jueves, 26 de junio de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 34 {Final de Temporada}


Bex Taylor-Klaus es Tommy
Bex Taylor-Klaus es Tommy
Tommy miraba atónito a su alrededor. Le dolía enormemente el brazo. El cuerpo de Andrew yacía a su lado, inerte. Su rostro se cubrió de lágrimas. El camión donde viajaban se tambaleaba bruscamente.
—¿Estás bien, Tommy? —preguntó Merlyn apoyando una mano en su hombro—. ¡Estás herido! —Intentó apartarle la ropa pero Tommy se sacudió de ella.
—E-estoy bien, sólo es un rasguño —mintió.
Jack se acercó a Andrew, puso los dedos en sus párpados y se los cerró. Miró al resto y negó con la cabeza. «Pobre, todo lo hacía por Daisy», pensó Tommy apenado.
—No, por favor, no, Dios, no… —escuchó lamentarse una voz aguda.
Tommy miró hacia su izquierda y vio a Sarah abrazada a Dean. El chico sangraba por una herida en el vientre.
Melissa fue corriendo a su lado y le examinó la herida. Miró al resto con el rostro sombrío; Tommy entendió en el acto que Dean estaba perdido.
—¡Maldita puta! ¡La voy a matar! —gritó Jack dando un puntapié en la pared del camión.
Sarah no dejaba de llorar, abrazada a Dean. Tommy vio como el chico acariciaba tiernamente el pelo a su novia mientras cerraba lentamente los ojos y desfalleció. Sarah se abrazó más a él sin dejar de sollozar. Lilith no dejaba de rezar zarandeándose sin cesar.
«Malditos sean. ¡Malditos sean todos!»
La herida le dolía cada vez más. Merlyn estaba frente a él sin dejar de mirarle. Tommy reprimió una mueca de dolor y se aproximó a Bob y a Maggie.
—¿Podríamos detenernos en las afueras? En un lugar apartado —Bob le miró de reojo, vio que Maggie estaba llorando con una mano en la boca—. Debemos enterrara a nuestros muertos.
Bob asintió y Maggie emitió un gemido. Tommy volvió a su sitio, «En cuanto nos detengamos, me iré a un lugar apartado y taponaré la herida»
Jack se sentó a su lado.
—¿Estás bien? —preguntó con preocupación.
—Sí, sí… sólo es, bueno, están muertos, joder —contestó Tommy titubeante. Aun debía asimilar todo lo ocurrido.
Mientras estaban cargando el camión con las armas de Andrew, la novia de Matt apareció con unos cuantos chicos y les disparó. Recordaba como había disparado a aquella chica al ver que asesinaba a Andrew. Ella le sonrió y le pegó un tiro que afortunadamente le hirió sólo el brazo.
Merlyn se acercó a Bob y le dio unas cuantas indicaciones.
El resto del trayecto fue en silencio, sólo roto por los llantos de Sarah. Tommy miraba al suelo, no podía soportar los ojos inquisitivos de Merlyn; ella sospechaba algo, y Tommy no quería enfrentarse a ello.
Llegaron a las afueras de la ciudad sin incidentes. El sol empezó a alzarse en el cielo, iluminando levemente el cubículo donde se encontraban. Bob detuvo el coche y Jack abrió la puerta del atrás del vehiculo.
Maggie entró corriendo y abrazó a Sarah, que tenía a Dean en su regazo. Jack y Bob bajaron a Andrew con cuidado y lo dejaron en el suelo. Tommy se puso al lado de Jack.
—¿Tenemos alguna pala o algo con lo que cavar? —preguntó mirando el cadáver de Andrew.
—Voy a mirar —Tommy entró de nuevo en el camión y revolvió las bolsas que habían sacado del bar.
Encontró una pala oxidada que podrían usar para cavar tumbas poco profundas y se la tendió a Jack.
—¿No había nada mejor? —preguntó asqueado.
—No, sólo armas —dijo Tommy y se apoyó en el camión.
Estaba cansado y la herida cada vez le dolía más. «Debo vendarme esto antes de desmayarme.» Miró en la guantera y encontró un pequeño botiquín.
—Emm, chicos, ahora vengo, voy a mear —dijo escondiendo la caja detrás de la espalda. Jack asintió y empezó a cavar.
Tommy empezó a caminar por la carretera. El asfalto estaba bordeado por tierra rojiza. A lo lejos vio unos matorrales y unas piedras, y se dirigió hacia ellas lo más rápido que le dejaron sus fuerzas.
Miró a su alrededor; desde allí nadie podía verle. Se quitó la camiseta, daba gracias que al ser negra, ocultaba la sangre casi por completo. Su torso estaba totalmente vendado para ocultar un secreto que no podía revelar. La herida estaba cerca del hombro, intentó sacarse la bala, pero el dolor era demasiado intenso.
