lunes, 10 de diciembre de 2012

El Incidente


-I-

Seguían en la carretera. Habían podido repostar gracias a un coche abandonado que aun le quedaba algo de gasolina en el depósito. No sabían cuanto tiempo había transcurrido desde que se conocieron, aquella fatídica noche de inverno.

Desde ese momento había conducido casi todo el tiempo, por carreteras secundarias, para evitar problemas. Se dirigían a una cabaña apartada, en medio del bosque. Parecía un buen lugar para descansar y dejar por un tiempo de huir. La cabaña pertenecía a la familia de Jimmy, y él sabía que era una zona deshabitada y tranquila, muy alejada de las ciudades. Un lugar seguro.

Marie miró por la ventanilla, Jimmy conducía en ese momento.

-¿Recuerdas como nos conocimos? –le dijo con dulzura.

-Como olvidarlo –dijo él, la miró, y volvió a poner sus ojos en la carretera- Recuerdo las estrellas.

-II-

Marie iba en el metro, como cada noche, de regreso a casa después del trabajo. Era camarera en un restaurante, y hoy pudo salir unas horas antes ya que al día siguiente tenía que ir a la boda de una amiga. Su jefe, aunque estricto, era un buen hombre, y le había permitido que saliera tres horas antes para poder dormir bien, ya que debía levantarse temprano, a cambio de que esas horas las hiciera en su día de fiesta. Ella aceptó encantada.

Estaba sentada, leyendo uno de esos libros que siempre empiezas y nunca acabas. Miró alrededor. Había poca gente en su vagón, que era uno de los últimos. Un grupo de jóvenes hablando, una pareja apoyada contra la pared, unos ancianos despotricando sobre política, una joven con unos auriculares vistosos. Eran ya las diez de la noche, la gente iba a sus casas a cenar o salían a tomar algo. Suspiró y volvió a la lectura.

Se empezaron a escuchar voces desde los otros vagones. Marie levanto la vista y miró hacia el lado de donde provenía el sonido. Las personas de su vagón hicieron lo mismo. A pesar de que los vagones estaban conectados, no se veía nada, lo que indicaba que lo que fuera que estuviera pasando, era en los primeros vagones, y sólo se podía escuchar ruido, mucho ruido, y voces, como gritos.  

El metro paró en seco, alguien le había dado a la palanca de emergencia. Marie se levantó de su asiento y caminó unos pasos hasta poder ver al fin algo de lo que estaba ocurriendo.

-III-

Jimmy estaba con su prometida, Clara, cuando de el metro se detuvo. Iban de camino a una fiesta en casa de su hermana y ese acontecimiento haría que se retrasaran.

-Joder… algún gracioso haciendo de las suyas, seguro –le dijo, mirándola a los ojos.

-No se Jim, se oían ruidos por allí, puede que alguien tuviera algún problema, ¿no?

-Puede ser, no se, pero espero que se solucione todo pronto. –sonrío y le apartó un mechón de pelo cariñosamente.

Una mujer, de unos treinta y cinco años se había levantado de sus asientos. Jimmy la miró, seguro que iría a ver que podía estar ocurriendo.

Se escucharon fuertes gritos, y ya no provenían de tan lejos. Jimmy puso instintivamente a Clara tras él. Varias de las personas del vagón gritaron, y la mujer que se había levantado empezó a caminar hacia atrás. Jimmy dio un par de pasos hacia adelante para ver mejor, ignorando los tirones que Clara le daba en la manga de su chaqueta.

Un hombre venía corriendo hacia su vagón. Estaba asustado y lleno de sangre. Más personas empezaron a pasar por su vagón, corriendo sin rumbo.

Las puertas se abrieron. La visión de lo que había en el anden hizo que todos se paralizaran.

-IV-

Marie se echó hacia atrás, atónita, ante lo que estaba viendo. Gente aterrorizada y sangrando pasaban por delante del vagón. Algunos pasaron ante ellos, sin rumbo,  y parecían huyendo de algo.

Las puertas de todos los vagones se abrieron haciendo un fuerte ruido que hizo que Marie reaccionara. Miró hacia el anden, y se llevo las manos a la boca.

Gente cubierta de sangre, gritando, entraron dando empujones y tirando al suelo algunos pasajeros. Pero otros, que caminaban con más lentitud, fueron los que atemorizaban a todos. Entraron, con un aspecto horrible, y se lanzaban hacia cualquier persona que tuvieran delante. La atacaban. La mordían. Empezaban a devorarla.

El grupo de jóvenes empezó a salir del vagón, pero varios fueron atacados. A uno de ellos le dieron un gran mordisco en el cuello, tiñendo todo el vagón de rojo intenso. Otros se le lanzaron encima y empezaron a devorarle.

