domingo, 2 de marzo de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 19


Jacob Artist es Jack
Jacob Artist es Jack
Jack no dejaba de mirar a Merlyn. En un principio, pensó que todo se trataba de una broma de Tommy, pero al tener delante a aquella mujer vio que lo que le había dicho su amigo era cierto. Aún tenía una de sus manos entre las suyas.
—Pero ¿cómo?
No sabía que más decir. Merlyn le miraba nerviosa sin decir nada.
—¿Cómo has conseguid llegara esa edad sin… morir?
—Eso… es una larga historia. —Suspiró y apartó sus manos de las de Jack.
—No te preocupes, Merlyn, Jack es de confianza —dijo Tommy con voz tranquilizadora—. Aquí nadie te va a hacer daño.
Merlyn miró a Tommy y asintió. Jack sonrió, quería escuchar todo lo que aquella mujer le pudiera decir.
—Bueno, fui la única a quien le dieron la cura a la plaga —Merlyn empezó a frotarse las manos—. Por eso no morí el día de la lluvia a pesar de estar en el centro de ella.
Esas palabras hicieron que Jack sintiera una punzada en el corazón.
—¿En el centro? ¿Qué quieres decir con eso? —Jack la miró atentamente.
—La lluvia empezó en una base militar. Yo… trabajaba allí en el departamento de ciencias, para poder desenmascarar el maltrato animal que tenía  llevaban a cabo en sus experimentos. Hubo un accidente y el S-15 provocó la lluvia que mató a todos los adultos —hablaba mirando al suelo, cómo si algo la avergonzara.
Jack vio cómo Tommy se llevaba las manos a la boca.
—Pero eso no explica el por qué a ti no te afectó —preguntó Jack—. ¿Acaso eres inmune? —la miró con curiosidad.
—Me salve por amor —contestó Merlyn melancólicamente mientras una lágrima resbalaba su rostro—. Uno de los científicos que trabajaba en esa base… nos enamoramos, él fue quien en el último momento me puso la vacuna antes de… —Se llevó una mano a la boca y empezó a llorar con más fuerza.
Tommy se acercó a ella y la abrazó. Jack les miraba, atónito. «Hay una cura… hay esperanza. Puede que no muera cuando cumplas los dieciocho y pueda estar junto a Melissa y nuestro hijo hasta morir de viejo». Jack quería hacerle muchas preguntas, pero esperó a que Merlyn se calmara un poco.
Tommy fue a la cocina y le preparó un té. Mientras Merlyn seguía llorando, cada vez más débilmente, y Jack la contemplaba en silencio. «Ella es la esperanza que necesitábamos».
Jack esperó pacientemente a que las cosas se calmasen para continuar con el interrogatorio. Se acercó a Tommy y le agarró del brazo.
—¿Tú sabías algo de esto? —le dijo en un susurro.
—Yo… simplemente no quería saber… me recuerda mucho a mi hermana, y no quería que alguien le hiciera daño, así que la mantuve aquí, a salvo hasta que…
—¿Desde hace cuanto que la escondes? —preguntó Jack furioso. No podía creerse que su mejor amigo le hubiera ocultado algo tan importante.
—Desde hace unas semanas… Quería decírtelo, de verdad, pero con todo lo de los Cohen, tenía miedo de que alguien se enterara…—Tommy hablaba nervioso e intentaba soltarse del brazo de Jack.
Sarah Paulson es Merlyn
Sarah Paulson es Merlyn
—¿Acaso no confías en mí? Jamás se lo hubiera dicho a nadie…
—Yo… lo siento, Jack… debí decírtelo antes.
Jack soltó a Tommy y le miró con rabia.
—De eso ya hablaremos luego, ahora hay asuntos más importantes que tratar con ella…
Tommy se tocaba el hombro y asintió.
—Si no te importa, Merlyn, me gustaría hacerte algunas preguntas más, paramos cuando quiera —dijo Jack con voz suave.
Merlyn le miró, dio un sorbo a su té y le miró.
—Adelante.
—Bien. Dices que te pusieron una vacuna, ¿sabes si hay más?
Merlyn tardó unos segundos en responder.
—No lo sé, puede… La verdad es que no pensé en ello. Huí de allí sin mirar atrás. John me puso la vacuna y murió en mis brazos, después de eso, me marché y vagué por las calles de cadáveres mientras la lluvia lo asolaba todo.
—Pero, es posible ¿no?
Merlyn cruzó las piernas y le miró directamente a los ojos.
—Sí, es posible.
