miércoles, 16 de julio de 2014

Vampiros en la noche, Capítulo 6


Benedict Cumberbatch es Sasha
Benedict Cumberbatch es Sasha
Sasha seguía molesto con su hermana Maxime. Había decidido ir a visitarla al trabajo pero en recepción le dijeron que se había marchado.
«Estupendo.» Salió del edifico y chocó contra alguien.
—¡Perdone, no le había visto! —dijo una voz nerviosas.
Sasha la reconoció al instante.
—No te preocupes, Cynthia —dijo y sonrió.
—¡Ah! Perdona, iba distraída y… —Se sonrojó—, perdona —Le devolvió la sonrisa—. ¿Has venido a ver a Max?
—Sí, pero no está —contestó Sasha molesto.
—Vaya, otra vez se ha ido sin despedirse —Cynthia entornó los ojos.
—¿Quieres ir a tomar un café? —preguntó Sasha en un impulso.
—Eh sí, claro —Miró al edificio de la BBC—, pero no te importará esperarme un momento, ¿verdad? Subo a recoger mis cosas y vengo. Cinco minutos —Le guiñó un ojo.
—Tranquila, aquí te espero —respondió Sasha y la vio alejarse.
«Ésta chica es especial.» Se conocía desde que eran pequeños. Maxime había sido su mejor amiga desde casi el jardín de infancia, y cuando llegaron a la adolescencia, Sasha había notado que Cynthia se ponía nerviosa en su presencia. Su hermana siempre bromeaba con lo loca que estaba por él, pero Sasha, tres años mayor que ella, no la había visto de esa forma… al menos hasta hace unos meses.
Empezó a sentirse algo atraído por ella cuando volvieron de la universidad con sueños de trabajar en la BBC. Sasha vio un cambio en ella; seguía siendo la niña nerviosa y torpe que antaño, pero había madurado, e incluso esa ingenuidad le resultaba adorable, y aunque quisiera negarlo, a veces incluso la deseaba.
—¡Ya estoy aquí! —La voz de Cynthia le sacó de sus pensamientos—. ¿Vamos? Conozco una cafetería cerca que no está nada mal.
Sasha asintió y se dirigieron hacia el lugar.
—¿Te ha contado algo más mi hermana de lo ocurrido el otro día? —preguntó.
—No, nada más. La verdad es que ha estado algo esquiva toda la mañana —hizo una pequeña pausa—. Si ni se ha despedido, aunque parece que eso se está convirtiendo en costumbre —dijo con tono irónico.
—Ya veo —Sasha negó con la cabeza—. Nunca antes la había visto comportarse así.
—Ni yo. Ese chico la ha descolocado por completo.
Llegaron a la cafetería. Era un pequeño local, acogedor. Pidieron las bebidas y se sentaron en una de las mesas de caoba cercanas al gran ventanal.
—¿Le llegaste a ver? —preguntó Sasha de repente.
—¿A quién? —contestó extrañada Cynthia.
—Al chico que trae loca a mi hermana —Sasha dio un sorbo a su café con hielo.
—Ah, a ese. Sí, le vi en la entrada. Alto, delgado, guapo —Se quitó un mechón rubio del rostro—, y presuntuoso. Pero ya sabes que a Maxime le gustan así.
—Ya, los chicos malos, ¿no? —Sasha miró por la ventana.
—Sí, los que le pueden hacer daño si no va con cuidado —Le miró—. Oye, Sasha, ¿me has traído aquí para hablar de lo de la otra noche? Porque no sé más de lo que nos contó a los dos aquél día —Su voz sonó decepcionada.
—No, no —contestó Sasha con rapidez—. Yo… te quería invitar a mi cumpleaños —mintió.
Si que era cierto que quería invitarla a la cena, y que disfrutaba de su compañía más de lo que le gustaría admitir, pero estaba preocupado por Maxime y a veces eso le nublaba la mente.
Vio sonreír a Cynthia.
—Es verdad, tu cumpleaños es en unos días —dijo haciendo ver que no lo recordaba. «Por eso eres la primera persona que me felicita siempre, porque no lo recuerdas —pensó Sasha—, es adorable.»
—Iremos a cenar a Le Cavroche, ¿cuento contigo, entonces? —le preguntó con una de sus mejores sonrisas en los labios.
Cynthia se ruborizó de nuevo.
—Claro, ahí estaré —Se llevó el café a la boca y bebió tan rápido que empezó a atragantarse.
Jennifer Lawrence es Cynthia
