viernes, 28 de octubre de 2011

La llegada del Caos

-I-


'Que aburrimiento de tarde', pensó Lisa mientras ojeaba su reloj. Aún le faltaban 3 horas para acabar su jornada laboral y estaba harta. Llevaba ya un año trabajando en ese videoclub, y cada mes que pasaba habían menos clientes, lo que hacia que todo fuera sumamente aburrido. 'Si esque ahora con internet, nadie alquila nada', se sentó en la silla detrás del mostrador y se puso a mirar su Facebook.


Pasaron 2 horas y nadie había entrado, le dolían los ojos de mirar todo el rato el ordenador y ya no sabía que hacer. Contempló la calle, pasaba poca gente a esa hora, era extraño ya que hasta ese momento seguía haciendo una temperatura muy agradable para ser otoño.


30 minutos para cerrar. Lisa estaba ansiosa por llegar a casa y darse un buen baño. Mientrás estaba en absorta en sus pensamientos, empezó a escuchar gritos y alaridos en la calle. Miró a su alrededor, asustada, '¿Que demonios estará pasando ahí fuera?', cogió el bate que utilizaban en la tienda por si alguna vez ocurría algo y se acercó hacia la puerta.


Lo que vió a continuación la dejó paralizada, aferrada al bate, durante unos minutos.


-II-

Gente corriendo por todas partes, parecían huir de otros. Gente en el suelo rodeada por otras personas que parecían agredirlas. Lisa no entendía nada, sólo pudo quedarse y observar lo que estaba ocurriendo fuera de la tienda. Parecía que nadie reparaba en ella, y eso le dió la sensación de ser público en un espectáculo dantesco. Miró detenidamente a la gente que había en el suelo. No paraban de moverse. Y sus atacantes no les dejaban en paz. Lisa corrió hacia el teléfono y marcó el número de la Policía. No hubo respuesta. Intentó con el de Emergencias, Bomberos....nada, parecía que las lineas estaban todas colapsadas. Dejó el teléfono con rabia y fue otra vez hacia la puerta de la tienda. Todo seguía igual. Aunque empezó a fijarse en los atacantes. Todos estaban llenos de sangre y parecían heridos. Pasó uno de ellos muy cerca del cristal del videoclub. Lisa se apartó rapidamente pero antes pudo ver como le faltaba media cara y sus dientes ensangrentados asomaban dandole un aspecto espeluznante.


Se quedó esperando unos segundos a que el hombre, o lo que antes había sido un hombre se fuera. Con el bate aún entre sus manos, se volvió a asomar por la puerta. La gente seguía corriendo y habían empezado a intentar entrar en los comercios y pisos situados a su alrededor. Un hombre joven se aproximó a Lisa y ella abrió rapidamente la puerta. El hombre, de pelo castaño y ojos claros entró a toda prisa e intentó cerrar la puerta.
-¡¡Cierrala!! ¡¡Por lo que más quieras cierra la puerta!! -dijo, parecía histérico.
Lisa cerró lo más rápido que pudo la puerta y el hombre la apartó del cristal.
-Que no nos vean, apartate e intenta hacer el menor ruido posible... -le dijo en un susurro.
-Pero .... ¿que está pasando?
-No tengo ni puta idea -dijo el hombre- todo es un caos ahí afuera....hay una especie de zombies que están devorando a la gente... ¡joder!....nunca pense que diría algo así...me he encontrado con todo esto al volver del trabajo....tu has tenido suerte de seguir aún aquí....
Lisa suspiró, hace un momento sólo pensaba en ir a casa, y ahora, en que menos mal que no se había encontrado con todo esto en el metro.
Se escucharón unos ruidos, como de disparos. Los dos se alarmaron.
-Parece que a llegado la policía.... antes he intentado llamarlos, y a emergencias, pero nada....-dijo Lisa
-No me extraña, estarán colapsados, yo he intentado llamar a mi mujer y tampoco lo he conseguido...
En ese instante algó chocó contra el cristal de la puerta y los dos se quedaron en silencio.


