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jueves, 28 de noviembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 7 por Elizabeth Thor


Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty
Dejando una pequeña rendija entre tus dedos mientras te tapas los ojos lo puedes ver todo, desde el futuro al pasado que se fue muy lejanamente. Katty en su estado podía correr por las baldosas amarillas de Oz sin moverse del sitio, pero la bruja del norte le traía malos recuerdos que jamás podría olvidar aunque quisiera. Pero su mente era como un rompe cabezas y todos los traumas encontraron un lugar en el. Recordaba como su hermano Danny la violó y le pegaba palizas y recordaba el peso de la piedra que cogió para romperle la crisma, para salvar su vida que ya para siempre estaría destruida.
Se tambaleó para llegar al gran hotel, no podía sentir ningún musculo de su rostro ya que estaba hasta arriba de coca. Vio en la puerta de Matt a su querido amigo Sam, este estaba tirado en el suelo harto de alcohol profundamente dormido junto a una botella de cerveza. Katty se acercó a él y sonrió, se bajó el pantalón y las bragas y se acercó a su querido amigo, puso su cabeza entre sus piernas y comenzó a orinar en su rostro. Katty sonreía al sentir como evacuaba y como la lluvia dorada mojaba a un borracho como Sam que no se daba cuenta de nada:
-Disfrutas Sam, es como una ducha de deliciosa agua caliente en un día de invierno….
La noche parecía que nunca terminara y ahí estaba Jack en la puerta de la biblioteca esperando a Melissa saliera de la biblioteca, para comenzar una agradable velada. Mentalmente repasaba lo que le diría, que supiera que en su aniversario era importante para él. Que supiera que la amaba con todo su ser, que una de las cosas que mas odiaba de su muerte prematura era dejarla. Unos grito se escucharon tan fuertes que resonaba su eco en la calle, un niño corría con todas su fuerzas por su vida ya que un coche le perseguía a toda velocidad.
Era lo que mas divertía a algunos adolescentes sedientos de sangre, matar con crueldad a niños que mal vivían por las calles. Que más daba si no tenían a padres a quien llorar y buscar protección, la ley del más fuerte o la del sádico a veces. El niño cayó al suelo y comenzó a llorar sabiendo que el coche le atropellaría, que terminaría su corta vida allí mismo.
Cuando el coche se abalanzo sobre su victima Jack consiguió coger al niño y apartarlo de la carretera, haciendo que el coche se estampara contra una farola. El niño abrazo con fuerza a su salvador ya que estaba muerto de miedo. Jack sonrió al acariciarle el pelo al pequeño, alzo su mirada y vio a Melissa que había visto todo desde la puerta dela biblioteca. Una sombra apareció de la nada y se acerco a Jack y al pequeño. Era Lilith una chica de 16 años y de cuerpo frágil y rostro trasnochado después de tantas noches sin dormir, su pelo era oscuro como la misma noche y tenia diversos tatuajes en los brazos con símbolos religiosos de su amado Jesucristo. La chica miró a Jack y sonrió, le tocó el hombro:
-Gracias no se lo que hubiera hecho si le hubieran hecho daño a uno de mis niños.
La chica se acercó al coche accidentado donde los dos delincuentes estaban malheridos por el golpe, mientras se dirigía hacia ellos fue desenfundando su pistola. Al asomarse a la ventanilla vio a uno de los chicos y le apunto con la pistola:
-Crees en dios-Preguntó Lilith.
Dos disparos se escucharon que termino con la vida de esos asesinos, la chica suspiró mientras guardaba su pistola y comenzó a murmurar algunos pasajes de la biblia para que dios encontrara el alma de sus victimas. Lilith cogió de la mano al niño y se fue por donde vino:
-Yo y Bob hemos estado sufriendo por ti cariño….
Las finas manos de Melissa en los hombros de Jack mientras se dejaba llevar por la música, un local tranquilo de la ciudad donde se podía escuchar algo de música en directo, algunos adolescentes habían preferido dedicarse a recuperar música para no olvidarla nunca, que importaba hacer versiones si la mayoría de esos grupos habían desaparecido. La canción que cantaba en el escenario la chica de 14 años era la canción preferida de Melissa, recordaba a un como era el mundo que vivía cuando la escucho por primera vez. Recordaba lo que representaba esa canción de Cramberries para ella, era la llave a una vida que echaba de menos muchas veces. Jack la miro y vio como ella comenzó a llorar, vio como una lagrima se resbalaba lentamente por su rostro:
-¿Que te pasa Melissa?
La chica apoyo su cabeza en el hombro de Jack y le susurro algo al oído:
-Echo de menos a mi hermano, echo de menos mi pasado…pero sabes una cosa lloro de emoción porque te tengo a ti, jamas te hubiera conocido si no hubiera sido por esto.

Emma Watson es Melissa
Se entregaron en la barra de baile a un largo beso que conecto por unos instantes sus sentimientos, su amor se deshizo por segundos en ese acto de amor y comprensión. Jack sonrió al mirar a los ojos de Melissa ya que tenia un regalo para ella.
-Porque no nos vamos a nuestro apartamento tengo un pequeño regalo para ti.
Al llegar a su apartamento Melissa comenzó abrir la puerta mientras sentía como Jack le besaba el cuello prometimiento el mejor regalo del mundo, la chica al entrar se sentó en el sofá bastante nerviosa. Jack abrió uno de los cajones y saco un pequeño sobre, la chica curiosa lo abrió y sus ojos reflejaron esa gran sorpresa:
-No puede ser es la foto de nuestra primera cita, pero como?
Jack se sentó a su lado y siguió besando a su amada:
-Aparte de Tommy yo tengo mis contactos….
Su amor paso por lo carnal y se dejaron llevar pos su deseo. Su cama su trinchera para que el mundo desapareciera por completo mientras hacían el amor. Eso era lo que les convertían en adultos, esa atracción por la carne y el placer. Cualquier momento podría ser el ultimo de Jack y Melissa quería disfrutar de su compañía y amor hasta el final. Tras aquella noche la joven se quedo en silencio viendo como Jack se había quedado dormido, quería memorizar cada centímetro de su piel para cuando llegara ese maldito instante, algo que recordaba como si fuera ayer y perdiera a todo el mundo que ella quería.
Merlyn se quedó mirando por la ventana en silencio, le costaba a un por los años entender en lo que se había convertido el mundo en que ella vivía. Por que ese experimento fallo y condeno
Merlyn por fin pudo deshacerse por unos minutos de su ropa llena de suciedad y sangre, esa ropa de vagabunda que había ocultado su identidad por tanto tiempo. Por una vez podría dormir bajo techo sin pensar en que peligro ni que niñato le intentaría robar aquella noche. Al salir de la ducha se tapó su desnudez con una toalla, comenzó andar por aquella habitación y por una vez se sentó en ese cómodo colchón, que estaba bien lejos de la caja de cartón que usaba para dormir. La mujer cogió una foto que había encima de una de las mesitas de noche y forzó una sonrisa al ver a Tommy junto a una chica.
-Esa es mi hermana, era lo que me quedaba de mi familia-Dijo Tommy.
Merlyn miró la foto y la acarició con sus dedos lentamente:
-La echas de menos Tommy?
Tommy tenia entre las manos ropa de su hermana y la dejo encima de la cama para que Merlyn se pudiera vestir.
-Bueno espero que te vaya bien esta ropa, cuando te cambies tengo algunas albóndigas de lata preparadas para la cena.
Merlyn se miró al espejo y vio como esa ropa le quedaba como un guante, se sentía como si nunca hubiera pasado nada y el futuro fuera tan aburrido como siempre.
La mujer cerró los ojos y por fin pudo oler algo sabroso, algo que estaba muy lejos de la basura que estaba acostumbrada a vivir. Al salir del cuarto vio un plato de albóndigas que le estaban esperando. Al sentarse a la mesa casi se le caían las lagrimas ante aquel banquete, Tommy se quedo en silencio al ver como su invitada no cesaba de comer casi sin respirar, levantaba su mirada para coger un nuevo trozo de pan o para beber algo de agua.
-Cuanto hace que no comes Merlyn?-Pregunto Tommy.
-Casi siempre tengo que pelearme con docenas de niños salvajes que dan mordiscos y te clavan las uñas…
Merlyn se sentó en el sofá y miro a Tommy que terminaba de recoger la mesa, la mujer sentía por dentro que no se merecía su ayuda y más por lo que pasó en el pasado, sólo se preguntaba por que le había salvado la vida:
-Por que lo hiciste Tommy por que me salvaste de esos salvajes y me das un hogar?
Tommy abrió la nevera y cogió una botella de refresco y dos vasos, se quedo pensativo cuando los llenaba y sonrió:
-Mi hermana siempre me dijo que tenia que ayudar a los demás, al verte creo que recordé sus palabras....
Tommy le dio un vaso a Merlyn y se sentó a su lado, miro a los ojos aquella mujer y apoyo su cabeza en su hombro:
-Cuando te vi sin esa capucha me recordaste tanto a mi hermana, me recordaste como seria ella en el futuro con esas marcas de la edad….
Merlyn sonrió y acaricio el pelo de Tommy ya que comenzaba a sentirse a gusto con el chico:
-Por favor cuéntame algo más de tu hermana Tommy.