Los ancianos intentaron salir como pudieron. La chica de los cascos cayó al suelo y fue aplastada por el tumulto.

Marie miró alrededor. Solo se salvaban ella y la pareja. Los miró. Él se había puesto delante de la chica, protegiéndola. Parecía ausente. Ella tiraba de él y le gritaba algo.
Tardó unos segundos en reaccionar, pero cuando lo hizo, fue tarde. Marie fue testigo del atroz espectáculo que tendría a continuación.

-V-

Jimmy se quedó en shock. Observó en silencio todo lo que estaba ocurriendo.
Desde que se habían abierto las puertas, había empezado el caos. Las personas de los primeros vagones que habían llegado corriendo salieron a toda prisa. En el andén, ocurrió al revés. La gente que deberían haber estado esperando el metro entraron corriendo y heridas. Todo era dantesco. Había gente mutilada. Llena de sangre. Pero habían otros, más lentos y deteriorados. Esos otros atacaban a las personas. Aunque parecía que no solo se conformaban con eso, sino que se las comían.

Seguía delante de Clara, intentando ocultarla. Ella le tiraba de la chaqueta.

-¡Vámonos por Dios! ¡¡Tenemos que salir de aquí!! –dijo en un grito.

Jimmy estaba pensando que debían hacer. Como podrían salir de allí sin sufrir ningún rasguño. Miró alrededor. La mujer que estaba de pie parecía ilesa y, al igual que ellos, parecía estar analizando la situación. Vio las escaleras que conducían a la calle, no estaban muy lejos de ellas. Si corrían y no se paraban ante nada, puede que lo consiguieran.
Se giró hacia Clara, a tiempo para ver como uno de esos podridos se abalanzaba contra la que iba a ser su mujer y le arrancaba media cara ante sus ojos. Su sangre le manchó la cara. Más de esas cosas se acercaron a ellos.

-¡¡No!! –digo y les aparto como pudo de un empujón.

Pero eran más y más fuertes que él. Lo apartaron. Clara alargo la mano hacia Jimmy, con mirada suplicante. Jimmy se acercó y le cogió la mano. Tiró de ella pero habían demasiados encima de su pequeño cuerpo. Uno de ellos lo vio y empezó a acercarse lentamente. Jimmy pudo ver como eran de cerca, y aunque parecía un humano, estaba todo desgarrado y con sangre coagulada por todas sus heridas. Estaba muerto.

Jimmy hizo un último esfuerzo de tirar de Clara, pero ella ya no hacia ninguna fuerza con su mano. Antes de que esa cosa pudiera hincarle el diente, alguien tiró de él.

-VI-

Marie vio, impotente, como el futuro de aquella joven pareja se hacia añicos. Ella fue devorada por esas cosas, y él, estaba a punto de serlo.

Tiró de él y lo saco a toda prisa del metro. El andén estaba repleto de gente. Algunos corrían hacia las escaleras, otros sin rumbo fijo, acaban incluso en las vías. Lo apoyó contra la pared, y se puso a su lado unos segundos. Había mucha gente en el suelo medio devorada, muerta. Grupos de aquellas cosas se estaban comiendo a sus persas. Miró hacia la escalera. Si corrían saldrían a la calle en pocos minutos.

-¡Vamos! –le dijo al chico cogiéndole por el cuello, se giró y tiro de su manga.

Él, aunque se encontraba en estado de shock, no puso resistencia. Subieron por las escaleras, intentando no chocar con las demás personas. Unos policías bajaron corriendo con sus armas en las manos.

-¡Todos fuera de aquí! ¡¡Rápido!! ¡¡Salgan todos de una vez!! –dijo uno de ellos y empujaba la gente para que fueran más aprisa.

Consiguieron salir del metro, pero la calle no era mejor. La gente gritaba y corría por todos lados. Algunos coches chocaban contra otros o contra cualquier cosa que se le pusiera delante, incluso personas. Marie miró alrededor, conocía esa calle. Vio un coche con la puerta abierta.

-¡Allí!- le dijo al chico- ¡Vamos, corre!

Empezaron a caminar entre la gente hacia ese coche. La puerta del piloto estaba abierta, y todo el asiento estaba cubierto de sangre. Cuando Marie dio la vuelta para poder entrar, vio el cadáver de la conductora en el suelo.

-Joder…

El joven abrió la puerta del copiloto, pero se quedó paralizado unos segundos.

-¡Vamos, entra joder! –dijo Marie sacada de quicio.

Entendía que tenía que tener un gran trauma, pero en la situación en la que se encontraban, todos los segundos eran importantes.

-Hace una noche muy bonita….mira las estrellas. –estaba mirando al cielo, atolondrado.
El cadáver que tenía a su lado hizo un ruido y empezó a moverse.

