jueves, 13 de marzo de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 20 por Elizabeth Thor



Jacob Artist es Jack

Jack estaba pensativo ante lo que había visto, había visto un futuro para él y Melissa, había visto un futuro en donde podría estar con su familia. Pero en ese futuro no tendría que estar Matt, tendrían que derrocar al dictador.
-Merlyn, no salgas de casa. Nosotros tenemos que hacer algo importante.
-¿Algo importante?-Preguntó Merlyn.
Merlyn abrazó con fuerza a Tommy presintiendo que podría estar en peligro, presentía que pasaría algo peligroso y que podría perder a su amigo :
-Tommy no quiero que te pase nada, quiero que vuelvas, ¿me entiendes? No sabría vivir sin ti.
Tommy miró a los ojos a Merlyn y le apartó el pelo de la frente y le sonrió, una sonrisa acogedora y cariñosa de esas que quedan atrapadas en el corazón.
-Tranquila, Merlyn. Volveré…
El silencio se hizo todo el camino ya que Jack no podía entender por qué su amigo no le contó aquel secreto. Era increíble que no pudiera confiar en él y no pudiera contarle sobre la existencia de Merlyn, sabiendo que era algo importante para él. Tommy sintió hasta lo más hondo de su alma ese silencio, sabía que Jack estaría bastante enfadado con él, pero sabía que todo el mundo querría hacer daño a Merlyn para saber su secreto.
-¿Por qué no me contaste lo de tu amiga?-Dijo Jack.
Tommy bajó por unos instantes su cabeza mirando al suelo, intentado buscar las palabras para contestarle ya que deseaba que su querido Jack le perdonara, le quería tanto que no quería que le odiara.
-Jack yo es que… - Tommy tragó silaba- Quería hacerlo pero no podía confiar en nadie, que pasaría si para saber su secreto alguien quisiera hacerle daño… Yo quería que todo estuviera más calmado y poder contártelo a ti y a Melissa, pero tenía miedo por ella, ella es como mi hermana…
Jack miró a su amigo seriamente y al final forzó una sonrisa que relajó un poco la tensión que se había creado entre ellos, por unos momentos Tommy respiró aliviado. Jack le miró a los ojos :
-Ella me trae algo de fe, pero si hay una cura sigue existiendo Matt…
Los dos chicos llegaron al bar de Andrew que estaba completamente cerrado, algunos pensarían que estaba cerrado como luto a Daisy pero en sus entrañas se estaba preparando un plan terrorista para derrocar a Matt. Nadie sabía lo que encerraba tras sus puertas cerradas. Pensaban que Andrew estaba lloriqueando con sus videojuegos, pero realmente tenía escondidas toda clase de armas.
Maggie estaba en silencio apoyada contra la pared, estaba pensativa ante lo que estaba pasando ya que estaban apunto de colaborar con los Cohen, conocía a mucha gente que habían muerto por ellos y sus chicos. Tenía miedo al pensar que les mordieran el culo, sabía que intentaran matarlos tras derrocar a Matt. Dean se acerco a Maggie tras verla tan pensativa:
-¿Qué te pasa, Maggie?
-Los Cohen, son esos malditos hermanos. ¿Cómo podemos confiar en que no nos mataran tras acabar con Matt?
Dean suspiró al pensar en aquello, conocía desde hace años a Sasha y Carl y sabía que era difícil confiar en ellos, sabía que ellos pensaban en quedarse con la ciudad.
-No podemos…
Sarah comenzó a contar las armas que tenían encima de la mesa. Contar cargadores y las granadas que habían conseguido tras el ataque a la comisaria. Bob estaba en silencio pensando en Lilith y como estaría sufriendo por todo aquello, como estaría sufriendo por las torturas de Matt o si seguiría viva. Sarah se acercó a Bob ya que para ella ese chico era un misterio, ¿qué era lo que buscaba? ¿Qué era lo que quería conseguir? ¿Por qué les ayudaba?
-Bob, ¿por qué nos ayudas?
-Quiero encontrar a una persona, quiero saber si sigue viva. Vuestra causa no me importa, sólo quiero saber si Lilith sigue viva…
Andrew se quedó en silencio mirando todas aquellas armas ya que jamás había cogido una y parecían más reales que sus videojuegos. Tocó una de las pistolas y un escalofrío cruzó todo su cuerpo. Dio un paso hacia atrás intentando recordar la diferencia de sus juegos electrónicos y la muerte real, si te mataban con esas armas ni todos los continúes del mundo te podrían resucitar. Se escuchó unos golpes en la puerta del bar, Dean cogió una de las pistolas e hizo una señal para que Andrew abriera la puerta, él se aseguraría que no fuera uno de los hombres de Matt. Por unos momentos la tensión se respiro en el bar, pero al abrirse la puerta se diluyó por segundos al ver que eran Jack y Tommy. Sarah respiró con calma y se llevó la mano al corazón ya que juraría que le daría un infarto. Tragó algo de silaba y miró a sus compañeros:

Dianna Agron es Maggie

-Dentro de unas horas vendrán los Cohen para asegurarse que tenemos las armas.
Maggie lanzó una carcajada mirando a sus compañeros:
-¿Estamos gilipollas o qué? Esos psicópatas seguro que quieren descargar los cargadores en nuestros cuerpos…Parece que soy la única sensata en este grupo y la idea de los Cohen me pareció muy mala.
Jack sonrió al escucharla, parecía que él y Tommy no eran los únicos que pensaban igual:
-Esta todo hecho, ya no hay marcha atrás. Si queremos acabar con Matt, tenemos que aliarnos con su enemigo que seguro que tiene tantas ganas o más de verle muerto…
Otro golpe a la puerta del bar, ésta vez Dean y Jack cogieron un arma para asegurarse que no fueran unos invitados no deseados. Tommy se acercó a Andrew y se sintió por unos segundos algo más seguro ante todo lo que podía pasar, Bob mantenía una calma imposible de romper ya que siempre estaba preparado para morir.
Sarah abrió lentamente la puerta hasta ver sorprendida que eran los Cohen escoltados por algunos de sus chicos, Sasha vio algo de miedo en los ojos de la blanquita y sonrió:
-¿Te tengo que enseñar la puta patita para que sepas que soy tu mamaita? Puto corderito, déjanos pasar.
El grupo de chicos de color entraron al bar, parecía increíble que pudieran llegar hasta allí sabiendo como Matt tenía las calles cortadas para que la gente de los Cohen no entraran en su territorio. Carl se cruzó de brazos al ver aquella mesa llena de armas de toda clase y cargadores, perfecto para comenzar una guerra:
-Tenias razón, Dean, tenéis armas para reventarle el culo a Matt. Me gusta.
Sasha cogió una de las pistolas descargadas y comenzó a mirar a los blanquitos que la rodeaban, ella tenía una pérfida sonrisa en los labios:
-Cómo me gustaría vaciar un cargador entero en uno de éstos blanquitos, pero tristemente por ahora somos aliados…
Sasha se acercó a Tommy y le apuntó a la cabeza. De todos los blanquitos que fueron a verla éste le había hecho más gracia por su debilidad y le gustaba ver su miedo en los ojos. Aparte tenía algo extraño en su mirada, no sabía lo que era pero haría que llorara por su intimidación:
-Mi blanquito favorito, ¿qué pensarías si te digo que después de Matt, tú serás el siguiente...?
Jack se puso enfrente apartándole el arma de la cabeza de Tommy. Sasha comenzó a reír:
-Los putos blanquitos, no aceptan una puta broma-Se acerco a Tommy- Buuuu. Comienza a llorar, corderito…
Katty salió a la calle intentando pensar en otra cosa, intentando aclarar sus ideas ya que podía olvidar las palabras de Matt, sólo pensar en sus palabras le llenaban de ira. Su admirado y querido Matt estaba preocupado por el ataque de la comisaria, pensaba que alguien quería derrocarle. Querían hacer daño al hombre que ella tanto deseaba y por el que sacrificaría su vida por él. Estaba bastante abatida pensando que no habían repartido el suficiente miedo entre los malditos críos para respetar a Matt, era increíble que hubiera alguien que pensara que podía hacer daño a su hombre. Levantó su mirada y vio a una pareja de adolescentes sentados en un banco fumándose un cigarrillo, olvidando sus penosas vidas con unas cervezas.
Katty se paró delante de ellos regalandoles una amigable sonrisa a los dos chicos, les haría una pregunta y esperaba una dichosa respuesta para comenzar a desatar el dolor con sus cuchillos.
-Hola, chicos. Quería haceros una pregunta, ¿qué pensáis de Matt, el dictador de ésta ciudad?
Katty le había regalo a la jovencita de pelo rubio las primeras palabras para comenzar a insultar a su admirado Matt, lo que no sabía es que bañaría de sangre a su parejita, un chico de pelo castaño y mirada risueña:
La chica rubia le dio la última calada al cigarrillo y se quedó mirando por unos instantes a Katty, la psicótica jovencita resbaló sus manos a los cuchillos de sus caderas esperando esos primeros insultos, esperando a que abriera la maldita boca:
-Ese Matt merecería morir-Dijo la chica rubia.
Katty comenzó a reír, la parejita se miraron uno al otro y comenzaron a reír junto a ella, sin pensar en lo que podría pasar. Katty dio una larga carcajada y sacó sus cuchillos a gran velocidad clavándoselo en las gargantas a la difunta pareja, por unos segundos la sangre de sus victimas comenzaron a mojar el cuerpo de Katty:
-No insultéis a Matt, él es mi hombre… Niñatos.
... Capítulo 21 ...

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