Jena Malone es Lilith
La mañana nació nuevamente y un rayo de sol despertó a Merlyn de su largo sueño, miró a su alrededor y vio a Tommy durmiendo en el sofá, podría ser que aquel chico le hubiera ayudado pero ella tenia que volver a perderse nuevamente en la ciudad. No quería que nadie se apiadara de ella ya que por su culpa toco comenzó a joderse. Posó su mano en el pomo de la puerta y cuando lo giro escucho la voz de Tommy que estaba despierto:
-Merlyn no te vayas soy tu amigo, deja que te ayude....Quédate conmigo por favor.
Merlyn le miró enfadada, no quería la piedad de ningún crío ella no se merecía aquello. Se merecía morir en cualquier callejón llevándose con ella sus secretos. Tommy le cogió fuertemente del brazo y le miró a los ojos:
-Te salve de aquellos niños salvajes, no quiero que te vayas…conmigo estas segura -Tommy le acarició el rostro-Me recuerdas tanto a mi hermana.
Merlyn tocó la mano de Tommy sintiendo su calor, sintiendo el rastro de humanidad que hacía tiempo que necesitaba y casi había olvidado:
-Tu hermana, debería ser una persona de un gran corazón, pero tengo que irme por que seguro que tendrás demasiadas preguntas -Merlyn dejó que se derramara una lagrima por su rostro -Hace tanto tiempo que huyo de las preguntas….
Tommy la miro a los ojos e intento buscar algunas palabras para que ella no se fuera, algo que hiciera que no se fuera de su lado. Sentía que aquella mujer necesitaba su ayuda.
-Conozco a gente que te pude ayudar, déjame que te los presente…
Merlyn dejó el pomo de la puerta y miro a Tommy, acariciándole lentamente el rostro y dándole un beso en la frente, estaba cansada de huir de su pasado, tenia los pies doloridos de recorrer las calles de muchas ciudades solo esperando que todo terminara. 
-Me quedare pero prométeme que seras capaz de perdonar lo que paso en el pasado…..lo que hicimos os hizo mucho daño.
Una apartada zona de la ciudad, llena de basura y sentimientos rotos. Un pequeño cine proyectaba una maratón de Bob Esponja y todas las entregas de Harry Potter, era un sitio perfecto para esconderse y emborracharse con su perdida infancia. Lejos de allí un almacén ya abandonado, pero lleno de vida. Era allí donde Bob y Lilith daba cobijo a los niños de la calle. Allí la hija del predicador daba su sermón a un grupo de niños, pobres almas que no tenían ningún sitio para esconderse, abandonados hace tiempo en las calles. Lilith les miraba con una sonrisa en los labios y con rastro de noches sin dormir en su rostro.
-Los adultos fueron castigados por dios, eran pecadores e hicieron daño a la mirada del creador rompiendo las reglas y creando odio….Dios nos dio un limite en nuestras vidas 18 años, para evitar que fuéramos pecadores y rompamos los 10 mandamientos….
Lilith miro a los niños con ternura, cada uno de ellos era como un hijo suyo, era quien quería repartir su fe y que jamas nadie la olvidara. Tras de ella estaba Bob cruzado de brazos escuchando como les hablaba a los niños, tras la muerte de su hermana encontró una gran amistad con esa chica que vivía sola en una pequeña iglesia que solo tenia como compañía su biblia.
-A hora niños iros a dormir, mañana sera un largo día para todos -Dijo Lilith.
Ella se giró y se acerco a Bob, cogió fuertemente la cara y le habló al oído:
-Mañana sera un largo día para los pequeños, entraremos en el almacén de Matt y le robaremos su alma….es el anticristo.
... Capítulo 8 ...

martes, 26 de noviembre de 2013

Entrevista por Elizabeth Thor

Entrevista que me ha realizada mi coautora de 'El Último Juego de Niños', Elizabeth Thor. Muchísimas gracias!!! Para leerla, click en el link, espero que os guste! :)



