jueves, 26 de junio de 2014

Vampiros en la noche, Capítulo 3 por Elena Saavedra


Maxime es Kat Dennigs
Maxime es Kat Dennigs
Maxime huía por las calles de Londres horrorizada, aquel hombre era un monstruo. ¿Cómo era aquello posible? ¿Le habían traicionado sus ojos? ¡Aquel hombre estaba chupando la sangre de aquella joven! Como…. Como si fuera…No, no podía ser. Los vampiros tan sólo existían en los cuentos de terror y en las leyendas. Debía de ser algún tipo de maniático obsesionado con el tema y que creía que era un vampiro, ya había oído hablar de esa enfermedad, Polfiria. En cualquier caso era sin duda un loco y un asesino. Maxime paró de correr en cuanto vio la primera iglesia, justo cuando iba a entrar se encontró con él, con el supuesto vampiro.
- Hola Maxime- la saludó misteriosamente Dante.
- ¿Cómo sabes mi nombre? – preguntó asustada Maxime.
- Tu amiga te llamó a gritos por toda la discoteca- contestó Dante- Aunque eso no es lo importante. Me alegra verte de nuevo, Maxime.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí tan rápido?
- No hagas preguntas cuya respuesta ya sabes- Maxime intentó huir, pero Dante le cortó el paso- Venga vamos, no tienes porqué huir. No te voy a hacer daño.
- No te creo. Tú has asesinado a esa chica, ¿por qué conmigo ibas a ser más benevolente? Eres un asesino, eres un monstruo- le reprochó Maxime.
Dante esbozó una sonrisa macabra- Es gracioso como lo dices, monstruo. Si podría decirse que eso es lo soy, pero te estaría mintiendo. Yo soy mucho más que eso y lo sabes, tú ya sabes lo que soy. No hay vida en este cuerpo. Yo soy nada, sin vida, sin alma… odiado y temido, estoy muerto para todo el mundo. Yo soy el monstruo al que los hombres vivos matarían. Yo…soy…
- Un vampiro- le interrumpió Maxime.
- Exacto- afirmó Dante- Soy el heredero de una gran familia de vampiros, que habitamos en Londres desde hace siglos. Desde hace siglos nos alimentamos de la sangre humana, los cazamos como a ratas, pero jamás les matamos a no ser que sea imprescindible. Sí, me has visto alimentarme; he de reconocerlo, pero yo no he matado a esa mujer del callejón. Yo no soy un asesino, sólo soy una pobre bestia incomprendida, obligada a vivir entre las tinieblas, obligada desde la eternidad a esconderse, a vivir eternamente sin razón más que la propia supervivencia. Yo no soy el monstruo que tú crees que soy, los humanos me han denominado así, pero en realidad hay humanos mucho más siniestros que yo. Yo tan sólo hago lo que hago para sobrevivir, ¿no lo entiendes? Puede que este corazón no lata, pero en el fondo sigue habitando un alma. Un alma sumida en la oscuridad y en la soledad durante siglos. ¿Y tú me llamas a mi monstruo? Sólo intento sobrevivir, eso es todo.
- Pues si no eres un asesino, debes dejarme marchar- dijo temerosa Maxime.
- Y te dejaré ir, no hay nada que te retenga, yo tan sólo quería que me comprendieras y que no me delatases nuestra existencia. No quiero verme obligado a hacerte daño Maxime, pero si le dices a alguien de mi existencia entonces tendré que tomar represalias para mi supervivencia- le advirtió Dante.
- No se lo diré a nadie, de todos. ¿Quién me creería?
Dante la observó detenidamente- Recuerda que puedo oír lo que piensas, verte a cada instante si lo deseo. Cumple tu promesa y jamás volverás a verme, pronuncia una sola palabra y mi próxima visita no será tan amable. Adiós Maxime.
Maxime miró como se desvanecía en la nada y corrió hacia la iglesia, una vez dentro comenzó a rezar. Y entonces sonó su móvil, era su hermano- Hola Sasha.
Cynthia es Jennifer Lawrence
Cynthia es Jennifer Lawrence
- ¿Dónde estabas Maxime? Te he estado llamado durante toda la noche. Cynthia y yo estábamos muy preocupados. ¿Te encuentras bien?.
- Estoy bien, Sasha. Y dile a Cynthia que no se preocupe, estoy en un sitio seguro.
- ¿Quieres que te vayamos a buscar? – le preguntó su amiga.
- ¡No!- contestó Maxime alterada- Es decir- dijo algo más tranquila- que no es necesario. Estoy bien, ya sabes cómo soy con los chicos. A veces hago estupideces.
- ¿Seguro que estás bien?- dijo preocupado Sasha.
- Sí, sólo necesito descansar. Di a Cynthia que mañana volveré al piso, hoy me voy a quedar en otro sitio- respondió Maxime.
- Está bien, pero acuérdate que mañana habíamos quedado para almorzar con papá y mamá. Te recogeré en el piso a las 12 en punto y si no estás piso buscarte por toda Inglaterra- le avisó Sasha.
Maxime sonrió- Sí, por supuesto. Hasta mañana.
- Hasta mañana Maxime- se despidió Sasha y acto seguido la llamada finalizó.
Maxime puso el móvil sobre sus pechos aún asustada, tenía que analizar todo lo que había sucedido aquella noche y debía descansar. Guardó el móvil en su bolso y comenzó a andar hasta encontrar con un guarda de seguridad, le preguntó si se podía quedar allí y el guarda aceptó sin rechistar. Le indicó dónde dormían los vagabundos y le entregó una manta, después volvió a su guardia. Maxime tendió la manta en el suelo y se tumbó sobre ella. Sin embargo no pudo dormir, tan sólo pensaba en aquellos ojos mirándola y aquellos colmillos llenos de sangre.
Dante es Ben Barnes
Dante es Ben Barnes
