miércoles, 6 de agosto de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 39


Jena Malone es Lilith
Jena Malone es Lilith
Lilith no dejaba de escuchar esas voces en la cabeza. «Es el demonio, está entre vosotros. Es uno de ellos, por nuestro señor el salvador, debes acabar con él.» Cada día que pasaba, las voces se intensificaban. Intentó ignorarlas, dejarlas apartadas a un lado de su cerebro y centrarse en Bob.
A pesar de que él estuviera enamorado de otra, Lilith no podía evitar amarle, y ver que aún habiendo intentando asesinar a la chica con la que estaba seguía protegiéndola hacía que le amara aún más. «Él es mío, y volverá a mi lado.»
Pero ese intento de acabar con Maggie había hecho que el resto del grupo la odiara. «Son aliado de Satanás, por eso no quieren acercarse a ti. Tú eres la luz de Dios», decían las voces, y ella les creía.
Recordaba aquella noche. Maggie dormía junto a Bob, y Lilith, amparada por la complicidad de las sombras, se deslizó hacia ella con un cuchillo en las manos.
Las voces le habían dicho que era un enemigo, que llevaría a Bob al lado del diablo, y que Lilith era la única que podía evitarlo.
Cuando la encontraron, preparada para dar la primera estocada, salió del trance y se disculpó sin parar, pero sabía que Maggie no la perdonaría.
—Son las voces —dijo entre lágrimas—. Ellas me dicen que haga esas cosas. Lo lamento, lo lamento mucho —Y Bob la abrazó.
Eso la reconfortó, aunque sabía que jamás le separaría de Maggie, siempre podría contar con él.
Con el tiempo, se había acostumbrado a ver a Bob con Maggie, y las voces contra la chica habían cesado. Pero seguía habiendo un enemigo entre ellos, un ser maligno que esperaba su momento.
Lilith lo sabía. No sólo por las voces, lo podía sentir en una parte de su ser. Pero debía averiguar quien era. ¿Sería Jack? ¿O Melissa? O puede que fuera el bebé que esperaban, el niño del mal. ¿Sarah? ¿Tommy? No, no podían ser. Y las voces se centraron en una persona, y cada vez reclamaban con más fuerza su sangre. Merlyn, la adulta.
Ella era diferente, y había sobrevivido al Apocalipsis con magia negra. Debería estar muerta, pero en cambio estaba allí, junto a ellos. Su simple existencia era un insulto al creador. Y esas ideas se iban cociendo en la cabeza de Lilith, que cada vez que se sumergía más en su mente y se alejaba de la realidad. «Debo acabar con ella —pensaba cada día—. Debo matar a la impía.»
El día fue tranquilo. Desayunaron judías, comieron albóndigas y cenaron alcachofas, todo de lata. A la mañana siguiente, Bob, Jack y Tommy volverían a ir a buscar comida, y ese sería su momento.
No pudo dormir, estaba nerviosa por lo que iba a hacer, «Dios está de mi lado, no tengo nada qué temer. Él sostendrá mi mano, y me ayudará en tan ardua tarea.»
Al amanecer, los chicos se marcharon después del desayuno y Sarah y Maggie fueron a buscar agua al río. Sólo quedaban Merlyn, Melissa y ella.
Melissa estaba embarazada, por lo que no sería ningún impedimento en su misión. Observó a Merlyn, en aquél momento se encontraba zurciendo unos calcetines de Tommy. Melissa se había tumbado en el camión para que no le diera el sol. Ese era su momento.
Se acercó a Merlyn por detrás. La mujer seguía con sus quehaceres mientras Lilith empuñaba un largo cuchillo. Se detuvo a su espalda, suspiró y alzó el arma.
—¡Por nuestro señor! —dijo y Merlyn se giró sorprendida.
Pudo asestarle una puñalada en el brazo, pero era una herida superficial.
—¡Ayuda! —gritó Merlyn intentando sujetar a Lilith
—¡Eres el demonio! ¡Debes morir! —Intentó apuñalarla de nuevo, pero la mujer era más fuerte de lo que pensaba.
—¿Qué ocu…? —Melissa se acercó a ellas y agarró a Lilith de los brazos— ¡Apártate de ella!
—¡No! ¡Déjame! ¡Es Lucifer encarnado! —Lilith estaba enloquecida. Las voces se habían intensificado. «Mátala. Ahora. ¡Acaba con ella!» repetían con voces agudas.
Alguien las separó y Lilith quedó tendida en el suelo, sujeta por los brazos. Eran Sarah y Maggie.
—¡Soltadme, rameras del infierno! —Lilith intentaba zafarse de ellas.
—¡Corre, trae una cuerda! —dijo Sarah.
Melissa fue hacia el camión y volvió en segundos con ella corriendo con dificultad.
