miércoles, 23 de octubre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 3 por Elizabeth Thor



Dane Dehaan es Bob
La noche se podría romper en mil pedazos, estaba tan estrellada que por unos minutos Jack se quedó en silencio con la botella entre las manos mirando el infinito cielo, Tommy su amigo sufría al verlo tan callado y suponía que pensaba que le quedaba poco tiempo. Era tan tortuoso pensar que no tu tiempo se terminaba que estabas a punto de caducar y morir para siempre, no era como esos videojuegos con los que se criaron que podías contar con tres vidas y con suerte con un continúe.
Jack se levantó y estrello la botella contra la pared, estaba tan agobiado por todo que no sabía cómo expresarse, no sabía si gritar o comenzar a llorar, sintió la mano de su amigo en su hombro dándole algo de apoyo:
-Jack por favor….
Jack se giró y miro a Tommy a los ojos:
-Lo que me jode es Melissa, ella también morirá quisiera darle mis 18 años de vida para que ella no sepa lo que es la muerte….
Un leve sonido rompió el silencio que envolvía a los dos chicos, miraron a su alrededor viendo a un grupo de niños que poco a poco salían de la oscuridad, en sus manos unos cuchillos. Los niños perdidos de la ciudad, los marginados y olvidados por sus olvidados padres. Jack y Tommy levantaron sus manos esperando casi lo peor, una de esas sombras se acercó a ellos y no era un niño como los demás. Jagger de 16 años con una perfilada sonrisa en su pálido rostro, con una gorra de béisbol y que vestía totalmente de negro. Este llevaba una pistola entre sus manos:
-Sera mejor que nos deis todo lo que a veis encontrado o mis niños os cortaran en trocitos.
Jagger siempre se las arreglo en tener bajo su tutela a los niños que nadie quería en las calles, antes de encontrarlos muertos de hambre o asesinados por diversión él les daba un hogar y les enseñaba a robar para el:
-Cuál es tu nombre y por qué nos hacéis esto-Dijo Jack.
-Mi nombre es Bob Jagger y mis niños están hartos de ser el blanco de vuestros odios, queremos lo que nos pertenece….solo somos los niños perdidos.
Jack vio como toda la noche se fue al garete cuando el grupo de niños se llevaron las cajas de vino, las venderían al mejor postor para conseguir algo de alimentos. Como había aparecido Jagger desapareció con sus pequeños, volverían a la vieja fábrica donde vivían. Los primeros recuerdos de Bob fueron del hospital infantil, ya que estaba bastante enfermo y se pasó bastante años encerrado, su única compañía su hermana mayor y su madre. Cuando todo paso todos los enfermeros y médicos murieron, su hermana se quedó junto a él y milagrosamente su enfermedad desapareció. Desde ese día comenzaron a recoger niños de las calles, esos pequeños errores de las jóvenes madres que nadie quería el y su hermana les daban un hogar. Hasta que Matt y sus compinches destrozaron toda su vida matando a quien más quería y quitándole su comida, les obligo a robar.
Tommy corrió hacia su moto viendo que les habían destrozado las llantas. Tommy cayo de rodillas enfadado por perder su moto, Jack  se acercó a su compañero y poso sus manos en su hombro, este levanto su mirada con unos ojos cuasi llorosos:
-Venga Tommy vamos al Bar de Andrew……creo que no han jodido la noche.