-III-


-¿Que será eso? -dijo el hombre sin levantarse.
Se oían más ruidos, algo estaba golpeando el cristal.
-Ni idea, pero habrá que ver....puede que sea alguién intentando refugiarse... -dijo Lisa levantandose.
-¡Espera! -Lisa le miró- ¿y si es una de esas cosas....?
-Me acercaré un poco y echaré una ojeada, intentaré que no me vea nadie.
-De acuerdo.
Lisa se aproximó lentamente a la puerta, estaba aterrada pero intentó controlarse, puede que alguién necesitara ayuda y tenía que ser rápida para que ninguno de esos seres se diera cuenta de su presencia. Miró por la puerta y vió a una chica que parecía ser normal. Con un movimiento rápido, Lisa se acercó a la puerta, la abrió y mientrás entraba la chica ya la estaba cerrando. La cogió del brazo y la llevó junto al hombre.
-¿Estás bien? - le preguntó Lisa a la recién llegada
-Si si...sólo tengo un rasguño...¡uno de esos cabrones me a mordido!
-Ten... -el hombre se quitó la chaqueta y se la dejó para que taponara la herida.
-Gracias.... -dijo la chica, tenía aspecto adolescente, por lo que Lisa dedujo que debía tener unos 15 o 16 años. -¿alguién sabe que está pasando? -Tanto el hombre como Lisa negaron con la cabeza. - Que bien.... -la herida no dejaba de sangrar- me llamó Lydia, ¿y vosotros sois...?
-Carlos, trabajo aquí cerca, me a pillado todo este caos saliendo del trabajo...
-Yo soy Lisa....y trabajo aquí... -miró alrederor, que extraño se le hacía el videoclub en esos momentos. Se dió cuenta de que aún tenía aferrado el bate.
-Tendríamos que pensar en algo...si nos detectan, no creo que esa puerta aguante mucho ¿no? -dijo Carlos
-Que va...es de cristal...nada más...está cerrada pero un golpe con la suficiente fuerza...ya nos robaron así una vez... - contestó Lisa
-Eso no da mucha confianza - suspiró Lydia
-Es lo que hay... -Lisa miró al mostrador y vió una puerta detrás de él - ¡¡el almacén!!, ¿como no lo he pensado...? ahí podríamos estar más seguros, hasta que llegue la poli y todo esto pase, además hay una ventana que da a la calle, a un parking, y allí tengo mi coche - Lisa sonrió.
-Pues vamos -dijo Carlos sonriendo también y se levantó del suelo.
De repente Lydia se apoyó contra la pared, aprecía mareada.
-¿Estás bien? -dijo Carlos y la ayudó a estabilizarse
-No lo se... es extraño, es como si tuviera fiebre....
Carlos le tocó la frente.
-Esque tienes fiebre -miró a Lisa extrañado- ayudame a llevarla al almacén...
Lisa se acercó y ayudó a Carlos a cargar con Lydia. Parecía cada vez más débil. Fueron lentamente, por los rincones, para evitar ser vistos a través de la puerta de cristal.
-Ya falta poco, aguanta -le dijo Lisa- mira la herida, parece que está peor -miró a Carlos- pierde mucha sangre... 
-Esto no me gusta nada. -dijo Carlos. 
Unos segundos después, cuando les faltaba muy poco para llegar a la puerta, Lydia perdió el conocimiento.
-Rápido, hay que entrar ya o nos verán -Carlos miró a Lisa suplicante- ¿tienes las llaves?
-Si si -Lisa abrió rápidamente la puerta.
Fueron entrando, y Lisa no pudo evitar echar una ojeada a la calle. Cada vez estaba peor, más de esas cosas caminaban por todas partes.La gente corría sin rumbo fijo. Y había sangre, mucha sangre. 
Cerraron la puerta tras de si y pusieron a Lydia en el suelo. Los dos se sentarón y Lisa dejó el bate a su lado.