—Átala —dijo Maggie y entre las tres consiguieron amarrarla con una basta cuerda.
Lilith no dejaba de sacudirse y empezó a llorar. Le hacían daño pero lo que más le dolía era no haber llevado a cabo su objetivo.
La llevaron al camión y cerraron la puerta, dejándola encerrada. Las escuchaba hablar, pero no entendía lo que decían. «No he podido, que Dios me perdone, he fracasado.» Se hizo un ovillo y esperó.
Lilith no estaba segura de cuanto tiempo había pasado, pero la puerta se abrió y un haz de luz naranja iluminó el interior del camión. Pensó en salir corriendo y abalanzarse contra la adulta, con suerte le rompería el cráneo, pero Bob entró en el vehículo con el rostro sombrío.
—Me han contado lo que has hecho —dijo sin mirarla.
—Bob, es lo que tenía que hacer. Es la adulta, ella es el mal —contestó Lilith acercándose a él.
—Ya no puedo protegerte más, Lilith. Pensé que podría hacer que mejoraras. Pero has intentado matar a Merlyn, y empiezo a pensar que también lo intentaste con Maggie —hizo una pequeña pausa que la inquietó—. Lo siento.
Salió del camión.
—¡No! Por favor, ¡espera! —suplicó Lilith.
Jack y Tommy entraron en el camión y la sacaron a rastras.
—Lilith, no puedes estar más con nosotros —dijo Jack con voz solemne—. No vamos a matarte, no somos asesinos como tú. Vamos a desterrarte.
Lilith se quedó paralizada y su rostro se volvió a cubrir de lágrimas.
—¡No, por favor! Sólo necesito ayuda, las voces… —empezó a decir, pero Jack hizo un gesto de que callara.
—Te hemos dado tiempo después del incidente con Maggie. Te dimos una oportunidad y has fallado.
Vio como todos subían al camión y cerraban la puerta. Maggie la miró con odio y fue hacia el asiento del copiloto. Bob fue el último. Se quedó allí, mirando al suelo.
—Me has defraudado, Lilith —dijo y se acercó a ella.
—No me abandonéis… yo, por favor —Lilith estaba aterrada.
Bob sacó una navaja y le cogió de las manos. Rompió las ataduras y la miró.
—Siento que las cosas hayan acabado así, pero eres peligrosa. Sé que sufriste mucho cuando te retuvieron, pero eso no excusa lo que has hecho. Te hemos preparado una mochila con comida y agua —Suspiró— Adiós, Lilith —empezó a alejarse.
—Por favor, Bob, no me abandones. ¡No me dejes! —imploró.
Pero Bob siguió hasta el camión con paso firme, subió, y el vehículo se alejó levantando una nube de polvo.
Lilith cayó de rodillas al suelo, sin parar de llorar. «Me han abandonado. Bob se ha marchado —pensó—, pero les demostraré que tengo razón. Les mostraré la verdadera cara de Merlyn. La adulta es el demonio, y cuando lo vean, volverán a confiar en mí. Bob me querrá de nuevo.»
Se levantó, puso la mochila en los hombros y siguió al camión dispuesta a cumplir su objetivo.
***
Matt estaba algo cansado de la actitud de Katty y sobretodo, de Sam. Había vuelto a insinuarse a una niña, y a pesar de que Matt era demasiado
Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
tolerante con esas depravaciones, estaba empezando a hartase.
Soltó a Katty y ésta se contoneó.
—Si no me das lo que quiero, tendré que buscarlo en éste asqueroso pueblo, cielo —dijo y le sacó la lengua—. O puede que me tire a uno de tus chicos —Rió.
—Joder, Katty, nada de tonterías, ¿me entiendes? Tenemos asuntos más importantes —dijo con agresividad—. Y tú —Se acercó a Sam—, como te saques la polla de los pantalones, haré que te la tragues.
Sam tragó saliva y asintió con la cabeza.
—Eres muy aburrido, antes me gustabas más —Katty le abrazó—, aunque debo decir que ver cómo le quitas la cosita a Sam me divertiría enormemente —Miró a Sam y soltó una carcajada.
—Cállate, puta —dijo Sam desafiante.
—¿O qué? Atrévete a tocarme y te mato —Katty acarició sus pistolas—. Mis chicas tienen hambre, y tu piel es lo bastante fofa para saciarlas.
Sam enrojeció de rabia y fue a encararse con Katty.
—Quieto —dijo Matt. Y esa sola palabra bastó para detenerle—. Así me gusta —Se dirigió al resto—. Bien, podríamos haber disfrutado de un buen trago, pero gracias a éstos dos, tenemos que marcharnos ya.
