miércoles, 26 de marzo de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 22 por Elizabeth Thor



Samira Wiley es Sasha Cohen
Los hermanos Cohen salieron del pequeño bar acompañados por sus chicos, dentro de unas horas el infierno comenzaría a arder y el dolor comenzaría a tener un nombre. Sasha se tapó el rostro con la capucha de su sudadera y le dio la mano a su hermano. No era extraño ya que todo el mundo conocía el cariño que se tenían ellos dos, pero no conocían lo que escondían realmente los hermanos.

-No estaré tranquila hasta que lleguemos a nuestra zona Carl, todo apesta a Matt…

-¿Tu crees que me siento seguro por estas odiosas calles, Sasha? -Dijo Carl.

Sasha miró a los ojos a su hermano y agachó su rostro mirando al suelo, no entendía por que tendía que esconder aquello, ella sabía que estaba bien o eso era lo que le dictaba su corazón. Pero lo que pensaran los demás era tan doloroso para ellos. Ya no había normas, ya no había nadie que les enseñara a quien amar, que les digiera que sus actos estaban mal. Ya no estaban sus hermanos ni sus padres para castigar sus sentimientos, nadie le importaba el amor que sentían y a nadie le importaría el sabor que tenían sus besos.

Al llegar a su barrio, Carl cerró la puerta de su habitación con llave, los dos hermanos se besaron con fuerza ya que estaban deseando hacerlo desde el primer minuto de esa mañana, Sasha le quitó la camisa a Carl y comenzó a besar su pecho hasta que encontraron un sitio para ellos dos en la gran cama. Carl estaba deseando ver el cuerpo de su hermana totalmente desnudo y poder saborear cada centímetro de su piel.

Había pasado tanto tiempo desde que esos sentimientos comenzaron a nacer en ellos, nadie estuvo allí para explicarles lo que estaba bien y lo que estaba mal, lo más seguro es que ellos hubieran hecho oídos sordos ante todo.

Carl tenía ocho años y estaba con su hermano mayor, Taylor de 14 años. Ese día era un día importante ya que le enseñaría una importante lección, quería que aprendiera a usar un arma y poder defenderse, poder defender a sus hermanos. Sasha estaba sentada en el bordillo y jugaba con su muñeca casi sin importarle lo que hacían sus hermanos, era tan normal esos muñecos de trapo y las armas para ella. Taylor un chico delgaducho de color y con la cabeza totalmente rapada al cero vestía como un reparo, su forma de andar era chulesca y provocativa. Carl intentaba imitar a su hermano y seguirle por la calle, quería aprender a matar. Sasha miró a sus hermanos mientras peinaba a su muñeca y se hacía muchas preguntas de donde iban ellos dos:

-Carl, Taylor ¿a donde vais?

Carl le miro con chulería con una sonrisa en los labios:

-Taylor me enseñara a matar hombres…

Sasha sonrió abrazando fuertemente a su muñeca:

-Niños tontos, ¿no crees, Susan?

Sasha recordaba como descubrió ese amor tan difícil de explicar y que aún sigue siendo para siempre, ella sabía que desde aquel día nadie les separaría. Compartían la misma sangre y la misma carne. Sasha tuvo que crecer demasiado rápido al descubrir que la muerte le acechaba dentro de poco, con sólo diez años su mente era casi la de una adulta y el dolor comenzó a tocar su piel con sus largos dedos, nuevamente otro de sus hermanos estaba a punto de morir. La niña se encerró en su cuarto para no ver cómo moría Taylor, se acercó a la ventana y suspiró al ver como llovía en el exterior, el mundo era eterno pero ellos tenían fecha de caducidad. 

Miró hacia la puerta al escuchar como se abría y vio como entraba Carl, se veía en sus ojos que ya había pasado todo y la muerte se había llevado a otro de sus hermanos dejándolos para siempre solos. Sasha se acerco a su hermano y apoyó su cabeza en su hombro dándole algo de cariño:

-Pasa lo que pase, yo estaré a tu lado Carl…

La chica cerró los ojos al sentir como su hermano le acariciaba lentamente el rostro, esa caricia era tan especial para ella ya que sentía como su corazón latía con fuerza, sentía que un extraño amor nacía entre ellos. Un amor que fue creciendo entre los cimientos de años juntos, crecía como ellos entre fiestas y momentos de soledad, entre besos y sonrisas. Todo el mundo sabía que eran inseparables pero nadie sabía lo que se escondía bajo las sabanas.

Tras el sexo, Sasha se encendió el porro que ponía punto y final a esa deliciosa noche, una noche que comenzó viendo las armas con la que derrocarían a Matt y se quedarían con la ciudad, que terminó jugando a dos bandas en su cama.