-IV-


-Aquí estaremos seguros, al menos de momento -dijo Carlos
-Al menos hasta que llegue la policía...aunque he visto como está la situación....me parece que esto es demasiado grave....
-Si, también he visto como está todo....cuando estaba escapando de esas cosas, antes de venir aquí, acababan de llegar algunos policias, los ruidos que hemos escuchado antes serían ellos disparando supongo...
-Pues por lo que he visto fuera...creo que van perdiendo...- contestó Lisa. Los dos se quedaron en silencio y Lydia gimió de dolor.
-No es normal que una mordedura haga esto....ni aunque lo que le haya mordido tuviera la rabia...
-Ya... -Lisa se acercó a Lydia y le puso una mano en el pecho- parece que tiene problemas para respirar; puede que estuviera enferma de antes...no se...
-Joder, a ver si acaba ya esta puta locura -dijo Carlos, cogió el móvil y empezó a llamar- nada, no da señal.
Lisa miro a Lydia. Se estaba poniendo cada vez más nerviosa. ¿Como un sólo mordisco podría hacer eso? 'no, no puede ser...estaría ya enferma' dijo para si misma.


Esperaron un par de horas y aún podían escuchar los gritos de la gente en las calles. A veces se escuchaba algún disparo, pero no demasiados. Lydia seguía cada vez peor, parecía estar en coma, y eso no auguraba nada bueno.
Carlos se asomó por la pequeña ventana que había en la trastienda. Ninguno de los dos se había atrevido a mirar antes ya que sabían lo que se iban a encontrarse. 'Y no me equivocaba' pensó Carlos.
-¿Como están las cosas? -preguntó Lisa
-Igual....o peor.-Carlos se volvió a sentar.
Lydia jadeó y gimió de nuevo, esta vez con más fuerza, y su cuerpo empezó a convulsionarse. Los dos se miraron.
-Rápido, cogela por la cabeza mientras yo la cojo por las piernas, hay que evitar que se haga daño -dijo Lisa y Carlos obedeció.
El cuerpo de Lydia se agitaba cada vez más rápido, hasta que de repente, se paró en seco.
-¿Está....está bien? -preguntó Lisa- parece que no respira....-dijo alterada.
Carlos apoyo su oreja contra la boca y nariz de Lydia. No había señales de respiración.
-No, no respira... -dijo Carlos apartandose un poco.
En ese instante, Lydia hizo un ruido extraño, como un gruñido. Carlos volvió a acercar su oreja al rostro de Lydia y en segundos ésta lse la arranco de un mordisco.
Lisa gritó y el cuerpo de Lydia se incorporó y se acercó más a Carlos, que sangrando. Se echó hacía atrás para poder evitarla, con tan mala fortuna que se dió contra la pared y Lydia se le avalanzó. Todo empezó a llenarse de sangre. Lisa, aterrada, se levantó de un salto e intentó abrir la ventana. Estaba atascada. Lo intentó una vez más y aunque se resistía, consiguió abrirla. Carlos luchaba como podía contra Lydia. Lisa cogió el bate, se acercó por detrás y lse lo estampó a Lydia en la cabeza. Cerebro y sangre cuagulada mancharon toda la pared. Lydia se giró y fue a por Lisa. Carlos la cogió por la espalda.
-¡¡Salta!! ¡¡Sal por la ventana, corre!!
-¿Y tu? -dijo dudando Lisa.
-¡¡Me a mordido!! ¡¡me pasará como a ella, corre vete!!
Aún dudando, Lisa apoyó rapidamente una mesita que tenían en la trastienda, se subió a ella y subió a la ventana.
-Lo siento.... -dijo entre lágrimas.
-¡¡Vete!! ¡¡No podré retenerla mucho tiempo!!
Lisa saltó y fue corriendo a su coche, varias de esas cosas intentarón atraparla y las iba auyentando como podía. Encontró su coche, lo abrió, subió a toda prisa y lo puso en marcha sin rumbo fijo.

0 comentarios:

Publicar un comentario