lunes, 19 de noviembre de 2012

Shock


Parece mentira como la vida puede cambiar en sólo un instante. Un segundo. Una elección desafortunada. Un golpe del destino.

Nadie me iba a decir que esa mañana, de camino a casa, todo iba a cambiar. Fue casualidad que eligiera ese camino en vez de otro. Quieres aprovechar que un semáforo está en verde, y sigues recto. Debí esperar a que cambiase. Pero seguí.

Esperé en el siguiente cruce. Mirando como el cielo auguraba tormenta. Era una carretera de un solo carril. Había una hilera de coches aparcados en cada uno de los lados. Sólo me faltaban cinco minutos y estaría en mi hogar. Miré al frente. Había un chico, de mirada perdida. Puso sus ojos en mí. Parecían tristes. Le devolví la mirada y giré la cabeza a un lado. El semáforo estaba tardando en cambiar. Miré hacia delante de nuevo, el chico seguía observándome. Aunque en ese momento creo que no me veía, que solo miraba a la nada. Empezó a caminar hacia la carretera, un camión estaba a punto de pasar. Grité, y levanté mi mano para que se detuviera. Todo parecía a cámara lenta. El camión arrolló al chico sin darse cuenta siquiera. Su sangre me manchó parte de la camisa y de la cara. Me quedé paralizada, bajando lentamente mi mano. El camión se detuvo, y el conductor bajó corriendo. Se llevaba las manos a la cabeza y se puso en cuclillas, sollozando. Las personas que estaban a mí alrededor gritaron, horrorizados, ante ese dantesco espectáculo. Los coches que se aproximaban se iban amontonando poco a poco. Algunos más lejanos utilizaban el claxon. Pero a estos últimos nadie les hacía caso. Escuché a alguien cerca de mí hablando por teléfono, supuse que llamaba a una ambulancia o a la policía. Me llevé la mano hacia la cara y me tapé la boca. Estaba temblando.

Se oían sirenas en la lejanía. La gente intentó socorrer al chico, aunque no había nada que hacer, y lo sabían. Parecía tener todos los huesos rotos, y de la cabeza asomaba parte del cerebro.  Estaba muerto. Los servicios sanitarios y la policía habían llegado. Uno de los agentes se dirigió a los transeúntes más cercanos, preguntando que había pasado. Otro hablaba con el conductor del camión, que seguía llorando y estaba a punto de derrumbarse. Los sanitarios taparon el cadáver con una de esas mantas semejantes al papel de aluminio. Ya era tarde. Tarde para salvarle. Tarde para tapar toda esa carnicería. Tarde para impedir que cruzara.

Uno de los sanitarios se acercó a mi, supongo que alertado por la sangre que me había manchado. ‘¿Estás bien? ¿Te has herido?’, preguntaba, yo lo escuchaba como si estuviera debajo del agua. Negué, aun temblando, con la cabeza. El sanitario me examinó rápidamente, me puso una linterna en los ojos,  y al ver que estaba bien se alejó. Me observó unos segundos mientras se marchaba a la ambulancia, con preocupación.

Seguía paralizada, sin moverme del sitio. Con la mano puesta en la boca. En esos momentos mis ojos se llenaron de lágrimas. Una señora que estaba a mi lado se me acercó y me apartó un poco del tumulto. Me apoyó contra la pared. La miré. Sacó un pañuelo de su bolso y empezó a limpiarme la cara, sin decir nada. ‘Gracias’, logré decir y bajé mi mano. La mujer sonrió.

Un policía se acercó a mí y empezó a interrogarme. Al ver en el estado que me encontraba intentó ser suave, aunque al ver que sólo afirmaba o negaba con la cabeza empezó a impacientarse. La mujer, que seguía a mi lado, me defendió, ‘¿No ve que está en estado de shock?, déjele un poco de tiempo para que asimile lo que ha visto’, el agente la miró irritado y se marchó.

Se llevaban el cadáver. Llegaron los bomberos y dieron un manguerazo donde había estado el cuerpo. Intentaron restablecer el tráfico. El coche patrulla seguía en una esquina, esperando a que me calmara para hacerme preguntas. Seguí paralizada unos minutos más. Apreté ambas manos con fuerza, haciéndome daño con las uñas. Intenté serenarme, pero no podía apartar mis ojos de donde antes había el enorme charco de sangre. El policía se acercó de nuevo a mí. Esta vez respondí, aunque escuetamente, a las preguntas. Tampoco tenía mucho que decir, sólo vi como un chico de mirada perdida y triste había decidido quitarse la vida lanzándose contra un camión. En ese preciso momento, en el instante en que yo estaba allí. La mujer seguía a mi lado, no se apartaba de mí en ningún momento. Cuando me serené un poco vi que esa mujer vivía sólo a dos portales del mio.

Cuando acabó el testimonio y me tomaron los datos, los policías se marcharon. Todo parecía normal. El trafico, el semáforo, la gente paseando. Pero nada era igual. Mi vecina se ofreció para acompañarme a casa, decliné la oferta, necesitaba despejarme. ‘No vayas muy lejos, estás toda manchada de sangre’, me dijo antes de marcharse. Era cierto, aún llevaba su sangre en mi camisa. Esperé a que ese mismo semáforo se pusiera en verde, crucé temblorosa, lo que el chico debió haber hecho. A medida que me acercaba a la zona del choque mis ojos se llenaban de lágrimas de nuevo. Sollozaba mientras caminaba. La gente me miraba. Intentaba contenerme pero no podía. ¿Qué había hecho que aquel chico, de no más de veinte años, decidiera acabar así con su vida? ¿Qué provocó que en ese preciso instante se lanzara contra un camión?

Seguí caminando, como un autómata. Comenzó a llover, con fuerza, pero eso ya no me importaba. No necesitaba llegar pronto a casa. Sabía que algo dentro de mí había cambiado. Sabía que nada sería igual, que nunca podría olvidar esos segundos antes del impacto. Su mirada melancólica. Su cara triste. Su paso decisivo hacia el camión. Su cuerpo mutilado en el asfalto.

4 comentarios:

  1. En estado de shock me he quedado al leerlo. Diferente, espeluznante e inquietante. Una mirada triste que se pierde en el asfalto mientras otra que lo ha visto todo no sabe cómo reaccionar. Una vecina extraña, y en definitiva un halo que rodea todo ese ambiente enrarecido y cubierto de sangre... Enhorabuena!

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  2. Muchísimas gracias preciosa!!! Me alegra mucho que te guste, y gracias por unirte a gmail para seguir el blog y poder comentar <3 con gente como tu, da gusto seguir adelante con todo esto ^^

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  3. Lo que mas me gusta del texto es el último parrafo... las frases que has empleado, como lo has narrado, el tiempo y todas esas cosas...

    Que triste el relato u_____u
    Es diferente a lo que sueles hacer, pero ya has matado a otra persona ! ; O ,

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  4. Muchas gracias guapaaa!!!
    Eso es cierto jejeje si no lo mataba no había drama xDD al menos la prota esta viva ;) <3

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