En las entrañas de la ciudad había un pequeño bar donde el alcohol corría como el dinero entre las manos de niños que habían crecido demasiado pronto. En aquel pequeño sub mundo era donde Andrew podía pagar bastante bien por algunos barriles de cerveza o cualquier clase de licor, el dinero corría fácilmente por sus manos si no fuera por los abusivos impuestos de Matt el seria su perro faldero, pero solo podía pensar en su dinero y le convertía en un enemigo en la sombra, sus aliados y amigos eran los que le podían darle algo de beneficio. Andrew un chico delgaducho de unos 14 años, con el rostro lleno de pecas y sus grandes ojos azules siempre había vivido en aquel bar, sus padres trabajaron duro para conseguir sacarlo hacia delante. Siempre jugándosela con las mafias locales para que no cerraran su pequeño mundo, el niño mientras jugaba veía como su familia vivía allí entre alcohol y toda clase de vicios. Desde muy pequeño escuchaban las peleas en el local y las manchas de sangre rodearon sus pequeños pies. Era una noche bastante tranquila y con poca clientela, por eso Andrew aprovechaba para jugar un poco con su Game Boy  y jugar al penúltimo Mario Bross. Sonaron las oxidadas puertas del local cuando entro Daisy, la jovencita de 16 años ya había terminado su jornada en su esquina y quería algo de diversión. La chica rubia de pelo extremadamente despeinado y exageradamente pintada, quería gastarse lo ganado con su cuerpo en algo que la emborrachara. Su vestido marcaban sus peñas curvas de adolescente. Ella se acercó a Andrew y le agarro fuertemente de la camisa apartándolo su vista de su videojuego, dándole un largo beso en la boca.
-A hora que conseguido que me hagas caso quiero que me pongas unos chupitos de vodka, quiero quitarme este mal sabor de boca….

Chloë Grace Moretz es Daisy
Andrew cogió la botella de vodka y le sirvió un chupito a la chica, esta se lo bebió rápidamente y cogió la botella de encima de la barra para seguir con su fiesta particular. Comenzó a bailar lentamente la canción de nirvana que sonaba, era casi su banda sonora de su paso de una cría de colegio de monjas a una prostituta de las peores calles. Pero no tenía solución desde que prendió fuego al incendio que arraso a la cárcel llamado colegio donde vivía.
Jack y Tommy entraron en el local, al verlo Andrew se froto sus manos y una sonrisa apareció en su rostro. Daisy poso sus manos en los hombros de Jack y sonrió ya que quería pasarlo bien ya que estaba a punto de despegar su borrachera:
-Yo soy una entrenadora Pokemon y estoy buscando a mi mascota para esta noche…te apuntas guapo.
Tommy miro tímidamente al suelo al escuchar a la chica, Andrew eso no le hizo mucha gracia ya que esperaba hacer negocios con ellos. Que su querida amiga estuviera molestando no le hacía gracia:
-Daisy los niños mayores queremos hacer negocios por que no te largas y sigues emborrachándote.
Daisy enfadada le enseño el dedo corazón a Andrew y prefirió seguir bailando con su botella. Tommy miro a Jack y trago saliva, no sabía cómo decirle a Andrew que había perdido unas cuantas botellas por culpa de unos niños:
-Andrew hemos tenido un pequeño problema-Dijo Tommy.
Jack miro a su amigo y asintió con la cabeza e hizo un pequeño gesto para que le dejara seguir hablando a él.
-Andrew habíamos encontrado unas cajas de vino en el puerto pero un tal Jagger nos la quito, iba con unos 30 niños que nos rodearon y nos podían haber rajado entre ellos…
Andrew enfadado ya que había perdido su remesa de bebidas, lanzo un largo suspiro y miro a Tommy y a Jack:
-Maldita sea por ese maldito cabrón ya no podrá pagarle los impuestos a Matt.
Podría ser que estuviera enfadado pero los chicos que tenían delante suyo eran sus únicos amigos, abrió la nevera y saco un par de cervezas:
-Al menos no os han hecho un agujero más esos niñatos, anda beber ya que nos quedan poco tiempo.
Tommy cogió la cerveza y asintió agradecido por la bebida a su amigo, una sonrisa apareció en su rostro cuando Jack brindo con él.
Daisy no dejaba de bailar alocadamente, entre sus manos un bote de pegamento industrial para colocarse a un más. Con sus bailes se acercaba a los chicos sentados en las mesas, la jovencita con su forma sexual de comportarse era lo que más llamaba la atención entre los chicos del bar, mientras que alguna chica la miraban como si fuera una ramera más.