-Joder, joder, joder…. ¡entra en el puto coche!

El chico la miro y entró rápidamente en el coche. Marie hizo lo mismo justo para evitar que la anterior conductora le cogiera el tobillo.

-VII-

Su novia. Su prometida. Todo su mundo, había muerto. Consiguió salir de ese infierno gracias a esa mujer. Se encontraba en el asiento del copiloto mientras ella ponía el coche en marcha y se largaron rápidamente de allí. Parecía que ella conocía bien la zona, y fueron apartándose de la ciudad poco a poco. Se dirigió hacia la carretera principal.

-No –dijo Jimmy- si todo esto, ha ido a más, estará colapsada- la miró.

-Tienes razón –dio marcha atrás y cambiaron de camino.

-¿Do…donde vamos?

-No lo se, sólo quiero que nos alejemos de todo esto. -no le miraba- por cierto, siento lo de tu novia….

-Ya…. –consiguió decir antes de que su rostro se cubriera de lágrimas.

No se había dado cuenta, pero hasta ese momento no había conseguido llorar por ella. La mujer conducía en silencio. Jimmy miraba por la ventana, con los ojos borrosos, y pudo ver como la ciudad era una autentica pesadilla. Pasaron por uno de los barrios de las afueras de la cuidad, de lejos se veían algunas explosiones. Se escuchan gritos y disparos. La policía estaría intentando controlar la situación. Aunque parecía que estaban perdiendo el control. La mujer puso la radio.

-Las autoridades recomiendan quedarse en sus casas y no salir bajo ningún pretexto… no dejen entrara a nadie, repito, no dejen entrar a nadie…si hay alguien que pudiera haber sido mordido, pónganle en cuarentena, es sólo una medida cautelar…. –y se volvía a repetir desde el principio.

-Todo esto parece una puta broma ¿verdad? –la mujer le miro- me llamo Marie, por cierto.

-Jimmy….

-Bien…. Pues deberíamos de pensar que hacemos ahora, Jimmy –volvió a mirar a la carretera.

-No se,  solo quiero despertar y ver que todo esto a sido una jodida pesadilla….

-Lo se, pero por desgracia, no lo es…. –le dijo con cautela- todo irá bien…

-No, nada irá bien….nada está bien… -apoyó la cabeza contra el cristal y se quedaron de nuevo en silencio.

-VIII-

De todo aquel caos, de esas primeras horas, habían pasado ya meses. Después de ellos, se habían dedicado a esconderse. Habían saqueado algunos comercios y gasolineras. Y pudieron ver como todo acababa. Primero, todos los medios de comunicación empezaron a desaparecer. Los gobiernos y las fuerzas de seguridad cayeron en pocas semanas. Al principio, cuando iban a alguna tienda habían personas y luchaban juntas contra algunos de esas cosas. Pero cada vez habían más seres y menos personas.  Hacia ya un mes que no encontraba a nadie vivo. A las semanas de estar juntos, Jimmy recordó una vieja cabaña en la que había pasado muchas vacaciones en su niñez, pertenecía a sus padres. Así que mientras se dirigían a ella, fueron recolectando todo lo que podían: comida, medicamentos, mantas, ropa, productos de higiene… de todo.

Sólo les quedaban un par de horas de viaje y ya estarían a salvo, al menos de momento. No sabían si la cabaña estaba en buenas condiciones, o si había sido ocupada por algún otro superviviente. 

Al llegar a la cabaña, no vieron a ninguna de esas cosas por allí. Aparcaron en la puerta y entraron con cautela.  Estaba desierta. Dejaron parte de sus cosas dentro, no todas, por si tenían que salir huyendo a toda prisa.

A pesar de ser pequeña, estaba bien construida. Abajo tenían un salón, una pequeña cocina, y un aseo. Arriba, un baño y tres habitaciones.

No sabían cuanto duraría, pero se aferraban a la idea de poder dejar de escapara, de huir, aunque fuera por unos días.

-Creo que aquí estaremos bien por un tiempo –dijo sonriendo Marie.

-Si, al menos podremos descansar un poco –contestó Jimmy y la miró.

Se tenían mucho cariño mutuamente. Habían pasado muchas cosas juntos. Los peores momentos de sus vidas. Y eso hizo que tuvieran un vínculo muy fuerte. Nada romántico, sólo amor puro y necesidad. Respeto y amistad. No sabían que harían el uno sin el otro.

2 comentarios:

  1. Bieeen, un relato de zombis en el que es la mujer la que saca los ovarios para sobrevivir mientras el hombre es el que se queda paralizado. :D

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  2. Me alegra que te guste ^^ si, quise darle un cambio, una mujer fuerte y un chico en shock ;)

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