viernes, 15 de noviembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 6


Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
Matt Nolan miró al cielo nocturno desde la ventana de su habitación en el gran hotel. Estaba sentado en una butaca gris oscuro, esperando. Sam, uno de sus hombres, le había contado lo que había hecho Katty y estaba de mal humor. No es que se apenara por el chico, él lo había condenado a muerte, les había dicho a Big T y Jon que le cortaran la cabeza y la exhibieran delante de las puertas del hotel para que todo el mundo lo viera, pero su chica decidió que era más divertido hacerle volar. Matt lo consideraba una falta de respeto, su palabra era ley y ella la había quebrantado. « ¿Qué debo hacer? Es mi chica pero me ha quitado autoridad delante de mis chicos…tengo que castigarla, debo castigarla.», Matt meditó esa decisión durante mucho tiempo. Apreciaba a Katty, aunque no podía decir que la quisiera. Realmente salvo a su familia no había querido a nadie, y de todos ellos sólo quedaba su hermana pequeña Sarah, que había huido de él en cuanto vio su crueldad. « No la culpo, ella es como Josh, justos y nobles, y yo como Ryan y Scott. Pero en este mundo no puedes ser débil, los débiles mueren ». El sonido de la puerta al abrirse le sobresaltó.
— Hola pequeño, ¿me echabas de menos?
Katty entro en la habitación tambaleándose, contoneando su cuerpo a cada paso, estaba drogada e intentaba parecer sexy.
— Por tu culpa mis hombres me desobedecieron. — Matt tenía la vista perdida. — ¿Qué debo hacer contigo? — La miró con dureza.
Katty se dejó caer sobre la cama y se dio la vuelta con picardía y le miró.
— Vamos Matt, si lo ibas a matar igualmente, ¿que más da como muriera? Además, fue muy divertido, deberías de haber visto como se acojonó el muy cabrón, creo que hasta se meó encima — empezó a reír.
Matt caminó hacia ella decisivo y con el rostro duro como la piedra. Katty paró de reír y se sentó en la cama. Matt se puso delante de ella y le dio una fuerte bofetada en la cara. Katty emitió un suave gemido y se limpió con la lengua las gotas de sangre que le había producido.
— ¿Eso es todo, encanto? Pensé que eras más hombre….
Matt le dio otra bofetada y se puso sobre ella. Apretó sus manos contra su cuello y apretó cada vez más fuerte.
— ¿Y ahora? ¿Te parezco más hombre? — Matt sonrió. A pesar de la violencia del momento, mantuvo la calma. Katty le arañaba las manos pero a él no le importaba. — No vuelvas a hacer algo así…. O será peor…. — Fue aflojando las manos y dejando que lentamente le volviera a entrar aire en los pulmones — No vuelvas a contradecirme, o lo lamentarás…
Incorporó su cuerpo hasta quedar sentado sobre ella. Katty se acariciaba el cuello, ya no sonreía y Matt vio con satisfacción que las lágrimas le corrían pos sus suaves mejillas. Se las secó dulcemente con la mano y ella le miraba con cautela.
— No tienes que temer nada, muñeca….si no vuelves a contradecirme. — Sonrió, pero sus ojos azules eran fríos como el hielo y no mostraban alegría alguna.
Katty asintió asustada, y Matt se dio por satisfecho. Sabia que Katty era una chica impetuosa, violenta y que nunca mostraba miedo alguno, y ver esto en sus ojos le proporcionaba cierta satisfacción.
Se levantó de la cama, se dirigió a la puerta y la abrió.
— Bien, esta noche no te quiero aquí, así que largo — Esperó con el pomo en su mano, Katty se levanto rápidamente de la cama y se dirigió sin mirarle a la puerta, Matt la cogió del brazo — Y recuerda la lección de esta noche pequeña….no olvides que esta ciudad es mía y yo querida… yo soy la muerte.
La empujó y Katty salió de la habitación. Matt dio un fuerte portazo y apagó la luz, fue hacia su cama y se tumbo. Le volvía a doler terriblemente la cabeza.
***
Katty estaba mareada. Matt la había pegado y despreciado. No era la primera vez que le daba un bofetón por su insolencia, pero nunca lo había visto de esa manera. Se apoyó en la pared del pasillo. « Maldito hijo de puta ¿Cómo se atreve a ponerme la mano encima? Debería besarme los pies…». Empezó a caminar con paso decisivo hacia su habitación, la suit más cercana a Matt. Entró en ella y fue a la ducha. Aun sentía el sabor  de la sangre en su boca y se sentía sucia por la humillación. « ¿Quién coño habrá abierto la puta boca? Seguro que fue Sam, el lameculos de Sam. Muy gallito con las putas pero conmigo no es capaz de decirme las cosas a la cara, y menos a Matt. Con Matt era como un corderito, una sabandija chivata » pensó con rabia.
Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty
Salió de la ducha y se miró en el espejo. Tenía el labio algo abultado, y marcas moradas por todos su cuello, allí donde Matt había apretado sus manos con fuerza, pero con el maquillaje seguro que se podía ocultar. Se maquilló, se vistió de cuero negro, cogió dos de sus cuchillos favoritos, de hoja afilada y empuñadura negra con estrellas rosas, hechos sólo par ella, y se puso sus pistoleras, después de aquello quería ir de caza. Le hubiera gustado ir a por Sam y hacer que cerrara esa boca asquerosa de una vez, pero sabía que era uno de los chicos de Matt, y si le hacia algo lo pagaría.
Estaba enfadada, muy enfadada. Matt era todo lo que tenía en ese mundo, era a la persona que le había entregado todo, y la trataba así por una pequeña travesura. Quería a Matt, estaba enamorada de él desde que lo vio cuando aun era una cría y uno de sus hermanos dominaba la ciudad. Y Matt le pagaba todo su amor de esa forma.
Katty cogió su moto y empezó a conducir. Su casco negro decorado con una calavera blanca pintada ocultaba sus lágrimas « ¿Por qué, Matt? Yo te lo he dado todo y tu….». Estaba rabiosa, y esa rabia le ardía ya en sus ojos.
Paró en un bar de mala muerte cercano a las zonas más marginales de la ciudad. Se quitó el casco y lo dejó apoyado en la moto, sabía que nadie se lo robaría, nadie era capaz de robarle nada a ella. El maquillaje de los ojos se había corrido por culpa de las lágrimas, pero al contrario de hacerla parecer frágil, le daba un aspecto fiero y salvaje.
Entro en el bar con decisión, y todos se callaron al verla. Esa reacción le gustaba, era la que siempre provocaba, los chicos al verla se ponían en alerta, se asustaban…ella no, ella era valiente, peligrosa, y la gente la respetaba.
— ¿Qué pasa? ¿Me echabais de menos? — Sonrió con descaro y se fue a la barra — Anda ponme un chupito de tequilla y ese polvo blanco que tanto me guste, y más te vale que sea bueno.
El camarero asintió algo asustado, era un chico de unos trece años, con el pelo rojizo y lleno de pecas. Tardó muy poco en darle lo que había pedido.
— Bien hecho pecoso — se bebió el chupito de un trago y se metió un par de rayas de cocaína. —Buena calidad, así me gusta.
Se dio la vuelta y observó a la gente que había en ese tugurio. « Me temen, me respetan…pero Matt puede romperme en mil pedazos con una sola palabra…. ». Recordar eso la enfurecía aun más. Fue al centro del local y empezó a bailar sensualmente la canción que sonaba de fondo. « Me desean, pero no pueden tocarme si yo no quiero ». Vio a un chico guapo al fondo, lo conocía, era amigo de Sam, « Perfecto…esto es perfecto», pensó y sonrió. Era más o menos de su edad, alto, cabellos castaños y ojos verdes. Se acercó lentamente a él con movimientos felinos.
— Hola encanto, ¿quieres pasarlo bien esta noche? — sonrió con osadía.
— Yo…yo…eres la chica de Matt… — dijo el chico con cautela.
— O vaya, mereces un premio por ser tan listo — dijo Katty con sarcasmo y le dio un húmedo beso en los labios — ¿Te ha gustado el premio? Ohh ya veo que si… — noto como el chico se había excitado al besarlo — Bien, acompáñame….no querrás que me enfade ¿verdad? — guiñó un ojo y cogió por el pantalón al chico.
El muchacho no ofreció resistencia, ella era la novia del dueño de la ciudad y hacia lo que quería. Se lo llevó al callejón más cercano y lo puso contra la pared.
— Bueno chico, hoy vas a hacer que me divierta….
Empezó a besarlo con fuerza, revolviéndole el pelo con una mano, mientras con la otra buscada uno de sus cuchillos de la chaqueta. El chico ni se dio cuenta de la primera puñalada. Se paró en seco e intentó apartar a Katty, pero ella le apuñaló otra vez, y otra. Aquello era una carnicería y ella no podía dejar de reír.
— ¡¿Te gusta esto?! ¡¡Dime!! ¡¡¿TE GUSTA ESTO?!!
Seguía acuchillándole aun cuando estaba en el suelo. Poco a poco, el amigo de Sam dejó de moverse y murió en un baño de sangre.
Katty jadeaba del esfuerzo. Se habían excedido con él sólo por ser amigo de Sam. « Se lo merecía….seguro que era igual que su amiguito, un violador y un chivato….», se dijo a si misma para justificar su obra. Estaba cansada y cubierta de sangre, fue hacia su moto y volvió al hotel.
Preparó de nuevo el baño, pero estaba vez no se dio una ducha, sino que llenó de agua cristalina la bañera. Se quito la ropa ensangrentada y la dejó en el suelo. Al adentrarse en el agua caliente, esta se tiñó de rojo, y Katty suspiró satisfecha.
... Capítulo 7 ...