Dante volvió a la discoteca y se encontró lo que era el típico escenario de una pelea contra un vampiro. Había restos de ceniza sobre el suelo, y un cabello rojo, que supuso, era de su amada Satine. ¿Qué había pasado allí? Entonces sintió una presencia muy lejos de allí…Era un hombre y…¿Satine estaba con él? No, no veía a nadie más salvo una urna… Dante gritó enfurecido. Un caza vampiros había matado a su amada Satine y todo por haber ido detrás de esa mujer, Maxime.
Quería vengarse de ese hombre, iría tras él y le mataría, pero debía ser otro día. El sol comenzaba a hondear en el horizonte y debía regresar a casa con su padre.
Francesca caminaba por la sala al lado de la otra amante de su marido, Raquel. No dudaba en que su marido era un hombre portentoso y que por ello necesitaba tener a más de una mujer a lo largo de su vida eterna, pero jamás pensó que la convertiría en vampira y la llamaría esposa. Sin embargo debía reconocer que sentía envidia y al mismo tiempo miedo de Raquel. Después de todo Francesca no era ni de lejos la primera mujer de Aldur, la primera fue una humana, pero no sobrevivió. Aldur nunca hablaba de su primera mujer, la cuál no había querido compartir la vida eterna con él y había preferido la muerte antes que estar al lado de él; tan sólo sabía que si dejaba que Raquel le robase el protagonismo pronto ella también pasaría al olvido; y no podía permitirlo. Debía servir a su amo, a su esposo ante todas las cosas y no iba a permitir que se lo robasen. Así que tomó una decisión y se despidió de Raquel, la cuál había decidido entretenerse con alguno de los “invitados”. Francesca se acercó hasta Aldur con mucho sigilo y le acarició el rostro, debía recodarle los viejos tiempos y convertirlo en suyo de nuevo.
-No estoy de humor Francesca- le cortó Aldur.
- Oh mi señor. Llevas tanto sin posar vuestras manos sobre mi cuerpo que ya pienso que no me encontráis atractiva. Por favor mi amo, necesito a mi amante más que nunca. He estado sola tanto tiempo…- le sedujo Francesca.
Aldur bebió un poco de su copa, la verdad es que tenía razón. Si quería que Francesca permaneciera a su lado debía estar con ella más tiempo aunque eso supusiera estar lejos de Raquel. Su nueva amante no estaba interesado en él, por más que la había cortejado, parece ser que sólo estaba interesada en la vida eterna. Y tenía delante de él a Francesca, una mujer sensual, sin lugar a dudas. Recordaba el día que la conoció, desde el momento que la vio supo que podría volver a enamorarse después de tanto tiempo solo. Pronto su poder moriría y aunque ya tenía un heredero deseaba un hijo propio con su esposa. Deberían a coger un cuerpo humano para el ritual, pero era un riesgo que debían correr. Su matrimonio había pasado por tanto y sin embargo ella permanecía allí con él. A pesar de que la engañó y se trajo a su propia casa a Raquel, ella le había permanecido fiel.
Francesca es Lu Elena González
Francesca es Lu Elena González
Aldur acarició el rostro de Francesca- Perdóname mi amada esposa. Últimamente no he estado a tu lado, es cierto. Te he hecho mucho daño al traer a una desconocida a nuestra casa, pero debes entender que me deslumbró, me embaucó como si fuera un simple mortal. ¿Qué tal si te lo compenso con una de nuestras cenas a la luz de las velas mi amor? Recordaremos viejos tiempos.
Francesca le besó en los labios- Oh mi señor no sabes cuánto tiempo he esperado esas palabras. Ahora tómame cómo antes solías hacerlo y haz retumbar las paredes con nuestros gritos de satisfacción mi amor.
Aldur la cogió en brazos y la llevó a la habitación, pero en medio del camino sintió una fuerte presencia, era su hijo- Perdona amor, nuestro hijo necesita de nuestra ayuda, pero prometo enjarciaros pronto.
Francesca acompañó a Aldur hasta la entrada, allí encontraron a Dante llorando, estaba desolado. Jamás le habían visto así- Padre…
- ¿Qué te ha sucedido hijo?- preguntó Aldur, aunque entonces lo percibió… era por Satine- ¿Cómo ha muerto?
- Un caza vampiros la asesinó. No encontré nada más que un mechón de su pelo y el resto de sus cenizas. Ese imbécil no pudo evitar que se le cayeran unas motas.
Francesca le miró horrorizada- No sabes cuánto lo lamento, pero sabías que al tomar a una vampira de baja cuna esto podría suceder. Ya sabes que ellos no pueden defenderse como nosotros, sus poderes son bastante limitados.
- Aún así, lloraré su muerte.
Aldur abrazó a su hijo- No sabes cómo te comprendo, ve al sótano tenemos “invitados” y podrás desahogar tus penas con ellos. Mañana iremos juntos a buscar a ese caza vampiros y vengaremos a tu amada.
- No- le cortó Dante- Si lo hacemos nos descubrirán y hoy me he tomado muchas molestias para que eso no sucediera. Debemos seguir en el anonimato como me enseñaste padre. Es la única forma de sobrevivir. Además Satine al ser de otra familia no la relacionarán con nosotros, nadie salvo los más allegados sabían de nuestra relación; ese era el pilar de su seguridad…Aunque de poco ha servido.
- Duerme en tu ataúd esta mañana, por la noche estarás mejor, ya lo verás- le consoló Francesca- Sólo necesitas descansar.
- Despiértame cuando el sol se vuelva a acostar padre- Dante se marchó entristecido
... Capítulo 4 ...

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