miércoles, 8 de enero de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 12


Sarah Paulson es Merlyn
Sarah Paulson es Merlyn
«Estoy…esperando un hijo, y debo conseguirle un futuro mejor que esta mierda de mundo.» Esas palabras retumbaban una y otra vez en la cabeza de Tommy. Esas palabras habían conseguido partirle el corazón. Se contuvo para no ponerse a llorar en aquél momento, y no prestó atención al resto de la reunión.
Cuando terminó, Tommy no sabía ni que debía hacer, pero ya se lo preguntaría a Jack más adelante, con la excusa de que era muy olvidadizo. El resto del grupo se quedó a tomar unas cervezas, pero Tommy no tenía ganas de nada. Dijo que se encontraba mal y se marchó a casa.
Dio un largo rodeo por una de las zonas más desiertas de la ciudad; conocía bien ese sitio y sabía que no le ocurriría nada malo. Además llevaba su navaja por si las cosas se ponían feas. Pasaron un par de niños sucios rebuscando comida en los cubos de basura; al verlos, Tommy recordó como hacía lo mismo con su hermana cuando no encontraban nada en los comercios más cercanos a su hogar.  Después de pasar varios días buscando en la basura, Maya se aventuró más en la ciudad y algo horrible le ocurrió.
Apartó esos pensamientos de su mente y fue a su apartamento. Allí estaría Merlyn, y verla siempre le reconfortaba. Llegó a la puerta de su casa y se quedó paralizado unos segundos. Todo su mundo se desmoronaba, el hombre al que amaba nunca sería suyo, y su mejor amiga era la culpable. Pero no podía odiarla, la quería; Melissa había sido una de las pocas personas que le había tratado bien y que siempre se preocupaba por su bienestar. Y tampoco podía odiar a Jack, entendía que se hubiera enamorado de Melissa. Ella era guapa, buena e inteligente, y Tommy, alguien perdido en un mundo de tinieblas. Dio un largo suspiro y entró en el piso que compartía con Merlyn.
—Merlyn, ya he llegado.
Cerró la puerta y se detuvo en seco al ver las caras de Merlyn y Melissa. No sentía el aroma de la cena como las anteriores noches desde que Merlyn estaba en su piso, ni vio la alegría de su sonrisa.
—Melissa…¿Qué haces aquí?
—Tenemos que hablar Tommy…yo… —Melissa miró a Merlyn— Estoy embarazada, y sé que Jack quiere hacer alguna locura en la que tú estás también involucrado y no lo puedo permitir… Tommy, debemos contarle a Jack lo de Merlyn…
Merlyn tenía la vista ausente, al igual que a Tommy, parecía que no le gustaba la idea.
—¡No puedes hacer eso! ¡No me puedes hacer esto! —Tommy saltó hecho una furia.
—¿A que te refieres con que no puedo hacerte eso…? —Melissa se quedó extrañada.
—Si se entera Jack, querrá que la conozcan los demás para dar esperanzas y luchar contra Matt. Y no puedo permitirlo, si le hacen daño a Merlyn, si le pasara algo…Por favor, Melissa, te lo suplico, no digas nada…—Tommy se derrumbó y empezó a sollozar. —Prométemelo…
Melissa le miraba con ojos compasivos. Tommy odiaba que le compadecieran, se sentía débil y despreciaba eso. Pero no podía evitarlo; tenía que proteger a Merlyn de los niños crueles, de Matt y del mundo.
—Está…está bien, Tommy, de momento no le diré nada…pero no te puedo prometer que no se lo diga más adelante.
Merlyn se levantó en silencio con lágrimas en los ojos y se marchó a la habitación donde dormía. Tommy empezó a seguirla, pero antes se detuvo y miró de nuevo a Melissa.
—Gracias, Melissa.
Tommy entró en la habitación de Merlyn dejando a Melissa en el salón. La mujer lloraba y negaba con la cabeza.
—No puedo enfrentarme a eso…no puedo…yo…todo fue culpa nuestra…
Tommy la abrazó con fuerza. Merlyn nunca le hablaba de lo ocurrido, del porqué siempre decía que era culpable de la lluvia. Se escuchó el sonido de la puerta al cerrarse, Melissa se había marchado.
—No te preocupes…yo te protegeré…
***
Matt pensó en la chica que había entregado a Katty como mascota. En el fondo se compadecía de ella, pero sabía que era lo que debía hacer.
Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
No podía demostrar debilidad, y el hecho de que unos niñatos entraran en uno de sus almacenes dejaba al descubierto una brecha en su sistema de seguridad que tanto le había costado organizar.
Se encontraba sentado en la butaca de su habitación del gran hotel desde donde controlaba toda la ciudad bebiendo un vaso de whisky. Había echado a Katty de la habitación, no tenía humor para nada, y seguro que su chica lo estaría pagando con la beata.
«Debería de haber ahorcado a la chica en las puertas del hotel, ese sería un buen castigo.» Matt temía que le dejaran de respetar, de tenerle miedo; tenía que pensar en algo que hiciera que toda la ciudad se meara encima al escuchar su nombre.
Alguien llamó a la puerta, y Matt volvió a la realidad.
—Pasa. —Dijo escuetamente y dio un gran sorbo a su whisky.
—¿Matt? Siento molestarte. —Sam entró en la habitación con torpeza.
«Bien, al menos él aun me teme» Matt sonrió y miró a Sam.
—¿Qué quieres?
—Yo…me preguntaba que haríamos con los otros dos chicos que hemos capturado…Se que a la cabecilla la tiene Katty para su diversión…y deja que nos divirtamos nosotros con ella de vez en cuando. —Sam dibujó una sonrisa malicia en su rostro. —Pero…¿Qué quieres que hagamos con los otros?
—¿Cuántos años tienen? Son chico y chica, ¿no?
—Si, el chico tiene unos doce años y la chica tiene catorce…—Sam parecía algo incómodo hablar de aquella chica.
—Ya os la habéis tirado, ¿no? ¿Di alguna orden para que violarais a esa chica?
Matt se levantó lentamente de su butaca y se acercó a Sam sacando su pistola. Le daba igual lo que hicieran con aquella niña, pero no podía permitir que hicieran lo que les viniera en gana sin su permiso. Sam se puso nervioso, dio un paso en falso hacia atrás y casi cae al suelo.
—Bien, ya me encargaré de vosotros luego…—Matt le puso el cañón del arma en la mandíbula. —Y los dos chicos…ahorcadlos delante del hotel, que sirvan de ejemplo. Que todo el mundo los vea, y dejad que los cuervos se los coman.
Puede que no pudiera tocar a la beata ya que era propiedad de Katty, pero sus niños sufrirían las consecuencias.

... Capítulo 13 ...

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