Por la puerta entraron dos hombres de Matt, Sam un joven de 16 años de cuerpo fibrado y de poca estatura. Tenía un gran problema con el acné que le hacía tener un asqueroso aspecto por su pubertad adolescente, tan asqueroso personaje como pérfido y violento. Con estaba gran Jim un chico de su misma edad, corpulento y obeso con la cabeza rapada, con pequeños ojos inexpresivos. Con una inteligencia bajo mínimos. Sam sonrió le gusto esa imagen tan sexual de Daisy y se acercó a ella, sentía como su forma de bailar le excitaba totalmente. Cuando la joven sintió como Sam le pasaba la mano por la cintura, cuando comenzó a sentir sus asquerosas manos en su cuerpo se apartó de. Enfadado el chico la cogió fuertemente de la cintura y le miro a los ojos:
-Quieres pasarlo bien conmigo cariño-Dijo Sam.
-Estoy fuera de servicio y encima eres repugnante..
Sam le dio una bofetada y la chica cayó al suelo, Tommy se quedó mirando lo que pasaba ya que se sentía impotente al ver como hacían daño a la chica. Jack le susurro algo al oído:
-Sera mejor que no hagamos nada, meterse con los hombres de Matt no es lo mejor del mundo....si no quieres acabar en la cuneta.
Sam la cogió del brazo y la levanto del suelo, la pobre prostituta tenía la nariz sangrando y comenzó a sentir como ese asqueroso personaje la sobaba, le frotaba su asquerosa piel grasienta por su bonito rostro. Andrew miro a su amigo en la barra solo esperando que hicieran algo:
-Jack joder haz algo es Daisy.
Jack agacho la cabeza y lanzo un largo suspiro:
-Tú sabes que es una estúpida idea meterse con ellos, quiero consumir mis 18 años de vida, no quiero morir antes…
-Tommy?-Dijo Andrew.
-Lo siento Andrew…..
La mano se Sam se metió en la estrecha mini falda de Daisy, para notar aquello tan caliente que tenía entre las piernas eso que le volvía, era con aquello que el chico no podía parar de pensar durante horas y le despertaba por las noches para masturbarse, su obsesión las prostitutas.
Andrew enfadado saco su escopeta y apunto a Sam y a gran Jim:
-Hijo de puta deja a la chica, he jugado demasiadas veces a GTA para tener la sangre fría de reventaron los sesos…
Andrew les lanzo un fajo de billetes:
-Aquí está el dinero de Matt, a hora largaos….

Frankie Muniz es Andrew
Sam comenzó a recoger los billetes bajo los cañones de la escopeta de Andrew, el miedo se comenzó a palpar en el bar ya que en cualquier momento comenzaría la lluvia de plomo. El chico enfadado con el tabernero  le señalo y comenzó a gritarle:
-Nosotros nos vamos ya que has tenido mucha suerte de tener el dinero de Matt, pero la próxima vez te juro que me follare a tu amiguita delante de tu puto cadáver.
Los dos hombres de Matt salieron del Bar, para continuar su recogida de dinero por toda la ciudad. Daisy se acercó al grupo de chicos y se puso a su lado:
-A Daisy Stuart no se puede follar gratis se una chica de mucha calidad.
Miro a Tommy y comenzó a sonreír mirándole a los ojos, este agacho la cabeza muerto de timidez, la chica le acaricio lentamente la frente y paso sus dedos por sus labios:
-Tranquilo no te voy a comer, me gustan tanto los chicos tímidos sois tan dulces.
Andrew encendió su consola y miro a Jack enfadado:
-Es increíble que nunca te metas en ningún problema con los hombre de Matt....No te importa nadie Jack.
Jack le dio un largo trago a su bebida:
-Sé que enfrentarse a ellos es demasiado malo para mi salud, quiero estar hasta el último día con Melissa y no quiero ninguna clase de problema.
Jack y Tommy salieron del bar de Andrew para comenzar su largo viaje, sin motos llegar a su hogar era una hora de camino. El frío no acompañaba nada en aquellos días, el gélido ambiente parecía abrir las puertas al invierno. En uno de los callejones de la ciudad, en un cubo de basura fue donde termino el cuerpo sin vida de Daisy ya que no quiso acostarse con Sam aquella noche. Unas cuantas cuchilladas y su vida se escapó por sus bonitos labios.
Sam limpio su navaja de sangre y se guardaba en su chaqueta las bragas de la pobre prostituta.
.... Capítulo 4 ....

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