-¿Qué piensas hacer con Dean y esos blanquitos cuando termine todo, Carl?

El chico le cogió el porro de las manos a su hermana y sonrió:

-Acabar con ellos cariño…

Carl le dio una larga calada al porro y besó a su hermana en su boca compartiendo el humo de sus pulmones, eso hizo que Sasha sonriera y soltara el humo de su boca.

-Quiero a ese Tommy como mi juguete…je je je.

Tommy llegó a la puerta de su apartamento bastante pensativo ya que esa noche era tristemente especial, una noche para mentalizarse de lo que pasaría al día siguiente y casi despedirse de la gente que mas querías. Al abrir la puerta allí estaba Merlyn como siempre que se acercó a el a ver su triste rostro y le ofreció una tierna caricia, Tommy apoyó su cabeza en su hombro buscando algo de cobijo.

-¿Qué te pasa, Tommy?-Preguntó Merlyn.

Tommy soltó un entrecortado suspiro ya que le costaría decir aquello:

-Mañana iremos a derrocar a Matt y no se si volveré, eso me pasa-Unas lagrimas se derramaron por el rostro de Tommy -Tenemos esta noche para despedirnos de todos.

Las manos de Merlyn fueron al rostro de su querido amigo, le limpió las lagrimas lentamente e intentó no empezar a llorar:

-Me siento culpable, si no hubiera entrada en esa base militar jamás unos niños como vosotros tendríais que sacrificar vuestras vidas…

Tommy negó con su cabecita y el también agarró el rostro de Merlyn y le miró a los ojos:

-Tú no tienes la culpa de nada, seguro que tarde o temprano la maldita humanidad hubiera encontrado alguna manera para destruirse… Tú Merlyn eres buena.

Merlyn miró a los ojos de Tommy e hizo algo que estaba deseando desde hace mucho tiempo, quiso que sus labios y los del chico se conectaran entre ellos para que el entendiera que le amaba. Hacía tanto tiempo que nadie le daba cariño, hacía tanto tiempo que nadie conectaba de esa manera con su alma. Por Tommy sentía ternura y amor. El chico al ver esos sentimientos hacia él y al ver como esos labios estaban tan cerca de los suyos giró el rostro mirando al suelo:

-Merlyn, yo no puedo sentir lo mismo por ti, te quiero como a una hermana y la única persona que amo en lo más hondo de mi alma es a Jack…Maldita sea no puedo dejar de sufrir por eso.

Merlyn suspiró y negó lentamente ya que Tommy era demasiado bueno para ella, sabía lo que estaba sufriendo porque era el mismo dolor que sentía ella a hora mismo un amor no correspondido, pero al menos le tendría a su lado:

-Me puedes llamar hermana, Tommy…


Sarah Paulson es Merlyn
Tras llegar la noche parecía que todo estaba más tranquilo y extrañamente se podía andar por la calle sin peligro, se podía sentir en el ambiente que algo estaba a punto de pasar. 

Matt estaba con sus chicos en la comisaria, intentando encontrar alguna prueba que les llevara a quien le había robado las armas. El jefe del grupo se encendió un cigarro y se sentó en una de las sillas que estaba desperdigada por el lugar, sólo podía pensar en que alguien quería derrocarle o quería comenzar una guerra, no había conseguido asustar a los niños ni adolescentes de la ciudad para que no hicieran nada. Tendría que dar una lección a esa ciudad y matar algunos niños y esperar que comiencen a llover las balas. 

Levantó su mirada al escuchar las voces de uno de sus chicos que estaba vigilando en la calle:

-Dejadme pasar, soy amigo de Matt, quiero hablar con él…

Una chica de color intentó entrar en la comisaria y poder hablar con Matt pero uno de sus hombres le cogió fuertemente del brazo para detenerla, pero ella estaba muy nerviosa y tenía mucha información para él. Liza de 17 años tenía el pelo extremadamente rizado y unos bonitos ojos rasgados. Era una prostituta de la zona y sabía demasiado, sabía algo que Matt le interesaría. Matt miró a la chica e hizo una señal para que su chico la dejara entrar:
-Déjala, seguro que tiene algo que decirme, se cuidarme de mi mismo y le volaré la tapa de los sesos si es un peligro…

Liza se puso de rodillas ante Matt y posó su cabeza en su pierna mirándole a los ojos:

-Se que los Cohen pretenden entrar en tu hotel mañana y matarte, Matt...

Matt le cogió fuertemente del pelo haciéndole mucho daño:

-¿Cómo coño lo sabes, negra asquerosa?

-Matt, yo estuve haciéndole un trabajito a uno de los chicos de Carl y escuche una conversación…

Matt le acarició lentamente el rostro y le sonrió:

-Iremos al hotel y me contarás todo…

... Capítulo 23 ...

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