—¿Pero qué…? —La voz de Merlyn le hizo dar un brinco.
—¿Q-qué haces aquí? —dijo intentando ponerse de nuevo la camiseta.
—¿Por qué llevas esas vendas en el pecho? —Merlyn le quitó la camiseta de las manos y la tiró al suelo—. ¡Dímelo!
—¡Porque soy una chica! ¡Por eso! —gritó Tommy con desesperación—. ¡Mi hermana me dijo que lo hiciera, qué debía hacerme pasar por chico para protegerme! Me cortó el pelo y me vendó el pecho, y me hizo prometer que guardaría siempre el secreto —Empezó a llorar y cayó al suelo de rodillas—. Y-yo debía hacerlo, así no me harían daño; así no me harían lo que le hicieron a ella.
—¿Qué le hicieron, Tommy? —preguntó Merlyn suavemente.
—La violaron. Abusaron de ella y la destrozaron en mil pedazos. Sólo quería evitar que me pasara lo mismo, y desde ese momento, desde que tenía ocho años que soy Tommy, el chico, y no Tammy, la niña indefensa.
Merlyn se acercó a Tommy y le abrazó.
—¿Es por eso que ocultabas el balaza? —Tommy asintió—. No diré nada, te lo prometo, Tommy. Pero podías haber confiado en mí, jamás te traicionaría.
—Lo sé, una parte de mí quiso decírtelo pero, tenía miedo. Yo, lo siento, Merlyn —La abrazó con fuerza. Tommy sintió la mano de Merlyn acariciando su pelo.
—Está bien, no te preocupes —Se apartó un poco y cogió el rostro de Tommy entre las manos—. Ahora vamos a curarte la herida y volveremos al camión, tenemos un largo camino hasta la base militar —dijo con tono maternal.
Tommy asintió y dejó que Merlyn le sacara la bala, le cosiera la herida y le vendara. Cuando acabaron, volvieron con el resto. Las dos tumbas estaban cavadas, y Andrew ya había sido enterrado pro completo.
Melissa al verle se acercó a Tommy preocupada.
—¿Te encuentras bien? Te veo muy pálido —dijo y puso la mano en la frente de Tommy.
—Sí, está bien, es por el calor —contestó con rapidez Merlyn.
Tommy observaba como cubrían el cuerpo de Dean. Sarah estaba de rodillas frente a la tumba, abrazada a Maggie.
Cuando le cubrieron por completo, dejaron a Sarah sola unos minutos para que se despidiera de su novio. Maggie se acercó a ellos limpiándose las lágrimas.
—¿Cómo está? —preguntó Melissa.
—Mal, muy mal —dijo escuetamente Maggie.
Pasaron unos minutos y volvieron al camión.
—Bueno, volvemos a la carretera —dijo Bob arrancando el coche. Maggie estaba de nuevo a su lado.
Tommy miró a todos sus amigos y compañeros de aventura; les esperaba un largo viaje. Merlyn estaba a su lado. Tommy apoyó la cabeza en su hombro y cerró los ojos. En parte se alegraba de que Merlyn descubriera su secreto; sentía un pequeño alivio sobre los hombros.
***
Matt esperaba buenas noticias de sus chicos. Estaba en el gran salón del hotel, el lugar donde impartía justicia. Se recostó en el gran butacón de
Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
terciopelo; le gustaba sentarse allí, se sentía como una especie de rey.
Fred, uno de los chicos del grupo de Katty, había regresado con nueva información de los fugitivos. Matt le indicó que se acercara.
—Bien, explícame cómo ha ido la cacería —dijo con voz gélida.
—Se han ido hacia el sur. Katty nos ordenó que les diéramos un buen susto —la voz del chico sonaba nerviosa y aguda—, pero que no pusiéramos en peligro ni a tu hermana ni a la adulta. Disparamos con cuidado, creo que matamos a unos cuantos de ellos.
—¿Estás seguros de que a Sarah no le rozó ni una sola bala? —preguntó apretando los dientes.
—Sí, sí, yo mismo lo vi. Todos teníamos mucho cuidado. La adulta también estaba bien cuando el camión se alejó de nosotros.
—Perfecto —añadió Matt—. ¿Y a dónde se dirigen?
—Katty y el resto les están siguiendo, a mi me han mandado aquí para informarte. Dejarán pistas por el camino para que sea fácil encontrarlos.
—Está bien, puedes retirarte —dijo Matt con cortesía y el chico salió casi corriendo del comedor.
Se levantó de su asiento y se aproximó a Big T y Jon, dos de sus chicos de confianza.
—Sam ha vuelto hace media hora. Debemos ir con Katty y así controlar mejor la situación.
—Pero si vamos, ¿quién te protegerá? —preguntó Big T desconcertado.
—Mi querido grandullón, yo iré con vosotros. Quiero esa cura, la necesito —Miró a los dos chicos—. Preparad un par de coches, coged provisiones para unas cuantas semanas. En una hora quiero partir de aquí, ¿queda claro?