—Bien —Jack sonrió—. Podríamos ir a investigar esa base —Vio cómo Merlyn le miraba inquieta—. No hace falta que vengas, sé que sería algo duro volver allí, sólo tienes que decirnos donde está.
Merlyn suspiró, aliviada.
—Sí, sí, os puedo indicar donde se encuentra —Sonrió y dio otro sorbo a su té.
—Bien —Jack miró a Tommy—. Deberíamos ir a la base…
—Pero, ¿y el plan de derrocar a Matt? Si lo dejamos de esa forma, Sarah y su gente, al igual que Bob sospecharán. Y sobretodo los Cohen, podrían matarnos si les decimos ahora que no.
Merlyn se mantuvo en silencio. Jack pensó en las palabras de su amigo. «Tiene razón… joder, tiene toda la razón. Si ahora nos abandonamos el plan, pagaremos las consecuencias…»
—Entonces tendremos que seguir con nuestro plan hasta el final, y después… después iremos a por la cura.
***
Lilith estaba acurrucada en un rincón de una habitación sombría. Sólo había un pequeño colchón y un cubo para que hiciera sus
Jena Malone es Lilith
Jena Malone es Lilith
necesidades; en las grises paredes, había una pequeña ventana por donde Lilith podía saber si era de día o de noche, y una bombilla iluminaba la estancia en todo momento.  En un principio, su brutal carcelera la tenía en una de las habitaciones individuales del hotel, pero desde hacía unos días la había llevado a rastras a aquél agujero.
Pensaba en todo lo que le habían hecho: violarla, torturarla, humillarla. La chica del pelo corto rubio que la retenía dejaba que cualquier chico le hiciera lo que quisiera. Tenía todo el cuerpo magullado y dolorido por los golpes, y empezaba a cuestionarse si su Dios no la había abandonado.
«¿Cómo es que no me ayuda? ¿Por qué permite que me hagan todo esto?» Lilith se hacía en su cabeza esas preguntas una y otra vez. «¿Dónde está Bob?» Bob, el chico con el que protegía a los niños desamparados, con el que ayudaba a los débiles, el chico que le había robado el corazón hacía unos años y con el que tenía pensamientos impuros cada noche. Pensar en él le producía un dolor mayor que cualquier otra cosa. Le echaba de menos, no sabía si estaba muerto o seguía con vida, y si era así, no entendía por qué no iba a ayudarla. «No le importo, no le importo a nadie… » Lilith empezaba a cuestionarse también su creencia en Dios. Todo lo que le había explicado su padre, todo lo que había aprendido en las clases de religión… Tuvo un atisbo de duda cuando cayó la lluvia, no entendía cómo dios podía haber castigado a si padre, un hombre de fe. Pero después pensó que era un daño colateral para limpiar la corrompida raza humana.
En aquel momento, sollozando desnuda en aquél cubículo volvía a tener dudas de la existencia de su creador y salvador, ¿Dónde estaba ahora para salvar a los inocentes?
La puerta se abrió de un golpe y su captora entró con paso chulesco, Lilith la miró unos segundos y volvió a mirar al suelo.
—¿Qué pasa, perra? ¿No te estás divirtiendo hoy?
Lilith no contestó, se acurrucó más contra la pared. Sabía que siempre que ella aparecía le hacían daño.
—Bueno, pues te traigo un poco de…diversión —Lilith vio por el rabillo del ojo cómo la chica que la retenía se le acercaba a ella jugueteando con un reluciente cuchillo en sus manos—. Veamos, por donde empiezo… —Se agachó y le cogió del rostro con dureza— Creo que estarías más guapa así…
Empezó a cortarle por encima de uno de sus pechos. Lilith gritó de dolor mientras sentía como su cálida sangre le recorría todo el cuerpo. Su captora se llevó el cuchillo a la boca y lo lamió.
—Mmmm el dulce sabor de la sangre. —Le sonrió con maldad.
—Katty, Matt quiere hablar contigo. —Una voz masculina habló desde la puerta de la habitación.
Lilith vio como el rostro de Katty se llenaba de ira
—¿Acaso crees que puedes molestarme? Estoy ocupada, dile que iré más tarde.
—Matt quiere hablarte ahora, y sabes las consecuencias de desobedecerle…
—Está bien… —Katty suspiró y se acercó al rostro de Lilith—. Aún no he acabado contigo, pequeña zorra. —La escupió y salió de la habitación dando un portazo.
Lilith se quedó quieta en el mismo sitio, atormentada por sus propios pensamientos, y deseando, por primera vez en su vida, su propia muerte.
... Capítulo 20 ...

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