miércoles, 12 de febrero de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 17


Emma Watson es Melissa
Emma Watson es Melissa
Melissa se sobresaltó al escuchar el sonido de las pisadas contra el mármol. Vio cómo Maggie se incorporaba y ponía su mano sobre su pistola.
Habían pasado una tarde tranquila. Maggie resultó ser una buena compañía y se pasaron horas hablando de los libros que les gustaban y recordando tiempos mejores. Aunque en el fondo, Melissa no podía dejar de pensar en Jack. «¿Estará bien? ¿Le habrá pasado algo malo?», esas preguntas le rondaban una y otra vez por la cabeza. Se levantó de la silla y se puso al lado de Maggie.
Al primero que vio fue a Tommy con el rostro sombrío y se temió lo peor. Se llevó las manos a la boca con preocupación hasta que pudo ver a Jack hablando con Bob, el protector de los niños perdidos. Dos chicos a los que Melissa no conocía cerraban la marcha cogidos de la mano.
Se lanzó sobre Jack y le dio un gran abrazo.
—¡Por Dios! Menos mal que estás bien… —Lo abrazó con más fuerza mientras las lágrimas le recorrían las mejillas.
—Claro que sí, nena —Jack le devolvió el abrazo y Melissa notó la calidad de su aliento en el cuello—. Nunca te abandonaré.
Melissa le miró a los ojos y se besaron con ternura. Fue hacia Tommy y le abrazó también.
—Me alegra ver que estás bien, amigo mío.
—Sí, yo también… —contestó Tommy, ausente.
«¿Qué le habrá pasado?» Melissa iba a preguntárselo cuando los otros tres se acercaron.
—Hola, Melissa —saludó Bob y se sentó en una de las sillas.
—Hola, Bob —dijo con una sonrisa.
—Eh… Hola, somos Sarah y Dean, encantada de conocerte. —Una chica delgada con el cabello castaño claro se acercó a ella sonriendo.
—Encantada de conoceros. —Melissa estrechó la mano a los dos.
Sarah y Dean fueron hacia Maggie y empezaron a hablar entre ellos. Melissa fue hacia Jack.
—Me tienes que contar todo lo que ha pasado con los hermanos Cohen.
—Bueno, se resume fácilmente. Hemos ido a verlos y nos han intimidado. Sasha no ha dejado entrar a Sarah, ya sabes como es, y Bob se ha quedado fuera con ella para que estuviera a salvo. Dean era el contacto con los hermanos, los conocía, por lo que debía entrar con nosotros. —Hizo una pequeña pausa y se sentó encima de una de las mesas; Melissa le miró con desaprobación, Jack sonrió y se sentó en la silla más cercana a esa mesa—.  Y después de muchas palabrotas y amenazas, aceptaron al escuchar la palabra Matt.
—¿Y eso? —preguntó Melissa con curiosidad, aunque ya se imaginaba la respuesta.
—Matt y el resto de mis hermanos siempre han atacado el barrio de los Cohen, Y ellos ansían la venganza. —Sarah se acercó a ellos seguida de Dean y Maggie.
—Matt… ¿es tu hermano? —dijo Melissa sorprendida.
—Sí, y le tengo el mismo aprecio que todos vosotros. Créeme, se lo ha ganado. —Miró al resto—. Debemos irnos para informar a los demás, mañana podríamos quedar en el bar de Andrew para ultimar los preparativos del plan.
—Me parece bien —Jack le estrechó la mano. Melissa se dio cuenta de que respetaba a esa chica.
—Yo también me voy, mis niños me necesitan. —Bob se levantó de la silla y fue hacia la puerta—. Hasta mañana entonces.
Sarah, Dean y Maggie también se despidieron y empezaron a marcharse. Melissa se acercó a Maggie antes de que ésta saliera por la puerta.
—Muchas gracias… por todo, ha sido un placer conocerte —dijo Melissa con ternura.
—Lo mismo digo. —Maggie sonrió y se marchó.
—Es mejor que nos vayamos a casa. —Jack estaba justo detrás de ella—. Será más seguro para todos.
Melissa asintió con la cabeza y fue a apagar el generador de la luz. En la puerta de entrada la esperaban Jack y Tommy, el cual no había vuelto a hablar desde que llegó.
