martes, 12 de agosto de 2014

Vampiros en la noche, Capítulo 8 por Elena Saavedra


Charles Dance es Aldur
Charles Dance es Aldur
Aldur encabezaba la cacería por la calles de Londres, iba siendo hora de recuperar su poder, de volver a sembrar el miedo en la noche. En la antigüedad había un sistema para avisar de la existencia vampiros en las calles para avisar a los viandantes. Encendían un farol en el campanario y hacían sonar la campana tres veces cada hora; y cuando las personas veían la señal sabían que habían vampiros en la noche, y entonces el pánico inundaba la ciudad. Pero después de que los vampiros dejasen sus cacerías con los años los habitantes se olvidaron de la señal e incluso se eliminó, y ahora no tenían ningún medio para avisarse de la existencia de los vampiros, es más ya nadie creía en la existencia de los vampiros; eran tan sólo una leyenda. Y ahora los ciudadanos de Londres no estaban preparados para lo que pasaría aquella noche; una de las antiguas matanzas de los Blair.
Dante siguió de cerca su padre- Ya hemos llegado. ¿Y ahora qué?
– Nos separaremos y cada uno buscará a su próxima víctima-ordenó Aldur.
– Y demostraremos a los humanos que no son más que escoria, que nos deben temer como antiguamente y que si van a por nosotros habrá más muerte de las que ellos jamás puedan imaginar- afirmó malvadamente Raquel.
Los vampiros se separaron, cada uno por su lado eligieron a su primera víctima y luego a la segunda, y luego a la tercera…Entre todos mataron a unas 20 personas y entre todos crearon un rio rojo de sangre que inundó a Londres con el mismo terror de antaño. Todos corrían desesperados sin saber a qué debían temer, no sabían nada acerca de su enemigo exceptuando una cosa: que era letal. Sin embargo Dante no pudo matar a nadie, se alimentó de varias personas consumiendo lo indispensable de cada una de ellas y luego las dejó enfrente de hospitales para que pudieran recuperarse. Dante no podía matar a nadie, cada vez que una de sus víctimas gritaba y pedía auxilio le recordaba a Satine en sus últimas horas. En antaño Dante había asesinado a sus víctimas cuando salía a cazar con su padre, pero desde lo que le pasó a Satine no podía matar, pues pensaba en las vidas que se verían afectadas por ello. En los familiares de dicha persona, quizás incluso tenía hijos, ¿cómo podía hacerle a otro lo que a él mismo le habían hecho? Y lo peor de todo es que había salido justo después a buscar a aquella joven asustadiza, Maxime y la había amenazado, y lo peor de todo es que le había mentido. ¿Y para qué? Todo aquello formaba parte del pasado de Dante, ¿podría haber vuelto su parte humana? Y en dicho caso, ¿qué era lo que su alma le pedía? Y descubrió la respuesta: conquistar a Maxime, si la conquistaba a ella su deuda con la humanidad estaría saldada y quizás podría vivir la eternidad en paz. Así pues Dante tomó una decisión: buscaría a Maxime y pediría su perdón. Pero no la encontraba, no estaba en su piso, no estaba en el trabajo. Sin embargo notaba que su presencia seguía en Londres, así pues estaba en un lugar sagrado, lejos de su alcance. Quizás si miraba en la mente de su amiga podría dar con Maxime, pero ella sólo recordaba un tal Jack Blake.
Jack había dejado a Maxime en la casa para encargarse de buscar una llave que abría el cofre que le había dado en herencia su padre, allí guardaba un libro sagrado a través del cual podría invocar a su parte de ángel y así poder vencer a la familia Blair. Su padre había corrido el riesgo de ir sin sus poderes y lo había pagado con su vida, pero Jack no cometería el mismo error. Allí no sólo estaba en juego vengar a su padre sino la vida de muchas personas incluida Maxime.
