lunes, 2 de abril de 2012

Una tarde en familia -III Parte-

-XI-

Helena había escuchado algo extraño en el bosque, por donde su marido había ido a buscar a Marty. Se puso tensa.
-Mamá, ¿qué pasa? –preguntó Lily algo asustada
-Nada cariño, solo que están tardando mucho…. –dijo Helena, no podía mentir a su hija, no en esos momentos en los que estaba preocupada.
-Deberíamos ir a buscarlos, a ver si se han perdido los dos –al decir esas palabras, Helena miró a su hija, ella también estaba preocupada.
-Si, puede que si nos vamos un poco por donde se han ido, podamos encontrarlos a mitad de camino…. Pero si vuelven y no estamos… un momento…
Helena tocó su bolsillo, ¡¡el móvil!! ¡¿cómo no había caído antes?! Empezó a llamar a su marido…el sentimiento de triunfo inicial se transformó en frustración al comprobar que no había cobertura en ese lugar.
-Mierda…-miró a Lily- si, podríamos ir un poco hacia allí, pero sin alejarnos mucho, que sino después puede que sean ellos los que no nos encuentren a nosotras –sonrió, intentó así calmar un poco los nervios de las dos.
-Está bien, seguro que les encontramos por el camino, papá ya le habrá encontrado y le habrá echado bronca por irse así y asustarnos a todos. –dijo Lily tajantemente y las dos se adentraron en el bosque.

-XII-

Marty despertó medio aturdido. Era como si le hubieran dado con una gran pelota de futbol. No, peor. Con una pelota de futbol hecha de hierro. Se intentó incorporar pero algo se lo impedía. Estaba atado con unas cuerdas muy extrañas a la pared, y tenía poca movilidad. Estaba en una cueva. Era oscuro pero entraba algo de luz por una grieta en el techo. Era un espacio grande, lleno de cosas. Intentó agudizar la vista y no pudo evitar un gemido de terror al comprobar lo que había en ese lugar. Cuerpos. Cuerpos mutilados. Cortados en trozos y puestos encima de unas toscas estanterías hechas de piedra. También se dio cuenta de que había muchas piedras a su alrededor. Intentaba evitar los cuerpos. No quería mirar hacia ese horror e intentó borrarlo de su mente. Se controló, y analizo la situación. Sabía que estaba en problemas y debía salir de ellos. Puso la vista  en el suelo y descubrió algunas piedras afiladas, cogió una e intentó desatarse.

Un ruido de arrastre. Marty se hizo el dormido, pero tenía los ojos entreabiertos. Pudo ver un ser, grande, parecido a un simio pero más atroz. Le recordaba a esos grabados sobre el eslabón perdido o e Bigfood. Estaba manchado con algo espeso que no podía identificar y arrastraba un cuerpo. Al fijarse mejor pudo comprobar que era el de su padre. Contuvo un gemido y cerró fuertemente los ojos. No podía ser verdad. Esto no esta pasando. Escuchó varios sonidos que en su mente no quiso saber qué eran. Cuando parecía que el ser se fue abrió de nuevo los ojos. Su padre, el hombre que siempre le llevaba a los partidos, que le animaba a que fuera siempre mejor, estaba dividido en varias partes. Su cara estaba desencajada de terror. No parecía la misma persona con la que se había reído unas horas antes en el coche de camino a la zona de camping. Rompió a llorar, pero por miedo a que el ser volviera intentaba ahogar sus gemidos por lo que sollozaba. Sollozó durante horas. Hasta que despertó de nuevo.

-XIII-

Helena y Lily iban en busca de su familia por el bosque. Helena se sentía cada vez más nerviosa. Tenía la sensación de que alguien las vigilaba. Las observaba. Cogía cada vez más fuerte la mano de su hija. En su corazón sentía que algo iba mal, realmente mal. Su hijo había desaparecido. Después su marido, y tenia la sensación de que algo les podía pasar a ellas. Miraba a ambos lados, como buscando a quién las acechaba. Su hija se dio cuenta.
-¿Te pasa algo mamá? Estás muy rara…. –la miró con dulzura, con esos ojos que tanto le recordaban a Noah.
-No cariño estoy bien, sólo algo nerviosa porque pensaba que ya les habríamos encontrado, nada más. – intentó sonreír, pero lo único que pudo hacer fue una extraña mueca que inquietó a su hija pequeña.
Lily miró al suelo, y Helena seguía obsesivamente mirando a su alrededor.
Notó un golpe seco y el chillido agudo se su hija. Ya nunca más recobraría el conocimiento.

-XIV-

Lily vio como su madre caía al suelo. Miró detrás de ella y vio una especie de mono grande con unas enormes garras que rugía de triunfo. Chilló. Con todas sus fuerzas. El ser la miró y se acercó a ella. Lily retrocedió todo lo que pudo, sin poder separar la vista de su agresor. Se desmayó.

El ser volvió a relamerse. Ya tenía el plato fuerte sólo para él. La mujer había muerto de un fuerte golpe que le había roto el cráneo. La niña se había asustado tanto que se desmayó. Le puso el trabajo fácil. Cogió a la mujer y la llevó a hombros, y a la niña con una sola mano le bastaba. Fue directo a su cueva. Primero ataría a la niña junto a su hermano, y después descuartizaría a la mujer y la haría trocitos pequeños, más fáciles de guardar.
En cuanto llegó al lado de su hermano, que aún estaba dormido. Cogió el cuerpo de la mujer y empezó a su trabajo.