jueves, 14 de noviembre de 2013

Reflejos

« ¿Dónde está la jodida foto? » Annabeth la buscaba desesperada por todas partes. Se apartó un mechón de pelo castaño y lo añadió al rudimentario moño alto enmarañado.

— ¡¡Joder joder joder!! ¡¡Se que estás por aquí!! — dijo para si misma.

Llevaba tiempo encerrada sola en su piso desordenado. Estaba escribiendo una historia para su periódico sobre una chica que había desaparecido y que fue encontrada muerta a los pocos días. Tenía medio reportaje ya redactado, sólo le faltaba añadir dónde y cómo la encontraron, y poner la dichosa foto.

Annabeth tenía sus enormes ojos verdes desorbitados. Hacía ya días que no comía ni dormía, y debía entregar el reportaje de la chica muerta antes de que James, su rival en el periódico y un lameculos de primera, le quitara la exclusiva.

« Debe de estar por aquí, la dejé por aquí… ». Rebuscó y rebuscó entre las hojas que había en la mesa del salón, por el suelo, por todos los lugares donde había algo de papel. Miró encima del teléfono, en la entrada de su casa y vio la luz parpadeante del contestador. Tenía 12 mensajes, y no recordaba haber oído los timbrazos estridentes del teléfono. El primer estaba fechado hacía ya dos meses. Annabeth no se había dado cuenta de lo enfrascada que estaba con su reportaje hasta aquél momento.

Le dio al botón para escuchar algunos.

— Piiiip…. Beth, soy Olivia, habíamos quedado a tomar un café y no has aparecido, llámame que ya te vale, adiós….

— Piiiip… Cariño, soy mamá, recuerda que este domingo vienes a comer a casa, que no se te olvide como la última vez, besos, adiós… adiós…

— Piiiip… Annabeth, soy Tom, no sabemos nada de ti desde hace días en la redacción, se que estás ocupada por el reportaje pero deberías pasarte, James lo está terminando y deberías venir y presentar lo que tengas o te robará la exclusiva, así que mañana te quiero aquí a las 7, adiós…

— Piiip…. — Annabeth estaba harta de escuchar mensajes y ese último, el de Tom, su jefe, la hizo reaccionar.

Miró el reloj, eran las 8 de la tarde y aun le daba tiempo de ir a hablar con él. Fue al baño a arreglarse un poco, no podía ir con esas pintas andrajosas. Se puso frente al espejo para arreglarse el pelo a toda prisa, cuando su reflejo le hizo gritar de terror.

Era ella, o al menos se parecía a ella, pero era como estar viendo un cadáver. Tenía los ojos hundidos y con grandes ojeras alrededor, le faltaba mechones de pelo y la piel se le pegaba en los huesos.

— ¿Pero… Pero que es esto? ¿Qué me ha pasado? — dijo aterrada.

Pasó sus manos por su cabellera y el pelo se le quedaba pegado entre los dedos….pero eso sólo ocurría en su reflejo. La imagen del espejo la miró y sonrió con compasión.

— Aun no te has dado cuenta, ¿verdad?

— Pero…yo… — sus ojos se llenaron de lagrimas, no entendía nada.

Su doble demacrada desapareció y sólo se veía el baño, como si no hubiera nadie en la habitación. Annabeth salió del cuarto sollozando y confusa. Se dejó caer al lado del teléfono, al lado de la puerta de entrada. Allí había un periódico descolorido, lo cogió entre sus manos y miró la portada, era de su periódico pero….no podía ser…Annabeth se llevó una mano a sus finos labios mientras leía la noticia.

«…Duelo en la redacción.

La periodista Annabeth Mathews fue encontrada muerta cerca de un descampado cercano a su domicilio después de estar dos semanas desaparecida…. »


No pudo seguir. Se quedó sentada en el suelo, con el periódico a su lado y la mirada perdida, inmersa en sus pensamientos. La noticia que tanto le ofuscaba, la que no la dejaba dormir ni comer era la de su propia muerte. Aunque claro, ya no lo necesitaba. Había estado tan obsesionada con su trabajo, con su estúpida rivalidad con James, que había olvidado todo lo demás y no se había dado cuenta de que hacía ya tiempo que estaba muerta.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

Nueva Participación Mirai Webzine

Hola a todos!!

Aquí os traigo el nuevo numero de Mirai Webzine con uno de mis relatos inédito, espero que os guste y disfrutéis con este nuevo numero desde la primera página a la última ;)



viernes, 8 de noviembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 5 por Elizabeth Thor