Así pues Jack llegó hasta el cementerio dónde estaba enterrado su padre, el cementerio Highgate, dónde se hallaba la llave. El cementerio era tenebroso y lúbre, por sus caminos de piedra se oían los gemidos de los muertos. Una niebla espesa y la terrible desolación de la más absoluta soledad inundaban el lugar, te recorría por el cuerpo escalofríos como si pudieras sentir las almas moribundas de todos aquellos que habitan en aquel tenebroso cementerio. El viento resoplaba a través de las ramas de los árboles y parecía traer los aullidos del inframundo. Era sin duda un cementerio lleno de almas malditas y sobre el cuál nadie se hubiese atrevido pisar, a excepción de Jack Blake. Así pues caminó por los tortuosos caminos de piedras hasta llegar a la tumba de su padre, William Blake.
- Hola padre- dijo Jack sabiendo que no habría respuesta- Es la hora- Jack se inclinó y empujó la letra K de la tumba de su padre, y acto seguido esta salió la llave-No te preocupes papá, no te voy a decepcionar-Jack volvió a poner la letra K en su sitio y se levantó lentamente sabiendo que lo que vendría a continuación le cambiaría la vida para siempre- Te vengaré padre y terminaré lo que tú empezaste.
Chace Crawford es Jack Blake
Chace Crawford es Jack Blake
Jack caminó hasta la capilla del cementerio y una vez dentro fue a recuperar el cofre de su padre. La capilla cristiana estaba decorada hasta el mínimo detalle, pero estaba vacía de personas. Jack empujó el crucifijo del medio de la sala y de una losa salió el cofre de su padre. Jack lo abrió con la llave y sacó el libro sagrado, el único que hablaba sobre la verdadera fe. Estaba lleno de polvo así que Jack lo limpió y luego lo abrió. Aquel libro le otorgaría el poder suficiente para acabar con toda la familia Blair, pero también le arrebataría su inmortalidad y eso significaba que llegado el momento debía dejar a Maxime. Aun así debía hacerlo, su felicidad era el sacrificio que debía hacer si quería terminar con la familia Blair, y ese era después de todo su deber y el de nadie más. Jack leyó el libro en voz alta y sintió como el poder divino inundaba su cuerpo.
Una luz brillante se le apareció ante él- Por fin has acudido a mí Jack Blake.
– Deseo convertirme en ángel y así poder vencer a mis enemigos.
– Te daré tu poder esta medianoche, hasta entonces aprovecha estas últimas horas de mortalidad antes de que sea demasiado tarde- la luz desapareció.
Jack volvió a guardar todo en su sitio y se alejó del cementerio con la sensación de que todo cambiaría aquella medianoche, y no se equivocaba.
Era casi medianoche cuando avisaron a Jack de que acudiera al escenario del crimen, habían encontrado los restos de los cuerpos y el número de víctimas ya había superado las dos cifras. Jack debía parar a los vampiros antes de que aquello se convirtiera en una matanza. Jack llegó hasta el escenario del crimen y varios de sus compañeros estaban trabajando. Algunos se deshacían de las pruebas, otros buscaban el rastro de los vampiros para intentar darles caza. Jack miró su reloj y las manecillas se juntaron en el número 12.
Jack empezó a sentir como todo su cuerpo cambiaba, se estaba transformando y su nuevo poder destruyó su mortalidad. El nuevo Jack, ahora convertido en ángel despertó a las 00:01, y el antiguo Jack jamás volvió despertar. Por suerte para él, con sus nuevos poderes ahora pudo seguir un rastro…Era el de una vampira muy poderosa, debía dar con ella y mandarla al inframundo.