Tanto Big T como Jon asintieron y se marcharon a prepararlo todos. Matt volvió a su asiento privilegiado del gran salón.
«Debo encontrar esa cura; sólo me quedan unos meses de vida —pensó y suspiró—. No puedo confiar en que Katty pueda hacer todo el trabajo ella sola, es demasiado inestable. Y Sam… es un cerdo que actúa por instinto, demasiado violento. No, debo ir yo y ocuparme de todo.»
A la hora prevista, todo estaba preparado. Matt se dirigió a la entrada del hotel, donde había aparcado provisionalmente los coches. Un grupo de seis chicos y chicas hablaban con Sam; eran los elegidos para ir en la misión. Jon y Big T estaban apartados, comprobando que no faltara nada.
—¿Está todo?  —preguntó a Matt.
—Sí. Las provisiones, las armas y el equipo.
—Genial, pues. Larguémonos de aquí —dijo Matt dirigiéndose al su coche, un Buick del 66 que había pertenecido a su padre.
—Señor, una pregunta —Jon se acercó a él tímidamente—. ¿Quién se quedará a cargo de todo?
—Tú, mi viejo amigo; quiero que te quedes aquí —respondió. Matt lo había estado deliberando en el salón mientras hacían todos los preparativos del viaje. Big T era bueno, pero como guardaespaldas; Jon era listo y sumiso, no le daría problemas.
—¿Yo? ¿E-estás seguro? —preguntó nervioso.
—Completamente. Así que vuelve dentro y encárgate de todo. Dudo de que tengas problemas —contestó Matt y le dio una palmada en la espalda.
Jon sonrió y volvió al hotel. Matt le hizo a Big T un gesto de que le siguiera y se unieron al resto del grupo.
—Chicos, debemos ir con mil ojos. Primero hay que encontrar a Katty. Después, iremos tras los fugitivos, pero debemos evitar que nos descubran, ir con mucho sigilo. Van a por algo que es mío, nuestro: la cura. Y no permitiremos que se la queden —Todos le vitorearon; Matt sonrió—. ¡Conseguiremos lo que es nuestro, y nada ni nadie nos lo impedirá!
Todos fueron a los coches. En total eran cinco; Matt iba al principio en solitario. Arrancó su Buick y le dio con fuerza al acelerador; la cura estaba a su alcance, y pronto sería suya.
Epílogo
Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty
Cuatro meses después…
Katty sentía la sangre recorriendo por el rostro. Jack estaba en cuclillas sobre ella y tenía las manos en su cuello apretándolas con fuerza. La arena caliente le arañaba la espalda, y el sol abrasador la cegaba por momentos.
Jack la había cogido por sorpresa y le había pegado con furia hasta que consiguió hacerle caer al suelo. Katty sabía que la odiaba por lo que había pasado en aquél maldito camión; por aquello y porque siempre habían sido enemigos de Matt, el hombre al que amaba.
—Vas a morir, puta —dijo el chico con ira—. Pagarás por lo que has hecho.
Katty estaba a punto de desfallecer. Sabía que debía hacer algo para evitar que Jack acabara con su vida.
—M-me necesitas. Nos necesitas —empezó a decir con dificultad—. Sin Matt, sin nuestros chicos y sin mí, estáis muertos. Todos —sentenció.
—No os necesitamos. A ningunos, sólo nos traéis problemas.
—Son demasiados, os masacrarán —prosiguió. Tenía que convencerle, y por una vez, no estaba mintiendo—. Por separado, ninguno lo conseguiríamos. Tenemos que unir fuerzas para acabar con ellos —Notó como Jack iba aflojando un poco—. Nos enfrentamos a algo mucho más peligroso. Debemos unirnos en esto, o moriremos.
Jack le soltó el cuello y se dejó caer hacia atrás. Katty notó el aire caliente abrasándole los pulmones. El árido lugar hacia que se sintiera más agotada.
—Mira —dijo Jack levantándose rápidamente—, nunca voy a confiar en vosotros. Jamás. Pero si es cierto que, por ésta vez, tenemos que luchar juntos.
Katty asintió con la cabeza. Jack le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Ella dudó un poco, pero la aceptó; se sentía demasiado débil para levantarse, y sabía que si lo intentará, haría el ridículo, y era lo último que quería.
—No te arrepentirás, Jack —dijo Katty y se sacudió el polvo de la ropa.
—No te equivoques, en cuanto esto acabe, cada uno irá por su lado. Y recuerda, una de mis balas lleva tu nombre —Jack se giró y empezó a caminar por el desierto.
Katty suspiró, «Tenemos que estar unidos. Menuda putada», pensó y lo siguió a una distancia prudencial. Odiaba a aquél santurrón, pero debían unir fuerzas contra un mal mayor.
.... Temporada 2 ...

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