Jacob Artist es Jack
Miraba hacia otro lado, no quería verlo ya que le dolía ver aquello, eran los labios que él deseaba. Tommy siempre agachaba la mirada cuando Jack volvía junto a Melissa y le besaba, le rodeaba con sus brazos dándole todo su cariño ya que a él le destrozaba el corazón. Sentía que jamás podrá decirle a su amigo el amor que sentía por él.
Tras horas caminando por las calles al final pudo volver junto a su amor en el escondrijo donde se escondía, allí donde nadie podría encontrar a la jovencita. La vieja biblioteca allí era donde Melissa intentaba leer los cientos de libros que le rodeaban, libros que los niños no habían quemado. Que ganaban años y polvo en sus estantes. Jack comenzó a buscar a Melissa que estaba en una de las habitaciones con Daphne su mejor amiga, una chica pelirroja de frágil cuerpo y grandes gafas que se posaba en su naricita poblada de pecas de 14 años. La jovencita apuntaba lo que decía Melissa en su afán de catalogar los libros que tendrían que sobrevivir para el futuro para cuando ella faltara, algo que seguiría Daphne y que haría otra chica en el futuro. Jack se paró delante de la puerta esperando poder estar a solas con ella:
- Daphne puedes dejarnos a solas-Dijo Jack.
Jack se acercó a Melissa y le cogió de las manos, le miro a los ojos y comenzó a besarle. Al coger algo de aire miro a sus espaldas esperando ver a Tommy y vio cómo se había ido.
Tommy se llegó a su pequeño apartamento, era su hogar donde el se crio. Seguía durmiendo en su mismo cuarto intentado dejar atrapado en el tiempo todo su pequeño mundo. A un seguía preparada la mesa para que se reuniera toda la familia para comer, esperando que algún día se volvieran a reunir. En su cuarto tenía la foto de su madre y de su hermana mayor, la primera murió después de la lluvia y su hermana le estuvo protegiendo durante tres años antes de morir. Se acostó en su cama y miro el techo entre suspiros, miraba las paredes forradas de posters de crepúsculo y romances vampíricos uno de los recuerdos de su hermana. Se mordió el labio inferior y se hundió en sus sentimientos, fue dejando que su mano bajara por su cuerpo y que se metiera entre sus pantalones. Quería apagar sus pasiones por su mejor amigo, quería ser amado  por la persona por quien suspiraba. Miles de sentimientos estallaron, entre besos imaginarios y el placer se convirtió en el material que jugaba su mano, una pequeña lagrima se resbalo por su rostro cuando llego al culmen de su fantasías. Respiro cansado y se levantó de su cama lentamente, se miró al espejo limpiándose las lágrimas recordando la maldita realidad. Paseo por su casa recordando su pasado, recordaba toda la vida que hubo en aquel lugar. Su hermana Maya le cortaba el pelo con ternura, él se quedaba en silencio y escuchaba el ruido de las tijeras. Le gustaba sentir el tacto de su hermana acariciándole la cabeza con ternura, le gustaba escuchar como Maya le hablaba y le recordaba la vida que perdieron. Le recordaba como era su familia y como era la felicidad.
Recordaba el sonido de las tijeras cayeron al suelo, después vino el sonido del cuerpo de Maya cayendo contra el suelo. Asustado Tommy cayo de rodillas delante de su cuerpo y entre lágrimas maldijo por qué su hermana le mentido en su edad. Creía que a un le quedaba dos años más para estar juntos.
-Maya porque me mentiste, porque no me dijiste tu verdadera edad-Tommy no cesaba de llorar-quería estar contigo dos años más, seré siempre el hombre que tu quisiste que fuera…..
Se llevó las manos a la cara y dio un largo suspiro, no podía dejar de pensar en lo que sucedió. El dolor no le dejaba olvidar, siempre volvería ese recuerdo como un mazazo a su mente. Tenía que salir de su pequeño hogar a intentar respirar un poco de aire fresco y poder pensar tranquilo.
Jack se quedó sentado en una de las sillas de la biblioteca viendo como Melissa ordenaba una estantería, pasar el tiempo que pasara jamás entendería porque ella hacia aquello:
-Melissa porque lo haces, por qué quieres recuperar esos libros?
Melissa con un libro entre sus manos miro a Jack.
-Estos libros me enseñaron lo que significa amar, me enseñaron a tener miedo y a soñar-Sonrió-Les debo recuperarlos y que nadie jamás los olvide.
Melissa se acercó a Jack y le acaricio el rostro lentamente:
-Sabes una cosa que no he olvidado, nuestro aniversario y esta noche será muy especial para los dos….
Jack le miro a los ojos con una sonrisa entre sus labios:
-Lo estoy deseando Melissa..
Melissa sonrió y lentamente se fue alejando de Jack, antes de una noche romántica tendría que hacer su pequeño trabajo:
-Que tal esta noche a las 20h tu y yo…a hora tengo que dar clase a los niños.
Para Melissa poder educar a unos pocos niños le aseguraba una nueva generación inteligente y con fe en la humanidad, desde hace tiempo enseñaba a leer a unos pocos para legarles a ellos un mundo para poder soñar y escapar de este. Algunas madres solteras llevaban a sus criaturas para que aprendieran algo de la vida como ellas lo hicieron en el colegio.

Emma Watson es Melissa
Katty poco a poco comenzó a prepararse la raya de farlopa encima de la mesa, una perfecta mesa de cristal para recorrerla con su billete mágico y esnifar el preciado polvo blanco. Su novio controlaba las drogas que se movían por la ciudad, la adulterada y la más exquisita que la chica se metía en el cuerpo. Después de meterse la raya Katty sintió como la sangre comenzó a correr por su labio, su nariz volvía a sangrar. Cogió un pañuelo y se limpió. Sintió como una nueva fuerza le poseía, sentía como se podría a un más su cerebro y todo remarcado con una afilada sonrisa.
Se puso su albornoz y cogió sus dos brillantes pistolas y totalmente descalza comenzó a andar por el pasillo hasta llegar al ascensor. Al llegar al último piso encontró a Sam y gran Jim junto a un crio de 14 años, que había roto alguna ley de Matt. Un crio de pelo rubio y de frágil estatura estaba cogido por los brazos por los dos matones.  Katty le miro a los ojos y comenzó a sonreír:
-Pequeño bastardo no has aprendido que nunca tienes que robar las cosas de Matt, lo tuyo es suyo hasta tu vida, porque coño le robaste comida a Matt…….sabes que tienes que pagar por ella.
Cogió su arma y se la poso en la cabeza al crio, se acercó a él y le lamio el moflete:
-Sabes tienes suerte, tu no sabrás lo que es tener 18 años y que te reviente el corazón, como le paso a mi hermano Danny….
Miro a Sam:
-Enseñar a volar al crio…….
Katty se alejó lentamente del grupo, cantando una canción infantil que a un su estropeado cerebro recordaba de su infancia ya perdida. Sam y Jim cogieron al crio, lo acercaron a una de las ventanas del edificio. Lo cogieron con fuerza y lo lanzaron al vacío para que se reventara contra el duro asfalto. Katty se paró en seco solo para disfrutar del grito del crio antes que sus sesos hicieran un estucado en el frío asfalto, sonriendo sintió como el grito comenzó a desaparecer en el tiempo hasta convertirse en un ¡CRASH!.
Tommy comenzó a pasear por la calle, observando como los niños jugaban a pelota sin importarle  el tráfico, como chicas que dejaron atrás su inocencia prostituyéndose por las calles. Se paró frente a uno de los grandes grafitis y comenzó a observar cada uno de sus trazos, podía ver como alguien había descrito lo que paso tras la lluvia, como morían todos los adultos. Saco de su bolsillo su armónica y comenzó a tocarla a cada paso que daba, eso conseguía por unos instantes que olvidara todo lo que le rodeaba a su alrededor. Sobre todo si podía tocar la canción favorita de su hermana, una canción infantil que no recordaba ya sus raíces. Vio a un vagabundo con el rostro totalmente tapado correr sin cesar, sin darse cuenta chocaron  y cayeron al suelo. Tommy se levantó lentamente mirando aquel extraño personaje, tenía una extraña mirada que le recordaba mucho a su madre, que le recordaba a la madurez. El vagabundo se levantó y volvió a salir corriendo asustado.

