Mandy- ¿Cuántas balas nos queda?
... Capítulo 56 ...

jueves, 7 de mayo de 2015

Demonalia: Demonios solidarios

Tengo el placer de presentaros la antología 'Demonalia'. Coordinada por Enrique Montiel de Arnáiz y publicada por la editorial Cazador de Ratas, cuenta con 332 páginas de infernales relatos (en el que se incluye uno de esta humilde autora) e ilustraciones para una buena causa.

Y es que comprándolo ayudas a la Asociación AFIN (Asociación de Familiares para la Integración de Niños con Diversidad Funcional 'Carlos Pita'), ya que los 12€ (+1 de gastos de envío) que cuesta irán íntegramente a esta causa.

¿A qué esperas a hacerte con él?

Puedes comprarlo desde la web de Cazador de Ratas.


viernes, 10 de abril de 2015

Reseña 'Mundo de Sangre y Cenizas'

Desde Leyendo hasta el Amanecer.​ llega la primera reseña de  Mundo de Sangre y Cenizas :D En su podcast 'En los transportes públicos', a partir del minuto 51.46 podréis escuchar a Daniel G. Domínguez hablar sobre esta historia de supervivencia Z.

Darle las gracias por sus palabras y por la reseña, me ha hecho una ilusión enorme :D :D :D

Para escucharla, sólo tenéis que entrar aquí ^^

- Podcast 'En los transportes públicos'


jueves, 9 de abril de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 54 {Final de Temporada}


Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
Se le cubrió el rostro de lágrimas. Matt no podía creer lo que había ocurrido. Su hermana estaba muerta. Apartó a Jack de un empujón y la acunó como hacía cuando Sarah no era más que un bebé. Gritó de impotencia y sintió una mano en su hombro. La apartó con rudeza y miró a Jack.
—¡No me toques! —dijo con rabia.
Jack, con los ojos lloroso se apartó de él. Vio como se acercaban alguno de sus chicos y Maggie, la mejor amiga de su hermana. La chica tenía una mano sobre la boca y cayó de rodillas entre sollozos.
Matt la miraba con rabia. Ella había pasado más horas con su hermana que él durante los últimos años. Esa chica, de pelo rosa, se encontraba con Sarah siempre que hacía algo para fastidiarle. Y ella era la que debía estar muerta.
Escuchó risas fuera de la casa. Matt, sintiendo como la furia le invadía el cuerpo, se acercó a la ventana y vio al chico que había disparado a su hermana con el revólver aún levantado. El arma humeaba. El sheriff del lugar tenía una sonrisa burlona y los cazadores se reían a su alrededor.
—¡Hijo de la gran puta! —Matt levantó su pistola y empezó a disparar indiscriminadamente con el cuerpo de Sarah en su regazo.
Dio a un chico al lado del sheriff, que le miraba desafiante.
—¡Para, Matt! ¡Nos matarás a todos! —Katty le bajó el arma con fuerza.
—¡Déjame en paz!
—¿No ves que esos paletos tienen más armas que nosotros? ¡Estamos sin munición! A mi me quedan unas dos balas, y a ti, viendo como disparas, lo mismo. Si sigues provocándoles nos llenarán de plomo.
—¿Y a mí qué me importa? ¡Han matado a Sarah!
—Lo sé, y lo lamento, pero tenemos una oportunidad. Están regocijándose por lo ocurrido, debemos escapar antes de que llenen de nuevo los cargadores.
—Katty tiene razón —Big T se acercó a ellos con Mandy—. Es el momento de salir de aquí cagando leches. O moriremos todos.
Matt se detuvo unos segundos, meditando. «Ese sheriff de pacotilla merece morir ahora mismo —pensó—. Pero con tantos perros a su alrededor, no es un blanco fácil. Necesito tenerlo a solas, con mis cuchillos, y torturarle antes de morir. Deseará no haber apretado el gatillo en su puta vida.»
—Está bien —dijo al fin—. Pero en cuanto podamos, lo capturaremos. Lo quiero vivo, y me lo dejaréis para mí, sin preguntas, ¿entendido?
Vio que Jack negaba con la cabeza. «Puto niñato. Si fuera tu hermana o tu adorada novia la que estuviera muerta harías lo mismo.» Tommy le dio un codazo a su amigo con mirada suplicante. Jack suspiró y miró a Matt.
—Está bien. Pero salgamos ya de aquí. Se estarán preguntando por qué no les disparamos y tarde o temprano, nos atacarán de nuevo.
¡Pum!
Como si de un mal presagio se tratara, una bala salió por la ventana rota e impactó en el hombro de Big T.
El joven se quejó de dolor y puso su mano en la herida. Mandy empezó a llorar a su lado.
—¡Joder!¡Larguémonos de aquí! —dijo Matt dejando a Sarah en el suelo con delicadeza. La besó en la frente y le acarició el rostro—. Lo siento mucho, hermanita. Te quiero.
Empezó a correr hacia la cocina y todos le siguieron.
—A la de tres, abriré la puerta. Los que tengan balas, a mi lado. Por si tenemos que despejar el camino.
Jack y Katty fueron los únicos que acudieron a su llamada. Matt asintió y respiró hondo. Cogió el pomo con la mano derecha mientras con la izquierda aferraba el arma con fuerza.
—Uno… Dos… ¡Tres!
Abrió la puerta con fuerza. Dos chicos del sheriff les recibieron con balas. Matt, Katty y Jack acabaron con ellos con rapidez.
—¿A dónde vamos? —preguntó Katty a su izquierda.
—Tenemos que refugiarnos en algún lugar seguro.
—Lo mejor será alejarnos lo máximo posible de esos cabrones —dijo Jack detrás de él.
—No me iré sin antes acabar con el sheriff. Se lo debo a Sarah —contestó Matt tajante.
—Creo que hay varias casas abandonadas antes de llegar al pueblo —añadió Mandy junto a Big T.
—Estupendo —Matt sonrió en al oscuridad—. Allí les esperaremos.
***
Jena Malone es Lilith
Jena Malone es Lilith
Dos días más tarde.
Lilith les seguía de cerca. Había conseguido ocultarse en varios lugares para no ser vista, y el grupo de chicos no se percató de su presencia.
Después de matar a aquél chico en el granero, cogió una hoz y contempló la batalla que había tenido lugar en aquella casa en ruinas.
Cuando todo se quedó en silencio, salió de su escondite con cuidado y empezó a caminar hacia la casa; allí, ante la puerta, se encontraba el cadáver de una joven rubia. «Que Dios la tenga en su gloria» pensó Lilith y se santiguó. Rodeó el cuerpo y entró en la casa. Todo estaba lleno de balas y sangre y un olor ocre le inundó las fosas nasales; el olor de la muerte.
Habían varios cuerpos de chicos que había visto en la ciudad, «Chicos de Matt —pensó—, Dios les ha castigado por sus crímenes.» Fue hacia el salón y vio a una chica rubiza tendida en el suelo; se trataba de Sarah, la cabecilla de la resistencia. Lilith se agachó hacia ella y le acarició el rostro. «Pobre pecadora; cometió errores pero ayudaba en nuestro refugio ahuyentando a los chicos de su hermano. Que Dios se apiade de tu alma.» Le besó la frente.
Escuchó golpes a su espalda. Al girarse, vio la puerta de la cocina abierta dando golpes contra el marco. «Por allí has escapado, mi querido Bob. Te encontraré.»
Desde entonces, les había seguido sin hacer ruido. También comprobó que los cazadores les pisaban los talones, pero parecían jugar con ellos a un enfermizo juego del gato y el ratón. «Todo eso les pasa por tener al demonio entre ellos —dijeron las voces en su cabeza—, en cuanto la adulta muerta, todo será luz y felicidad, y Bob volverá a tus brazos.» Lilith sabía lo que debía hacer. Sólo debía esperar su momento. Se refugiaría en la oscuridad y le cortaría la cabeza a la adulta. En un principio la odiarán por ello, pero pronto descubrirán que sólo cumplía órdenes de Dios y volverán al buen camino.
El sol era abrasador, y durante el día notaba como su fina piel se secaba y cuarteaba. Las noches eran más frías y agradables, y se acurrucaba en un rincón aferrada a la hoz, lejos de todo, para no ser descubierta.
—Vas a morir, puta. Pagarás por lo que has hecho.
Una voz le sobresaltó una mañana soleada. Se refugió detrás de unas grandes rocas y desde allí observó: se trataba de Jack, uno de los amigos de Bob, que golpeaba a la ramera de Matt.
—M-me necesitas. Nos necesitas. Sin Matt, sin nuestros chicos y sin mí, estáis muertos. Todos —dijo Katty con dificultad.
Lilith empezó a temblar, recordando las barbaridades que la concubina de Matt le había provocado estando cautiva. Se tapó los oídos, la voz de Katty la transportaba a un lugar oscuro y sombrío, y a un dolor insoportable en el que deseó la misma muerte.
Escuchó a los dos chicos hablando, pero sin entender qué decían. «Vamos, debes escuchar, si sabes sus planes, te puedes adelantar a ellos y así salvarles de sus miserias. Debes matar a la adulta.»
Suspiró, intentando serenarse, y lentamente separó las manos de las orejas.
—Son demasiados, os masacrarán —Katty estaba en el suelo con Jack sobre ella. El chico tenía las manos alrededor de su cuello. Lilith deseó que no la soltara hasta matarla—. Por separado, ninguno lo conseguiríamos. Tenemos que unir fuerzas para acabar con ellos. Nos enfrentamos a algo mucho más peligroso. Debemos unirnos en esto, o moriremos.
Jack le soltó el cuello y se dejó caer hacia atrás. «Debería haberla matado —pensó Lilith oculta tras las rocas—. Esa perra de Satán debería estar muerta.»
—Mira —dijo Jack levantándose rápidamente—, nunca voy a confiar en vosotros. Jamás. Pero si es cierto que, por ésta vez, tenemos que luchar juntos.
Vio a Katty asentir con la cabeza. Jack le tendió la mano para ayudarla a levantarse
—No te arrepentirás, Jack —dijo Katty y se sacudió el polvo de la ropa.
—No te equivoques, en cuanto esto acabe, cada uno irá por su lado. Y recuerda, una de mis balas lleva tu nombre —Jack se giró y empezó a caminar por el desierto.
La chica caminó tras él. «Esos dos se han aliado —Lilith no podía creerlo—. Son enemigos, no deberían estar juntos. Esos demonios los han corrompido. Debo salvar a Bob. Tengo que salvar su alma del infierno.»
Lilith notó un chasquido a su derecha. Se giró lentamente; el cañón de un arma la apuntaba directamente entre los ojos.
—Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? —dijo un chico con un uniforme de ayudante del sheriff.
Ella no dudó. De un golpe rápido, le degolló. La pistola cayó al suelo. El chico no pudo emitir ningún sonido; se estaba ahogando en su propia sangre. Se llevó las manos a la garganta, intentando en vano taponar la herida.
Lilith cogió la pistola y se la puso en un bolsillo. Miró al chico con desprecio.
—Pobre pecador. Has recibido tu merecido.
Apartó la vista y buscó a Jack y a Katty; estaban ya lejos. Empezó a seguirlos, con cuidado, vigilando su espalda, tratando de no ser la nueva presa de los cazadores.
... Temporada 3 ...