—Tommy, ¿estás bien? Estás… ausente —preguntó Melissa preocupada.
—Eh… sí, sí… estoy bien… nos vemos mañana chicos… —Se alejó de ellos casi sin mirarlos.
—¿Qué le pasa?
—No lo se, está así desde que salimos del edificio de los Cohen. Creo que se puso nervioso, sólo necesita descansar, al igual que yo. —La rodeó con sus brazos y se dirigieron a su hogar.
***
Merlyn jugueteaba nerviosa con la cucharilla de su taza de té. Había preparado una cena consistente en dos latas de espaguetis a la
Sarah Paulson es Merlyn
Sarah Paulson es Merlyn
boloñesa, una de lacón y de postre, macedonia también enlatada. Desde que había caído la lluvia, la buena comida escaseaba, y en aquél lugar no se podía cultivar nada. «Deberíamos marcharnos al campo. Ocupar una pequeña granja y cultivar verduras. Si hay suerte, conseguir algunos animales para criarlos como ganada. Una vida tranquila lejos de ese infierno.», Merlyn pensó en ello mientras daba un largo sorbo de té. «Podríamos ir Tommy, Melissa, su novio… sus amigos de confianza, y yo… podríamos crear un hogar.» Sonrió pensando. «Sería perfecto… demasiado… y ella no se lo merecía.». Sus ojos se llenaron de lágrimas al pensar en lo que había hecho, «Todo es culpa mía… la lluvia… y puede que Tommy lo sepa ahora y me odie por ello… » Merlyn había confiado su secreto a Melissa, y ahora temía que se lo hubiera dicho a Tommy y le odiara por ello. El sonido de la puerta al abrirse le sacó de sus pensamientos y Tommy entró en el piso con el rostro serio. «Lo sabe.» Merlyn no se levantó, no podía. Se había quedado petrificada por el miedo. «Me odiará por ello.»
Tommy la miró y esbozó una sonrisa en sus labios.
—Merlyn… —Giró la cabeza y sus ojos se posaron en la mesa—Has hecho la cena, y espaguetis, me encantan. —La miró— Tengo mucha hambre, ¿cenamos?
Merlyn le miró con desconfianza. Si supiera algo no la trataría así, pero igualmente se comportaba algo extraño.
—Me alegra que te guste. —Merlyn se sentó en la mesa y Tommy hizo lo mismo—. Buen provecho.
Merlyn vio como Tommy devoraba la cena en pocos minutos, no mentía cuando dijo que tenía hambre.
Cenaron en silencio, hasta que llegó el postre.
—¿Qué tal ha ido? ¿Esos chicos os van a ayudar? —Merlyn optó por tratarle con normalidad.
—Sí, nos van a ayudar, aunque me pregunto a qué precio.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó preocupada.
—No me fío de ellos, son violentos y… peligrosos, creo que nos traicionarán a la primera de cambio —Tommy se metió la cuchara en la boca con trozo de melocotón en ella— No se si ha sido buena idea tratar con esos dos.
—Entonces… ¿por qué lo habéis hecho?
—Les necesitamos —contestó Tommy suspirando—. Con ellos y sus chicos seremos más para atacar a Matt. Eso lo se, pero… lo que me preocupa es una vez derrocado Matt, ¿volverán sus armas contra ellos? —Dejó la cuchara en la mesa—. Lo he estado pensando mientras venía. Y es algo que me ronda en la cabeza todo el tiempo…
—Deberías decírselo a tus amigos —sugirió Merlyn—. Si estáis preparados y veis venir el golpe, podréis evitarlo a tiempo. —Sonrió.
Tommy se quedó en silencio unos minutos.
—Sí… puede que… —Se recostó en la silla— Tienes razón Merlyn, mañana hemos quedado y hablaré con ellos —dijo con entusiasmo.
Merlyn siguió comiendo más animada. Comprobar  que Melissa había cumplido su promesa le alegraba. Sabía que era ella la que debía decírselo a Tommy, pero aun no estaba preparada. A decir verdad, creía que nunca lo estaría.
... Capítulo 18 ...

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