Sarah Paulson es Merlyn
Un grupo de niños, unos salvajes le perseguían tirándole piedras  y corriendo tras de el con palos para darle una paliza. Era lo que más le gustaban a unos niños que no habían conocido la educación y que no sabían ni leer, apalear a cualquiera que fuera diferente. Tommy se apartó de su camino y siguió su camino. Pero se quedó pensativo al recordar esa mirada de ese extraño, miro a su espalda. Cerró el puño y se maldijo por tener esa maldita idea de proteger a ese vagabundo. Corrió tras los niños hasta llegar a un callejón, los niños rodearon al vagabundo, le gritaban y escupían. Lanzaban a su pobre victima botellas de cristal, mientras el vagabundo se defendía penosamente. Tommy comenzó a gritar para asustar a las pequeñas bestias,  le comenzaron a gruñir con sus bocas a las que faltaban dientes de leche, con rostros marcados de moratones y suciedad. El chico suspiro y de su bolsillo saco una chocolatina se le dio a uno de los niños, los niños comenzaron a pelearse entre ellos para comer ese dulce, normalmente se alimentaban de basura y eso era una delicia.
Tommy corrió hacia el vagabundo y le ayudo a levantarse, poco a poco salieron del callejón. El extraño personaje le miro a los ojos y forzó unas palabras, con voz femenina:
-Chico tienes algo de agua……
Tommy asintió con la cabeza y le ayuda andar ya que no cesaba de cojear.
Con mucho cuidado Tommy hizo que la vagabunda se tumbara en la cama, por una vez aquel personaje pudo respirar con tranquilidad al tener un techo bajo su cabeza y no tener que soportar el odio de niños salvajes ni rebuscar comida en las papeleras o containers. Tommy le llevo un poco de agua, la mujer se quitó la bufanda y el gorro que le tapaban el rostro, comenzó a beber con muchas ganas para saciar su sed. Tommy se quedó fascinado por unos minutos mirando a la mujer, de pelo negro y de tez blanquecina. Pero lo que más le impactaba de todo es que tenía arrugas de edad y un pequeño mecho canoso en su cabeza. La mujer se sintió observada por el joven y le devolvió el vaso enfadada:
-Qué te pasa nunca has visto a una mujer….
-Ya no recordaba lo que eran las arrugas, que edad tienes?
La mujer suspiro y agacho la cabeza:
-No sabes que no es de buena educación preguntar la edad a una mujer.
La mano de Tommy fue directa a su rostro, la mujer dejo que le acariciara por haberla salvado la vida y por qué extrañamente junto a él se sentía segura. Por unos segundos cerró los ojos al sentir las finas manos del chico en su rostro, Tommy no recordaba como acariciar una piel como aquella ya que le recordaba a su madre:
-Me llamo Merlyn y tengo 35 años……
-35 años, tienes el doble de edad que yo………no creo que jamás llegue a tener tu edad.
Merlyn suspiro, hace años que no dejaba de usar toda clase de cremas para ser más joven y a hora era la mujer más vieja de la tierra, era algo irónico:
-Creo que tenemos la culpa de la llegada de la lluvia…

... Capítulo 6 ...

jueves, 7 de noviembre de 2013

Encuesta Premios Youarewriter

Hola a todos!!

Ya están listas las votaciones para Youarewriter, donde podéis votar por mi si os gustan mis relatos y por mis compañero en las diferentes modalidades :)



domingo, 3 de noviembre de 2013

Noche de Halloween

Era ya de noche cuando James se sentó al fin en el confortable sofá marrón de su casa. Aunque aún no tenía los treinta, estaba cansado, ya no aguantaba el día a día como cuando era más joven. Había sido un día muy raro, de llamadas sobre gente haciendo conjuros, sacrificando animales, muertos que caminan… En la comisaría del pequeño pueblo costero donde vivía no dieron veracidad a ninguna de esas llamadas, e incluso enviaron a los bomberos a que vieran si era cierto lo que decía sobre un aquelarre haciendo una hoguera en el porche de una casa que invocaba a Satanás. Resultaron ser cuatro adolescentes vestidas de negro quemando unos apuntes de instituto. En Halloween siempre ocurría lo mismo, recibían llamadas estúpidas de gente loca. Parecía que ese día despertaba a los perturbados.

James se duchó nada más llegar a casa, se puso sus viejos tejanos y una camiseta blanca sencilla, y se había tumbado en el sofá con una cerveza en la mano. Puso la televisión esperando una buena película de terror,  daban de nuevo El Exorcista, y la dejó de fondo mientras repasaba el día de nuevo. Llamadas tontas; Tim el novato, un chico flacucho recién salido de la academia, le había manchado la camisa del uniforme de café; Gina, la recepcionista, una mujer de unos cuarenta años le había invitado a una fiesta de Halloween, insinuando que se disfrazaría de gatita y le dejaría usar las esposas como él quisiera…se rascó la cabeza recordando aquello, Gina era más mayor que él, pero la idea le había resultado tentadora durante unos minutos…hasta que recordó que se había tirado a la mitad de los agentes de aquella comisaría. Apartó un pequeño mechón rubio ceniza de su frente y suspiró.

Dio un largo trago a su cerveza, eso le relajaba y despejaba la mente. Cerró unos instantes sus ojos verdes y echó la cabeza hacía atrás. Antes adoraba esa noche, se disfrazaba con sus amigos y hacían alguna travesura o iban a alguna fiesta y con suerte se despertaba al día siguiente con una chica a su lado, pero desde que era policía no era lo mismo. Más de una vez había tenido que hacer horas extras persiguiendo a chavales que tiraban huevos a las casas, o gamberros que se aprovechaban de alguna chica borracha. Se preguntó si esa noche también ocurriría lo mismo cuando sonó el tono de llamada que había elegido para su comisaría: Welcome to the Jungle de Guns N’ Roses. « Bingo, nunca falla ». Cogió su móvil que había dejado sobre la mesa de té.

—Agente Madison.

—Madison, ¡tiene que venir rápido a la comisaría! —«Para variar…» Pensó James. Aunque había algo extraño en aquella llamada.

Era su teniente, Frank Jacksons, al que llamaban Big J, antes por ser fuerte e imponente, ahora por su afición a las rosquillas.

—Enseguida voy teniente.

—¡Date prisa! y Madison, tenga cuidado.

—¿Cuidado teniente? ¿A que se refiere...?

Se escuchó el sonido inconfundible de disparos y gritos y la llamada se cortó.

James se cambió a toda prisa y se puso el uniforme azul reglamentario. Por último, puso su arma en el cinto y salió rápidamente de su casa. Vivía en las afueras, por lo que tardaría una media hora en llegar.

Las calles parecían tranquilas, demasiado incluso. Su vecindario, un lugar de casitas blancas con tejados azules era un sitio que siempre estaba en calma, con pocos vecinos y bien educados, pero esa situación era muy insólita. No veía niños llamando a las casas en busca de caramelos, ni jóvenes dirigiéndose a las diferentes fiestas que se hacían ese día en el centro del pueblo.
Un pequeño golpe a su izquierda le sobresaltó. Una mujer joven había apoyado una mano ensangrentada contra la ventanilla del conductor. James no la pudo ver bien, detuvo el coche y bajó.

—Señorita, ¿se encuentra bien?

La mujer ni le miró, estaba de espaldas e iba aturdida, dando tumbos por la carretera. Se fijó que llevaba una especie de disfraz de enfermera destrozado y cubierto de sangre, e iba descalza.

—Señorita, ¿la puedo ayudar en algo? —James se acercaba lentamente.

Sabía que en situaciones así debía ir con cuidado. «Puede que la hayan violado, por eso se encuentra en ese estado…debo llevarla rápido a la comisaría y que se encarguen allí de llevarla al hospital y tomarle declaración.» 

—Señorita, debe acompañarme, no se preocupe, no le ocurrirá nada…

James estaba ya justo detrás de ella. Puso una manos sobre su hombro y la giró para verla bien… y dio un paso hacia atrás horrorizado. Estaba pálida como la nieve, sus ojos, antes de un bonito azul, estaban bordeados de sangre, pero eso no era lo peor…le faltaba media mejilla que dejaba al descubierto una hilera de dientes ensangrentados. Tenía el pelo rojizo apelmazado y pegado a la cara debido a la suciedad y a la sangre. Emitió un extraño gruñido y se abalanzó sobre James.

