martes, 31 de diciembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 11


Emma Watson es Melissa
Emma Watson es Melissa
Melissa sujetaba una taza de té caliente en las manos. Le gustaba sentir el calor y el aroma, y era algo que a la mayoría de los niños no les gustaba, por lo que siempre podía encontrar una caja entre los escombros de las tiendas.
Meditaba sobre su estado, sobre como Jack se lo había tomado. Tenía una vida en su interior, y se odiaba por pensar que al poco de nacer, se quedaría huérfano en un mundo tan cruel. Suspiró y dio un largo sorbo al té, dejando que su sabor la envolviera y llevara a tiempos más felices. Recordaba a su padre tomándolo mientras leía un libro, y como ella se asomaba por la puerta y su padre le indicaba que se sentara a su lado y le leía un rato. Ella seguía esa tradición con los niños que aún sentían cierta curiosidad por esas historias extraordinarias. Por eso se encargaba de la biblioteca, con ello mantenía el espíritu de su padre vivo y le hacia sentir que aún había esperanza.
Las últimas palabras de Jack la habían dejado preocupada, «No podré arreglar nuestro final pero lucharé para que tengáis tú y nuestro hijo un futuro mejor sin Matt en las calles…» Esas palabras se repetían una y otra vez en su cabeza, ¿A dónde había ido Jack? ¿Qué estaba tramando? Le preocupaba enormemente que le ocurriera algo malo, que hiciera una estupidez pensando que con ella, las cosas mejorarían. Melissa sólo quería estar con él; pasar sus últimos momentos a su lado.
Matt era demasiado peligroso, y Jack no podría sólo con él. Pensó en Tommy, el mejor amigo de ambos. «Seguro que hasta él se arriesgaría en un plan así para ayudar a Jack.» Esa idea la enfureció; no quería que nadie se pusiera en peligro por su culpa, y menos que muriera.
Pensó en Merlyn, la única adulta que quedaba con vida en ese mundo. Puede que si se lo contara a Jack, dejara de intentar matar a Matt y tuviera una esperanza de vivir más años; puede que ella fuera la clave, conociera alguna vacuna o supiera como hacer que las cosas volvieran a ser como antes. Aunque en su interior Melissa sabía que nada iba a ser como antes. Ellos habían cambiado, los niños que habían nacido en aquellas condiciones carecían de inocencia ya que debían de luchar por su vida desde que eran muy pequeños.
Melissa acabó de tomarse el té y se cambió de ropa rápidamente. Tenía que hablar con Tommy de Merlyn y tomar una difícil decisión al respecto.
 ***
Dane Dehaan es Bob
Dane Dehaan es Bob
Bob escuchó con atención el plan de Sarah, la hermana pequeña de Matt. A pesar de ser familia de ese tirano, eran totalmente opuestos. Jack, Tommy y Andrew también estaban allí, y dos chicos que él no conocía estaban a ambos lados de la chica; uno era un joven de piel oscura, otro, una chica con el pelo teñido de rosa. Todos estaban sentados en sillas colocadas por todo el almacén de Andrew. El ambiente olía a comida rancia y alcohol.
—Bien, el plan tiene varias fases. Una, debemos saquear la comisaría y armerías para poder armarnos bien. Dos, sabotear varios almacenes de Matt para que sienta que el peligro le acecha. Tres, usar un cebo…
—¿Un cebo? ¿A que te refieres? —Bob estaba ansioso por entrar en la guarida de aquél mal nacido y liberar a Lilith.
—Cebo, o mejor dicho, tener un infiltrado dentro….Yo. —Se hizo un largo silencio en la sala.
Los dos chicos que acompañaban a Sarah se miraron sombríos. Tommy y Jack murmuraron entre ellos, y Andrew escuchaba en silencio. Bob pensó que seguramente pensaba en su amiguita, la putita muerta.
—A ver, veo que tienes coraje pequeña, pero dudo que todo esto salga bien…lo que deberíamos hacer es entrar y matarlo, así de simple. —Bob sonrió ante sus palabras. No entendía por que se esforzaban en complicar tanto las cosas.
—Si, seguro que tú solito puedes entrar y matarle para después salir de rositas… —Jack hablaba con un marcado sarcasmo en la voz.
Bob le miró con odio.
—Para ti es fácil, quieres acabar con ese cabrón e irte a casa con tu amorcito. Matt tiene a alguien a quien quiero prisionero; a saber qué cosas le habrán hecho. Sabiendo como es, puede que ya esté… —No pudo continuar. La sola idea de pensar que estuviera muerta era demasiado para él. Apretó los dientes y cruzó los brazos. —Debo ir a salvarla.
—Siento que Matt tenga a tu amiga pero debemos actuar con precaución. Si todo sale bien, una vez esté dentro, os abriré las puertas del cuarto de las calderas. Todos entraréis por allí y tomaremos el hotel. Se que es una locura, que es muy peligroso pero debemos detener a mi hermano.
El chico que estaba a la derecha de Sarah habló.
—No deberías entrar tu sola, ¿y si se da cuenta? ¿Y si no confía en ti? No puedo permitir que hagas esto tu sola. —El chico se dirigió hacia la puerta.
—¡Dean espera! —Sarah fue tras él.
—Tardarán un rato seguramente… —la chica del pelo rosa se recostó en su silla.
—Todo esto es una locura. Debo entrar y sacarla de allí, no jugar a las conspiraciones con vosotros.
Bob lo tenía decidido, si esa panda de niñatos no le ayudaba, lo haría sólo o con la ayuda de algunos de sus niños perdidos. Se levantó de la silla y fue hacia la puerta.
—Bob, aunque me duela admitirlo, te necesitamos, cuantos más seamos contra Matt, más fuerza tendremos. —Jack se puso delante de él y le tendió la mano. —Estoy…esperando un hijo, y debo conseguirle un futuro mejor que esta mierda de mundo.
Bob meditó unos segundos y le estrechó la mano asintiendo con la cabeza. Al ver que Jack también luchaba por algo, le dio fuerzas para querer estar allí. Con ellos rescataría a Lilith.
—Pero debemos darnos prisa, no quiero que ella muera.
Sarah y el chico, Dean, entraron con el rostro sombrío.
—Bien, continuemos. —Sarah cogió una de las sillas y se sentó.
... Capítulo 12 ...

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