Francesca había encontrado a su séptima víctima, era un hombre de mediana edad que intentaba escapar inútilmente. Le encantaba cuando intentaban salvar sus vidas, era muy divertido ver cómo todas sus esperanzas se desvanecían. Francesca se lanzó sobre él, pero una luz muy potente la apartó y le hizo caer al suelo. Su grito fue tan potente que todos los vampiros de Londres pudieron oírlo, aunque por suerte no pudieron oírlo los humanos porque era demasiado agudo. Con la cara medio quemada lanzó una de sus sombras contra la luz y al principio la luz remitió, pero luego no hizo más que agrandarse. Francesca desesperada utilizó gran parte de sus poderes oscuros contra aquella luz hasta que remitió, pero ahora ella se había quedado prácticamente indefensa. De la luz salió Jack Blake con una estaca en la mano, una estaca de luz. Francesca al verla supo que aquel ser era un ángel e intentó huir de él, sin éxito pues Jack le cortó el paso. Francesca comenzó a pelear cuerpo a cuerpo contra Jack, pero Jack era ahora demasiado poderoso para Francesca y la estaca de luz pronto se clavó en el corazón de la vampira, la cuál quedó reducida a cenizas. Jack había acabado por fin con uno de los miembros de la familia Blair y no descansaría hasta que todos se convirtieran en cenizas. Pero debía descansar pues había gastado casi todos sus poderes luchando contra ese vampiro, la dia siguiente terminaría con todos ellos.
Aldur escuchó el grito de Francesca y comenzó a buscarla, pero lo único que encontró fueron sus cenizas y el rastro de…no era posible. ¿Un ángel? Pensaba que todos habían sido eliminados por el señor del inframundo, ahora veía que aún quedaba uno y había terminado con la vida de su amada Francesca. Aldur estaba tan furioso que gritó y su hijo Dante que estaba buscando a Maxime le oyó, incluso Raquel le oyó. Ambos acudieron a él lo más rápido posible.
- Padre, ¿qué ha pasado?-preguntó Dante preocupado y cuando vio las cenizas lo comprendió- Es…es… ¡Madre!- Dante comenzó a llorar-¿Cómo ha podido suceder?
– Ha sido un ángel- respondió Aldur con resentimiento.
Raquel se sorprendió tanto que se le escapó un pequeño grito- No puede ser.
– Pues así ha sido- le cortó enfadado Aldur- Francesca ya no está y todo ha sido culpa mía, si hubiésemos permanecidos a salvo nada de esto hubiera sucedido.
Raquel abrazó a Aldur y le consoló con un beso- Tú no eres el culpable, y aunque hubiésemos permanecido en casa el ángel nos hubiera encontrado y entonces tal vez nosotros no lo hubiésemos podido contar.
Aldur abrazó a Raquel y luego se apartó- Tienes razón. Sólo hay una forma de mantener nuestra familia a salvo, le pediremos asilo a la familia Bianchi ellos nos ayudarán. Vámonos, por hoy ya ha habido suficiente muerte.
Henry Cavill es Lorenzo Casanova
Henry Cavill es Lorenzo Casanova
Los tres vampiros se marcharon en la oscuridad y acudieron ante la puerta de la familia Bianchi; en Roma, Italia; antes del amanecer. Era una de esas casas enormes, totalmente decoradas con oro y bordados. Allí vivían los Bianchi, una de las familias de vampiros más poderosa. Los Bianchi tenían un hijastro llamado Lorenzo Casanova de unos 28 años de edad, de apariencia por supuesto, que era el favorito de todas las vampiresas jóvenes pues aparte de ser muy rico-por méritos propios-era elegante, romántico y muy apuesto. Tenía los ojos azules, el pelo oscuro, lacio y corto; y cuerpo musculoso que combinaba con su altura y su porte.
Aldur fue el primero en llamar y Lorenzo Casanova les abrió- ¿Puedo ayudarles?
– Somos los Blair y necesitamos asilo- contestó Aldur.
Lorenzo les invitó a pasar- Pasen, mi padre estará encantado de recibirles mañana, hoy como comprenderán es demasiado tarde. Descansen sus habitaciones están en la segunda planta a la izquierda, la primera puerta. Allí podrán descansar hasta que mi padre pueda recibirles como es debido.
Los Blair pasaron y Lorenzo cerró la puerta. Mañana iba a ser un día interesante.
... Capítulo 9 ...

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