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—¿Estás bien? —preguntó Sasha preocupado—. ¿Te traigo un poco de agua?
—No, no, estoy bien —contestó intentando serenarse.
Sasha sonrió. «Es adorable», pensó mientras observaba como miraba por la ventana. De repente, la melodía del teléfono móvil le sacó de sus pensamientos. Lo sacó del bolsillo de su pantalón, era Maxime.
—Vaya, al fin das señales de vida —dijo con tono sarcástico.
—No seas tonto, Sasha. Te llamo por lo de tu cumpleaños, ¿quedamos a las siete en casa de papá y mamá? —preguntó apremiante.
—Ni saludas ni nada, directa al grano —Sacudió la cabeza. Cynthia le miraba en silencio—. Está bien, quedamos así.
—Estupendo, adiós, hermanito.
—Sé puntual, hermanita —se despidió Sasha y colgó.
—Una conversación larga —dijo Cynthia con una sonrisa.
—Sí, menos mal que ha llamado ella —Sasha le devolvió la sonrisa—. Bien, pues quedaremos en casa de mis padres a las siete, ¿te va bien?
—Estupendo —contestó Cynthia.
Cuando terminaron sus cafés, se despidieron en la entrada del local. Sasha se marchó a su apartamento, deseando que llegara el día de su cumpleaños.
***
Raquel había esperado ansiosa la llegada de la oscuridad. Había escuchado a Aldur y Francesca hablar de que aquella noche saldrían de caza, y no podía esperar más.
En cuanto el último rayo de sol se apagó, fue a buscar a su familia.
Aldur y Francesca estaban en el gran salón con alfombras de terciopelo charlando entre ellos. Raquel entró en la estancia contoneando las caderas y se puso ante ellos.
—Ya es la hora —anunció con una sonrisa perversa en los labios.
—Veo que no puedes esperar —dijo Francesca gélida como el hielo.
—Hace mucho que no salgo, no puedo esperar más tiempo —contestó Raquel intentando contenerse.
—Paciencia, Raquel. Saldremos en breve —Aldur se puso en pie.
Megan Fox es Raquel
Megan Fox es Raquel
Raquel vio a Francesca cogerle del brazo, en un gesto afectuoso.
—Está bien, amor —dijo Francesca sonriendo.
—¿Qué quieres, padre? —Dante entró en la sala con paso solemne.
—Hijo, ya estás aquí —Aldur se soltó de Francesca y se acercó a su hijo.
Francesca sonrió al verlo. Raquel se acercó a ella, quedándose en un segundo plano. «En cuanto salgamos, empezará a volver a ser divertido esto de la vida eterna.»
—Me has llamado, y aquí estoy —dijo Dante con tristeza.
Raquel pensó en Satine, la amante de Dante que había descubierto la muerte verdadera hacía apenas un día. «Esa engreída se lo tenía merecido.» A Raquel nunca le había caído bien aquella chica, y el sentimiento era mutuo. Satine era distante, y Raquel pensaba que esa vampira no se fiaba del todo de ella.
—Hoy la familia saldrá de caza —dijo Aldur con voz grave.
—Pero, padre, ¿estás seguro? —contestó Dante con preocupación.
—Claro que lo está —contestó Raquel por él—. Somos más poderosos que esos humanos —estalló Raquel impregnada por las ganas de sangre—. Ellos deberían temernos. No son nada comparado con nuestra grandeza.
—No les subestimes, Raquel—dijo Dante.
Raquel le miró, pero no dijo nada más. Sabía que no les iba a ocurrir nada, era fuertes y los humanos, débiles criaturas que podrían partir como ramas con facilidad.
—Hoy quiero disfrutar de un banquete junto a mi familia —dijo Aldur y esbozó una sonrisa en su pálido rostro.
—Está bien, padre —Dante suspiró.
—Te vendrá bien, Dante —dijo Francesca con tono maternal.
—Entonces, vayámonos de caza —Aldur sonrió.
Los cuatro vampiros se dirigieron a la puerta de entrada. Raquel se sentía nerviosa. Aldur le hizo la señal de que abriera las puertas. Ella sonrió y las empujó, dejando que el aire fresco de la noche le acariciara suavemente la cara. Sus sentidos se despertaron y notaba cada sonido y olor a quilómetros de distancia. Sería una noche muy especial.
... Capítulo 7 ...

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