—¡¿Pero que coño…?! —James la apartó de un fuerte empujón y la mujer cayó al suelo torpemente.

Se apartó de ella y fue a su coche. « Parecía un zombi…parecía un puto zombi…y no, no era por el disfraz, si no debería ganar el premio al mejor disfraz de la década…joder ¿pero que cojones está pasando?»
Estaba nervioso y le costó poner el coche en marcha. La mujer había conseguido levantase y se dirigía a él con movimientos descoordinados.

—¡¡¡PUUUM!!!

Otro golpe en el cristal, una niña de unos nueve años dando golpes.

—¡Por favor! ¡Ayúdeme!

—¡Sube, deprisa! —James le indicó con la cabeza que fuera hacia el otro lado del coche.

La niña lo comprendió enseguida, abrió la puerta con rapidez y se subió cerrando la puerta de un porrazo.

—¿Estás bien pequeña? —James finalmente puso el coche en marcha y se dirigió a gran velocidad a la comisaría.

—Si… es-es-estoy bien —consiguió decir. La miró unos segundos. Llevaba un vestido largo negro roto por el brazo derecho y las uñas pintadas del mismo color. Iba disfrazada de bruja. Su pelo castaño estaba enmarañado y tenía el maquillaje de la cara destrozado debido a las lágrimas.

—¿Podrías explicarme que cojon…que está ocurriendo pequeña?

— No…no se bien que pasa…íbamos a ir al cetro con unas amigas y la madre de Margaret y de pronto nos atacaron por todos lados, cogieron a Linda y le arrancaron el brazo…a…a Stef la tiraron al suelo y la mordieron en todo el estómago…y Margaret y su madre salieron corriendo…Yo intenté que alguien me abriera la puerta, pero nadie lo hizo, creo que tenían demasiado miedo… ¡pero yo si que tenía miedo! Ellos están en sus casos y los muy idiotas no quisieron ayudarme….

—Tranquila, ahora todo irá bien, iremos a la comisaría…

—Aaayyy…—La niña hizo un pequeño gemido de dolor.

—¿Seguro que estás bien? Por cierto soy James. —intentó decirlo con la mayor normalidad que pudo en aquel momento.

—Si si…No es nada…Soy Becca. —Sonrió con tristeza acariciando su brazo, justo en el punto que tenía la manga desgarrada.

El resto del trayecto lo hicieron en silencio. Estaban demasiado aturdidos con todo lo que había ocurrido para hablar. No recordaba a esa niña, pero si a Margaret y su madre, Victoria.

James contempló su vecindario mientras se dirigía hacia la comisaría. En esa zona, salvo la mujer y otros zombis más deambulando, todo estaba relativamente en calma, parecía que la gente se había refugiado en sus casas. Pero a medida que se cercaban al centro las cosas eran distintas. Había gente ensangrentada por todas partes, más de la habitual para ser Halloween. Los disfraces que tanto tiempo les había costado decidir estaban ahora hecho jirones. Un chico disfrazado de Superman estaba tirado en el suelo mientras un grupo de esos muertos lo devoraban con avidez. Uno de los comensales no era más que un niño de seis años vestido de abeja. Otra chica disfrazada de vampiresa sexy estaba contra la pared y vio como un hombre disfrazado de hombre de las cavernas le desgarraba toda la cara de un mordisco. Pensó por unos instantes bajar del coche y ayudar a aquellas personas, pero sabía que si lo hacía estaba muerto.

Intentó contactar por radio con la comisaría, pero no obtuvo respuesta. «Espero que no estén todos muertos…» Recordó los disparos que había oído por el teléfono. «Joder, espero que estén todos bien».

Estaban ya cerca de la comisaría, un par de calles y la tendrían a la vista. A su lado, la pequeña Becca se movió. James no le había prestado atención en los veinte minutos que llevaba conduciendo ya que tenía que evitar chocar contra la gente y la imagen del caos y la violencia que reinaba en las calles le tenían hipnotizado. La miró. Tenía los ojos cerrados, se habría dormido por el viaje.

James siguió conduciendo, ya podía ver la comisaría y escuchó unos disparos a lo lejos. «Mierda… mierda… ¡mierda!». Llegó a la entrada de la comisaría y cogió a la niña en brazos.

—Vamos pequeña…

Becca se aferró fuertemente a James con los brazos, y de pronto sintió un intenso dolor en el cuello. Apartó a Becca de su lado y la niña le tenía cogida parte de la carne del cuello con los dientes. La tiró al suelo con brusquedad y puso su mano en el cuello del cual manaba una cascada carmesí que manchó de sangre su uniforme de policía. El dolor era insoportable e hizo que James se tambaleara. Miró como Becca se levantaba con torpeza del suelo y se fijó en la herida que tenía en el brazo, de la que se había quejado en el coche, era un mordisco. Si lo hubiera visto antes…Becca fue de nuevo hacia él y le mordió en el brazo. Le desgarró todo el antebrazo dejando a la vista tendones y arterias. James se dejó caer al suelo, estaba tan cerca de la comisaría, y no podía llegar a ella. Se sentía débil. Becca no parada de disfrutar con el trozo de carne que le había arrancado en aquel momento.


James estaba cada vez peor, su cuerpo ya casi no le respondía. Su sangre circulaba a toda velocidad tiñendo de rojo toda la acera. Se tumbó en el suelo sin esperanza, sabía que estaba condenado desde el primer mordisco que la pequeña le había dado. Vio como más de esas cosas se acercaban a él: un vampiro, una cirujana, un cura, una diablesa, un zombi…un puto zombi…Seguro que ese chico no pensó en que se trasformaría en uno de verdad esa noche… «Ironías del destino ¿eh?» pensó  James y  empezó a reír cada vez más fuerte. En breve, él también sería un zombi más, ese año todos llevarían el mismo disfraz.




Webzine especial Halloween HVP

Y aquí está el webzine especial Halloween de Horror Vacui Project, donde encontraréis un relato y varios reportajes hechos por una servidora, espero que os guste!!!



