viernes, 1 de noviembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 4


Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Sarah estaba sentada sobre un tronco en el porche de la casa que ocupaban en las afueras. Se apartó el pelo castaño claro de la cara y suspiró. Llevaba una camiseta negra de manga larga, unos pantalones negros rotos y unas deportivas del mismo color. Aquél día habían salido a buscar provisiones en los dominios de Matt, y había perdido a uno de los suyos a manos de los ‘perros’ de su hermano, que se había convertido desde hacía ya cuatro años en el dictador de la ciudad.
Habían ido a la ciudad a buscar suministros, y cuando se encontraban en la farmacia, dos de los chicos de su hermano, chicos y chicas sin escrúpulos, les sorprendieron. Tuvieron que salir corriendo del lugar y dejar atrás parte de botín….y por desagracia, también a Jimmy, un chico de doce años delgado y frágil que les había acompañado para conseguir analgésicos para su hermana pequeña. Sarah sabía que lo llevarían ante su hermano y le harían muchas preguntas, y si no las contestaba, le torturarían salvajemente. A Matt le encantaba hacer eso desde que se había proclamado amo y señor de ese lugar, aunque le quedaba poco. Pronto cumpliría los dieciocho y su reinado de terror acabaría, a ella, en cambio, aún le quedaban dos años de vida. Pero mucho temía Sarah que su sucesor sería igual de cruel que él, ya que seguramente estaría preparando a alguno de sus amigos para que ocupara su lugar cuando él faltara.
Costaba recordar que ese tirano déspota y sanguinario era el mismo niño que la había enseñado a nadar, cuando los adultos aún vivían.
Sus ojos castaños se humedecieron al rememorar esos momentos de felicidad junto a su familia y pensar en el monstruos que tanto Matt como sus otros dos hermanos mayores se habían convertido. Ryan y Scott eran violentos desde pequeños, una vez le quitaron su muñeca favorita y le arrancaron la cabeza delante de ella sólo por el placer de verla llorar. Josh, el mayor de todos, siempre la protegía y cuidaba, pero él murió junto con los adultos, y se alegraba en parte que también sus padres hubieran muerto para que no vieran en que se habían convertido sus hijos. Bajó la cabeza y la puso entre sus manos « ¿Por qué tuvo que pasar eso? Ojala todo volviera a ser como antes…». Echaba de menos su vida anterior al día en que la lluvia había acabado con todos los mayores de dieciocho años. Sollozaba en silencio cuando una voz la sobresaltó.
— Sarah, tienes que entrar….el consejo te reclama. — Maggie, una chica de dieciséis años y pelo rosa la esperaba en la entrada de la destartalada casa que ocupaban.
— Ya voy…
Sarah se secó rápidamente las lágrimas de su rostro, odiaba que la vieran llorar, además era la líder de la resistencia, de un grupo de niños y adolescentes que no estaban de acuerdo con Matt y su mandato e intentaban acabar con él. Con su hermano y sus hombres. Con el niño que le había enseñado a nadar….
Cuando Sarah entró en el salón, todos estaban ya en sus puestos. Los más mayores del grupo, Sarah, Maggie y Dean, un chico de unos diecisiete años de tez negra y sumamente inteligente al que aún le quedaban nueve meses de vida, eran los encargados de poner un poco de orden en las reuniones. Eran un total de veinte en aquel momento, y ocupaba rangos de edad de entre los seis años a los diecisiete.
Maggie fue la primera en explicar las novedades.
— Como ya sabéis todos, hemos perdido a Jimmy y lo más seguro es que en esos momentos esté muerto. Los niños perdidos han saqueado uno de los supermercados y se les ha visto con un botín de varias cajas de vino que no sabemos de donde las han podido sacado. Y han encontrado el cadáver de Daisy, la puta que trabajaba cerca del bar de Andrew.
— Prostituta…. Puta queda demasiado despectivo, y la pobre chica lo hacía para poder comer… — dijo Sarah secamente.
— Prostituta, puta ¿Qué más da? Está muerta.
Dayo Okeniyi es Dean
Dayo Okeniyi es Dean
Sarah la miró con furia. Conocía a Daisy, la había visto varias veces en las afueras del gran hotel cuando aún vivía allí con Matt. Siempre fue amable con ella y odiaba oír hablar de Daisy de esa forma. Se hizo un silencio incómodo, hasta que Sarah lo rompió.