Sus chicos empezaron a quejarse. Todos excepto Mandy, que seguía intentando localizar a Sarah y al resto del grupo de desertores.
—Oye, a mi no me eches la culpa. Sólo quería pasarlo bien —Cruzó los brazos sobre el pecho.
—Si no te hubieras comportado como una zorra, y tú, como un violador, no tendríamos que irnos.
—¿Y eso qué importa? ¿Desde cuándo tenemos que ser hermanitas de la caridad? —dijo Katty burlona.
Matt suspiró. «Les pegaría un tiro a todos ahora mismo y me marcharía yo solo con tal de no aguantar tantas tonterías», pensó.
—Vamos a ver, tenemos asuntos que requieren toda nuestra atención. Y entretenernos a matar a todo un pueblo nos retrasaría, ¿lo entiendes, o te hago un dibujo? —Su tono era tan contundente, que Katty no supo qué decir—. Bien pues, a los coches. Nos vamos.
—Buenas, señores —dijo una voz desconocida.
Matt miró hacia el lugar de donde provenía la voz. Habían dos chicos y una chica con uniformes de policía. «Estupendo, ahora estos payasos vienen a tocarnos los huevos.»
—Buenas —dijo con cortesía y les hizo una reverencia burlona—. Sentimos las molestias, o gran sheriff, ya nos marchamos —Sus chicos rieron.
—Soy el sheriff Walter —dijo el chico sin inmutarse y escupió—, ellos son mis ayudantes, Connor y Mary Lee —Los dos saludaron con la cabeza—. Nos han informado de que están dando problemas.
«Genial, un niñato con aires de grandeza.»
—Como ya he dicho, sentimos las molestias, creo que su autoridad debe lavarse mejor las orejas —Matt sonrió—. Así que adiós, sigan disfrutando de su asqueroso pueblo.
Se giró e indicó a sus chicos que subieran a los coches.
—Lo siento, pero eso no va a poder ser —La voz del sheriff sonaba seca y amenazadora.
Matt escuchó el inequívoco sonido del seguro del arma y se volvió hacia los policías.
—Mira, niñato, sois tres, ¿has visto cuantos somos o es que no sabes contar? No empieces algo que no vas a ganar.
—Cuando empiezo algo, es porqué sé que voy a ganar, escoria de ciudad —dijo, y de entre los comercios cercanos salieron un grupo de chicos armados hasta los dientes—. ¿Crees que os dará tiempo de desenfundar y disparar antes de que nosotros os peguemos una bala en el culo? Será mejor que dejéis vuestras armas y seáis buenos chicos, aunque sea por una vez.
—¿Vas a dejar que te hable así? —dijo Katty con ira—. Él, puto niñato, es Matt Nolan, el rey. Y tú no eres más que un bebé con pretensiones —Se acercó al sheriff con actitud chulesca—. ¿Crees que tu mierda de gente va a poder con nosotros? Estás muy equivocado.
El sheriff sonrió y le propinó un puñetazo en el estómago. Katty cayó al suelo y Matt la apartó. «Si sacamos las armas, ellos dispararán primero. Tenemos que ser cautos o nos matarán a todos.»
—Dile a tu putita que se lave la boca antes de dirigirse a mi —Sonrió—Bien, soltad las armas.
Matt pensaba a toda velocidad. Ellos eran más, pero el factor tiempo jugaba en su contra. Debían obedecer, pero podrían guarda un as en la manga. Miró a sus chicos y asintió, a la vez que hacía una seña con la mano.
Todos dejaron sus armas en el suelo. Katty se acercó a él con cara de sorpresa, y le hizo el mismo gesto y ella dibujó una tenue sonrisa en los labios.
—Perfecto, y ahora, seguidme.
El grupo fue rodeado por los chicos armados y empezaron a seguir al sheriff. Matt meditaba, debía escoger el momento perfecto. Y ese momento había llegado. Levantó una mano, y los chicos de Matt sacaron una pistola cada uno que llevaban escondidas en alguna parte del cuerpo.
Era algo que Matt les había enseñado cuando se unieron a él, siempre era mejor estar prevenidos. Dispararon a sus captores, pero sólo consiguieron dar a dos. El resto les arrebataron las armas con violencia y cuatro de sus chicos murieron en la pequeña contienda. Matt fue reducido por dos niños y le pusieron unas esposas. Esposaron a todos los que quedaron con vida. Mandy estaba a su lado, también Sam, pero no consiguió ver a Katty. «Se ha escapado —pensó—. Ella nos ayudará.»
—Así que vas a darme problemas, ¿eh? —El sheriff se puso en cuclillas ante él—. Vaya, vaya, vaya. Tú lo has querido.
Le dio un fuerte golpe en la cabeza que le dejó inconsciente.
.... Capítulo 40 ...

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