viernes, 1 de noviembre de 2013

El Último Juego de Niños, Capítulo 4


Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Taissa Farmiga es Sarah Nolan
Sarah estaba sentada sobre un tronco en el porche de la casa que ocupaban en las afueras. Se apartó el pelo castaño claro de la cara y suspiró. Llevaba una camiseta negra de manga larga, unos pantalones negros rotos y unas deportivas del mismo color. Aquél día habían salido a buscar provisiones en los dominios de Matt, y había perdido a uno de los suyos a manos de los ‘perros’ de su hermano, que se había convertido desde hacía ya cuatro años en el dictador de la ciudad.
Habían ido a la ciudad a buscar suministros, y cuando se encontraban en la farmacia, dos de los chicos de su hermano, chicos y chicas sin escrúpulos, les sorprendieron. Tuvieron que salir corriendo del lugar y dejar atrás parte de botín….y por desagracia, también a Jimmy, un chico de doce años delgado y frágil que les había acompañado para conseguir analgésicos para su hermana pequeña. Sarah sabía que lo llevarían ante su hermano y le harían muchas preguntas, y si no las contestaba, le torturarían salvajemente. A Matt le encantaba hacer eso desde que se había proclamado amo y señor de ese lugar, aunque le quedaba poco. Pronto cumpliría los dieciocho y su reinado de terror acabaría, a ella, en cambio, aún le quedaban dos años de vida. Pero mucho temía Sarah que su sucesor sería igual de cruel que él, ya que seguramente estaría preparando a alguno de sus amigos para que ocupara su lugar cuando él faltara.
Costaba recordar que ese tirano déspota y sanguinario era el mismo niño que la había enseñado a nadar, cuando los adultos aún vivían.
Sus ojos castaños se humedecieron al rememorar esos momentos de felicidad junto a su familia y pensar en el monstruos que tanto Matt como sus otros dos hermanos mayores se habían convertido. Ryan y Scott eran violentos desde pequeños, una vez le quitaron su muñeca favorita y le arrancaron la cabeza delante de ella sólo por el placer de verla llorar. Josh, el mayor de todos, siempre la protegía y cuidaba, pero él murió junto con los adultos, y se alegraba en parte que también sus padres hubieran muerto para que no vieran en que se habían convertido sus hijos. Bajó la cabeza y la puso entre sus manos « ¿Por qué tuvo que pasar eso? Ojala todo volviera a ser como antes…». Echaba de menos su vida anterior al día en que la lluvia había acabado con todos los mayores de dieciocho años. Sollozaba en silencio cuando una voz la sobresaltó.
— Sarah, tienes que entrar….el consejo te reclama. — Maggie, una chica de dieciséis años y pelo rosa la esperaba en la entrada de la destartalada casa que ocupaban.
— Ya voy…
Sarah se secó rápidamente las lágrimas de su rostro, odiaba que la vieran llorar, además era la líder de la resistencia, de un grupo de niños y adolescentes que no estaban de acuerdo con Matt y su mandato e intentaban acabar con él. Con su hermano y sus hombres. Con el niño que le había enseñado a nadar….
Cuando Sarah entró en el salón, todos estaban ya en sus puestos. Los más mayores del grupo, Sarah, Maggie y Dean, un chico de unos diecisiete años de tez negra y sumamente inteligente al que aún le quedaban nueve meses de vida, eran los encargados de poner un poco de orden en las reuniones. Eran un total de veinte en aquel momento, y ocupaba rangos de edad de entre los seis años a los diecisiete.
Maggie fue la primera en explicar las novedades.
— Como ya sabéis todos, hemos perdido a Jimmy y lo más seguro es que en esos momentos esté muerto. Los niños perdidos han saqueado uno de los supermercados y se les ha visto con un botín de varias cajas de vino que no sabemos de donde las han podido sacado. Y han encontrado el cadáver de Daisy, la puta que trabajaba cerca del bar de Andrew.
— Prostituta…. Puta queda demasiado despectivo, y la pobre chica lo hacía para poder comer… — dijo Sarah secamente.
— Prostituta, puta ¿Qué más da? Está muerta.
Dayo Okeniyi es Dean
Dayo Okeniyi es Dean
Sarah la miró con furia. Conocía a Daisy, la había visto varias veces en las afueras del gran hotel cuando aún vivía allí con Matt. Siempre fue amable con ella y odiaba oír hablar de Daisy de esa forma. Se hizo un silencio incómodo, hasta que Sarah lo rompió.
— ¿Se sabe quién lo hizo?
— Se cree que unos chicos de tu hermano… — contestó Maggie con cautela.
— Seguro que fue Sam — sentenció Dean con voz grave.
— Si, yo también lo creo. — Sarah miró al resto del grupo — ¿se ha hecho el recuento de las provisiones que pudimos salvar?
Maggie sacó un papel de unos de los bolsillos de sus vaqueros.
— Eh…si, conseguimos latas de comida para dos semanas, 45 botes de aspirina y  2 de analgésicos, los demás los llevaba Jimmy… — hizo una pequeña pausa — a ver….si….20 botellas pequeñas de agua embotellada y 3 botiquines de primeros auxilios. Seguramente la semana que viene tendremos que salir otra vez.
Sarah reflexionó sobre todo lo que le acaban de decir. Debían de conseguir más cosas la próxima vez. Las salidas eran cada vez más peligrosas y tenían el riesgo de que los atraparan. Habían conseguido apartarse un poco de la violencia y los vicios de la ciudad al estar en las afueras, pero siempre que iban a aquel lugar algo iba mal. Pero Sarah sabía que tarde o temprano tendrían que arriesgarse más si querían acabar con su hermano y sus sádicos amigos. Matt era su hermano, su sangre, pero no podía apartar la vista antes los crímenes que estaba cometiendo haciendo lo que él denominaba ‘su ley’. Torturas, violaciones, asesinatos…permitía hacer de todo a sus chicos, e incluso él participaba en ello. Aun recordaba la primera vez que descubrió en qué se había convertido su hermano. Tenía trece años cuando lo vio animar a otros chicos a violar a una niña de unos doce años indefensa y asustada. Sarah se había tapado la boca para no gritar, para evitar que la vieran y le hicieran lo mismo a ella. Estaba escondida detrás de una estantería de la cocina del hotel donde vivían. Había ido a buscar unas galletas cuando escuchó ruido y no pudo evitar acercarse. Vio como varios chicos mayores se turnaban para destrozar el cuerpo de la chica una y otra vez. Sarah dio un paso en falso y chocó contra unas cazuelas haciendo un gran estruendo. Matt, que en aquellos momentos se encontraba animando a un chico gordo a que fuera más rápido giró la cabeza y la vio. Los demás, simplemente la ignoraron.
— ¿Pero que coño haces aquí? ¡Vete ahora mismo!
Fue directo hacia ella y la tiró fuertemente del brazo hasta sacarla de la cocina. Sarah miró por última vez a la chica, que la miraba pidiendo ayuda. Esos ojos verdes se le clavaron a fuego en su cerebro. Suplicó a su hermano que los detuviera, que parara aquella atrocidad, pero él se rió.
— Debo mantener a mis chicos contentos y entretenidos, tú vete a tu cuarto y no salgas.
— Pero…pero…
— ¡Pero nada! — Matt le dio un bofetón y se fue enfadado.
En aquel momento juró que se vengaría por la crueldad de su hermano. Jamás olvidaría lo que había permitido hacer. Lo que él mismo seguramente hizo en cuanto volvió a la cocina.
Dianna Agron es Maggie
Dianna Agron es Maggie
— Bien, este es el plan — miró de nuevo con determinación a todos los miembros de la sala — La semana que viene saldremos a buscar suministros de nuevo…pero también armas… — varios de sus compañeros dieron unos gritos de asombro — necesitamos protección y ya es hora de que empecemos a pensar más a lo grande — sonrió — Iremos al bar de Andrew mañana, a ver si nos encontramos a Sam y podemos….hablar con él — dejó que el resto comprendiera lo que quería decir con aquellas palabras, y al ver sus caras sedientas de venganza por la muerte de una inocente sonrió aun más — y le entregaremos su cadáver a mi hermano, para mostrarles que deberían tener cuidado….se acerca algo grande, y nosotros seremos los jueces y verdugos de toda la gentuza que reina a sus anchas en la ciudad.
Todos los demás asintieron, estaban hartos de mendigar y esconderse, de ver torturas y muerte, estaban sedientos de venganza, y se avecinaba una guerra que ellos tendrían el privilegio de empezar.
... Capítulo 5 ...