— ¿Se sabe quién lo hizo?
— Se cree que unos chicos de tu hermano… — contestó Maggie con cautela.
— Seguro que fue Sam — sentenció Dean con voz grave.
— Si, yo también lo creo. — Sarah miró al resto del grupo — ¿se ha hecho el recuento de las provisiones que pudimos salvar?
Maggie sacó un papel de unos de los bolsillos de sus vaqueros.
— Eh…si, conseguimos latas de comida para dos semanas, 45 botes de aspirina y  2 de analgésicos, los demás los llevaba Jimmy… — hizo una pequeña pausa — a ver….si….20 botellas pequeñas de agua embotellada y 3 botiquines de primeros auxilios. Seguramente la semana que viene tendremos que salir otra vez.
Sarah reflexionó sobre todo lo que le acaban de decir. Debían de conseguir más cosas la próxima vez. Las salidas eran cada vez más peligrosas y tenían el riesgo de que los atraparan. Habían conseguido apartarse un poco de la violencia y los vicios de la ciudad al estar en las afueras, pero siempre que iban a aquel lugar algo iba mal. Pero Sarah sabía que tarde o temprano tendrían que arriesgarse más si querían acabar con su hermano y sus sádicos amigos. Matt era su hermano, su sangre, pero no podía apartar la vista antes los crímenes que estaba cometiendo haciendo lo que él denominaba ‘su ley’. Torturas, violaciones, asesinatos…permitía hacer de todo a sus chicos, e incluso él participaba en ello. Aun recordaba la primera vez que descubrió en qué se había convertido su hermano. Tenía trece años cuando lo vio animar a otros chicos a violar a una niña de unos doce años indefensa y asustada. Sarah se había tapado la boca para no gritar, para evitar que la vieran y le hicieran lo mismo a ella. Estaba escondida detrás de una estantería de la cocina del hotel donde vivían. Había ido a buscar unas galletas cuando escuchó ruido y no pudo evitar acercarse. Vio como varios chicos mayores se turnaban para destrozar el cuerpo de la chica una y otra vez. Sarah dio un paso en falso y chocó contra unas cazuelas haciendo un gran estruendo. Matt, que en aquellos momentos se encontraba animando a un chico gordo a que fuera más rápido giró la cabeza y la vio. Los demás, simplemente la ignoraron.
— ¿Pero que coño haces aquí? ¡Vete ahora mismo!
Fue directo hacia ella y la tiró fuertemente del brazo hasta sacarla de la cocina. Sarah miró por última vez a la chica, que la miraba pidiendo ayuda. Esos ojos verdes se le clavaron a fuego en su cerebro. Suplicó a su hermano que los detuviera, que parara aquella atrocidad, pero él se rió.
— Debo mantener a mis chicos contentos y entretenidos, tú vete a tu cuarto y no salgas.
— Pero…pero…
— ¡Pero nada! — Matt le dio un bofetón y se fue enfadado.
En aquel momento juró que se vengaría por la crueldad de su hermano. Jamás olvidaría lo que había permitido hacer. Lo que él mismo seguramente hizo en cuanto volvió a la cocina.
Dianna Agron es Maggie
Dianna Agron es Maggie
— Bien, este es el plan — miró de nuevo con determinación a todos los miembros de la sala — La semana que viene saldremos a buscar suministros de nuevo…pero también armas… — varios de sus compañeros dieron unos gritos de asombro — necesitamos protección y ya es hora de que empecemos a pensar más a lo grande — sonrió — Iremos al bar de Andrew mañana, a ver si nos encontramos a Sam y podemos….hablar con él — dejó que el resto comprendiera lo que quería decir con aquellas palabras, y al ver sus caras sedientas de venganza por la muerte de una inocente sonrió aun más — y le entregaremos su cadáver a mi hermano, para mostrarles que deberían tener cuidado….se acerca algo grande, y nosotros seremos los jueces y verdugos de toda la gentuza que reina a sus anchas en la ciudad.
Todos los demás asintieron, estaban hartos de mendigar y esconderse, de ver torturas y muerte, estaban sedientos de venganza, y se avecinaba una guerra que ellos tendrían el privilegio de empezar.
... Capítulo 5 ...

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