-XV-

Se despertó sobresaltado. Le dolía aun la cabeza. Aturdido miró a su alrededor. El monstruo aún no había vuelto. Miró a su padre, lo que quedaba de él. Tenía qua hacer algo y rápido. Cogió una de las piedras afiladas que tenia a su alrededor. Empezó a cortar las cuerdas. Escuchó un sonido. Escondió la piedra entre sus manos y se hizo el dormido. El ser había vuelto. Y llevaba algo con él. Decidió mantener la calma y permanecer inerte. Notó como ponía algo a su lado y después se iba hacia donde había descuartizado a su padre. Pudo escuchar como el monstruo destrozaba otro cuerpo. Esperó unos minutos y abrió los ojos. A su lado tenía a Lily, su hermana pequeña. La miró incrédulo, no podía ser, ella estaba lejos con mamá…..miró al menstruo y pudo comprobar como estaba mutilando a su madre.  Se quedó en shock. Inmóvil. Observó como con una especie de hacha le iba cortando los brazos, las piernas…todo el suelo estaba manchado de vísceras y sangre. Su familia. Las personas a las que más quería estaban muertas. Miró a su hermana atentamente, intentado averiguar si estaba viva o muerta. Parecía que respiraba. Volvió a mirar al monstruo, ellos sería los siguientes de su macabro plan. Después de despedazar a sus padres aria lo mismo con él y su hermana.
No podía permitirlo. La ira hizo que apretara las manos contra la piedra afilada y se las cortara. Mientras un chorro de sangre recorría sus manos pensó en como llevaría a cabo su venganza. Empezó a cortar de nuevo las cuerdas, esta vez con mayor rapidez y fuerza. Consiguió liberarse. Con sigilo buscó una piedra grande, que tuviera algún canto afilado, con la cual poder atacar al monstruo. Se acercó a su hermana pequeña.
-Lily…Lily despierta…
-Eehhh …. –emitió una especie de ruidito, siempre lo hacía cuando se levantaba por las mañanas.
-N hables, sólo escucha – aún parecía aturdida pero notaba que le prestaba atención- oigas lo que oigas, no mires, ¿de acuerdo? Cierra los ojos y piensa….piensa en las vacaciones de veranos, las que fuimos a la casa del lago, lo bien que lo pasamos, y recuerda, no mires –dijo estas ultimas palabras con rotundidad, notó como Lily contenía un gemido y asentía con la cabeza.
Encontró lo que buscaba. Con mucho cuidado se acercó al monstruo. Un olor  a podrido inundaba la habitación. El olor de cuerpos en descomposición. Al acercarse vio mejor lo que estaba haciendo: seguía cortando a su madre en trozos y separándolos, vio en el suelo que había varias pilas. En una de ellas había brazos y piernas, en otra, vísceras, y en la del medio, las cabezas. La de su padre estaba encima de todo. La furia se apoderaba de todo su cuerpo. Sabia que podía morir en ese momento, que el monstruo podía girarse y arrancarle la cabeza, y que ese también sería el fin para su hermana. Pero no le importaba. Tenia que intentarlo. Tenía que vengar a sus padres y escapar con Lily. Debía hacerlo. Levantó la piedra justo encima de la cabeza del monstruo y se la estampó en toda la cabeza. El monstruo grito de dolor y se giró para ver que le había golpeado. Miró a Marty con sorpresa y rabia. Marty le dio otro golpe, esta vez más fuerte y el monstruo se tambaleó. Vio que se le había caído el hacha y fue a por el. El monstruo le cogió de la pierna y lo tiró al suelo. Marty intentaba escapar con todas sus fuerzas. Pataleó  e intentaba acercarse más al hacha. Cuando lo consiguió en un gesto rápido lo cogió y le corto el brazo con el que le tenía cogido. El ser gritó más fuerte. Maty se abalanzó sobre él y encima de su torso le clavo el hacha una y otra vez. Sólo sentía ira, dolor, odio. Odio por esa cosa que había matado a sus padres y que iba a matarlos a ellos también. Y eso le cegaba. Y aunque el monstruo ya llevara muerto desde el tercer hachazo, Marty no paró hasta destrozarle la cabeza.  Fue parando a medida que le fallaban las fuerzas. Notó una mano pequeña en su espalda. Lily se había acercado a él.
-Ya a acabado Marty, está muerto… -dijo con un tono de voz extraño en ella, como si estuviera vacía.
Marty se levantó y abrazo a su hermana.
-Debemos salir de aquí… rápido –le dijo y la cogió de la mano- no mires atrás ¿vale?
-Ya vi a ma…má y a papá…. –las lágrimas empezaron a inundar su pequeño rostro.
-No llores, ellos no querrían verte así, tienes que ser fuerte, tenemos que salir de aquí y alejarnos lo más rápido que podamos.
Lily asintió, y cogidos de la mano, salieron de la cueva. La brisa de la noche les acarició la cara. Era una noche estrellada. Intentaron llegar al coche pero no sabían muy bien hacia donde iban. Buscaron el rio gracias al ruido del agua, y lo siguieron hasta la zona de camping. Cuando llegaron a ella se acercaron al coche de sus padres. Dormirían un rato allí dentro y por la mañana intentarían llegar a la carretera. Estaban a salvo de esa bestia. Pero ya nada era lo mismo. Sus padres habían muerto. Marty estaba cubierto de sangre. Lily parecía haberse perdido en si misma. Todo había cambiado. Todo lo que conocían o habían sido había muerto en ese bosque junto a sus padres.

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