domingo, 18 de marzo de 2012

Una tarde en familia

-I-

‘Hace un buen día para un picnic al aire libre’, pensó Helena mientras su marido conducía hacia la zona de bancos de madera que había en las afueras. Antes había sido un parque de atracciones, una de las iniciativas del anterior gobierno de la ciudad, pero había resultado un desastre. Un fallo en uno de los mecanismos de una de las atracciones hizo que la maquinaria cayera y una persona muriera. Lo cerraron a los pocos días, y al año, lo derribaron e hicieron  la zona de picnic y camping más grande de la ciudad. Era la primera vez que llevaban a los niños a esa zona y estaban entusiasmados.
Cuando llegaron se sorprendieron de que no hubiera gente, un día tranquilo para estar con la familia. Había una feria de artesanía en el centro, así que seguramente todo el mundo estaría allí. Una pareja apareció de la zona boscosa y saludó con la mano. Se metieron rápidamente en una tienda de campaña que habían instalado en la zona de camping y no volvieron a saber de ellos.  Helena y su familia se dirigieron a la zona de picnic y se sentaron en la mesa más cercana al rio.
Su marido, Noah sacó las bebidas mientras ella y los pequeños, Lily y Marty, sacaban los bocadillos y algo para picar.  Helena sintió algo extraño de repente, notaba como si alguien los observara, ¿la pareja de enamorados quizá? No puede ser, ya que se habían metido en la tienda y seguramente no saldrían hasta desfogarse un poco.
-¿Qué te pasa cariño? –le preguntó Noah, siempre notaba cuando Helena se sentía incomoda. Tantos años juntos hacían que pudieran casi leerse el pensamiento.
-Nada cielo –contestó, seguramente serían imaginaciones suyas.

-II-

Los observaba. Se relamía los labios. Se había acercado al escuchar el sonido. No había muchas personas que fueran a esa zona, a pesar de que estuviera preparada para ellas, y ver que después de tanto tiempo podría probar de nuevo la carne fresca le excitaba. Desde que cerraron el lugar de las luces y los ruidos no la había probado, y los animales del bosque no saciaban su apetito. Cuando ese lugar estaba en pie, había disfrutado de alguna que otra buena pieza. Las más jóvenes eran las que más le gustaban, ya que eran las más tiernas. Esperaría, esperaría el momento adecuado y las cazaría.  Sabía que a pesar del tiempo transcurrido no había perdido sus facultades, y estaba deseando ponerlas de nuevo en práctica. 6 presas, unas en un grupo de 4 y las otras, de 2. ¿Por cual empezaría? El grupo pequeño parecía una buena opción, pero sabía que al final las cazaría a todas, las almacenaría y así podría aguantar hasta que otro grupo de presas incautas se acercaran a sus dominios.

-III-

Estaban dentro de la tienda de campaña. Les gustaba ir allí ya que no iba casi nadie, y normalmente estaban solos. Pero hoy una familia había ido a la zona. Les habían saludado y se habían metido en la tienda. Les gustaba ir al rio y bañarse desnudos, y dejarse llevar por la imaginación, pero tendrían que conformarse con estar allí dentro y pasarlo bien en ese pequeño espacio.  Estaban besándose y habían empezado a quitarse la ropa. Él le acariciaba lentamente los pechos mientras ella se estremecía de placer. De repente algo tocó su pierna y ella se paró.
-¿Qué a sido eso? –dijo apartando su larga melena castaña y poniéndosela detrás de la oreja, miró a ambos lados.
-¿El que dulzura?  -dijo él besándole el cuello.
-He notado algo, algo que me tocaba la pierna
-Nena, habré sido yo sin querer – estaba demasiado excitado como para pensar en paranoias de su novia.
-Que no, que te he dicho que he notado algo… -se apartó y se puso la camiseta
-Venga ya, no seas cría joder, que seguramente te he rozado con algo.
Ella le miró resentida.
-Que no, que he notado algo, y tu tenias las manos ocupadas en otras partes – se señaló los pechos – y las piernas dobladas, a no ser que seas contorsionista, no me has podido dar….
Él la miró, en eso tenía razón, miró alrededor de la tienda.
-Saldré un momento a ver que a podido ser y vengo, puede que un insecto se haya colado dentro, tu comprueba eso, ¿vale?
-Gracias –ella sonrió.

-IV-

El olor a carne era muy fuerte en esa especie de refugio. Los humanos cuando se excitaban emitían más olor y calor, y eso le hizo acercarse a indagar. Rozó la pierna de la hembra, pero antes de poder arrastrarla, ella se dio cuenta y le sobresaltó. Se escondió detrás de unos arbustos cercanos y vio como el macho salió y fue a su izquierda. Le siguió y en cuanto dio media vuelta para volver al refugio de tela se abalanzó sobre él y le arrancó de un manotazo la cabeza. El pobre infeliz ni se dio cuenta. Esperó un poco. La hembra salió a esperarle. Inspeccionó un poco la zona, y cuando se acercaba a donde se encontraba la tiró al suelo y la abrió en canal. Sus tripas se desparramaron por todo el suelo y tintó la tierra de rojo. Ella emitió un débil gemido antes de morir. Ella seria su cena. Y él, iría directamente a su cueva.

....Continuará...

2 comentarios:

  1. OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOoooo ya kiero seguir leyendoooooooooooo !!!! D=

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  2. Jejeje gracias!!!! Me alegra mucho que te guste, ahora subo la segunda parte ;)

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