miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 43 por Elizabeth Thor



Miley Cyrus es Katty
Tommy miró a Merlyn y ella sonrió acariciándole el rostro:
-Venga, cariño, saca a bailar a Mercedes…
Sarah se apoyó contra la pared y, en silencio, se quedó viendo como bailaba Jack con Melissa, por dentro se moría poco a poco de envidia ya que amaba a ese chico. Quería estar a su lado, quería bailar a su lado.
Merlyn se acercó a Mercedes y a Tommy regalándole una sonrisa a los dos:
-¿Me dejarías este baile con este muchachote, Mercedes?
Maggie apoyó su cabeza en el hombro de Bob disfrutando de esa canción de amor, pudiendo disfrutar de aquel momento que parecía que nunca terminaría y que parecía que se pararía el tiempo, parecía que el sufrimiento se había perdido por unos diez minutos. Melissa miró Sarah y se entristeció por unos segundos, su mirada fue a los ojos de Jack:
-¿Por qué no bailas con Sarah un poco? seguro que lo agradecería…
Melissa sonrió al llevarse las manos a la espalda ya que notaba el peso de su embarazo, ese peso que le cansaba la espalda y los riñones. Vio con una sonrisa en los labios como Jack se acercaba a Sarah y la sacaba a bailar, se sentó en una silla y comenzó a ver como bailaban las parejas mientras se acariciaba su hinchado estómago.
Sarah se sintió a gusto al tener tan cerca a Jack, se sintió a gusto al sentir los brazos de Jack rodeándola. Tenía que fingir una sonrisa de amistad, tenía que evitar esas ganas de besar a Jack. Se acercó a su oído y le susurró:
-Me cuesta tanto no besarte, Jack. Me cuesta tanto esconder mis sentimientos hacia a ti -Susurró Sarah al oído de Jack.
La granja estaba tranquila a última hora de la noche y el único sonido eran los grillos o los lobos en el horizonte. Una sombra se movía por alrededor de la granja desesperada por encontrar algún sitio donde esconderse, buscaba con desesperación algún lugar para escapar de una muerte segura. Aquella sombra hizo que los perros de la granja se despertaran y comenzaran a ladrar sin cesar, deseando escapar para encontrar al posible lobo que había entrada a por gallinas. Mercedes se despertó al escuchar los ladridos de los animales y cogió su escopeta para defender sus tierras, saldría a fuera y mataría al dichoso animal que quería comerse a sus gallinas. Al salir de su cuarto vio a Jack que se ponía su chaqueta:
-Te acompaño, no me fío de esos ladridos…
Mercedes y Jack fueron hacia el granero para encontrarse con el lobo que había venido a buscar su alimento, encendieron una linterna y entraron en silencio. Lo que comenzaron a escuchar era algo más que la respiración de un animal, lo que encontraron fue algo que jamás creyeron encontrarse. Allí estaba Katty, tapándose la cara ya que le molestaba la fuerte luz de la linterna, forzó una sonrisa al ver a Jack y Mercedes:
-Sorpresa -Dijo Katty.
Jack cogió del cuello a Katty y la impacto contra la pared del granero, le miró a los ojos con furia ya que solo podía recordar lo que había hecho esa víbora. Mientras le apretaba el pescuezo pudo observar que la sádica jovencita estaba desarmada:
-Venga, no tienes cojones, no te atreverás a romperme el cuello…
Jack suspiró y miró a Mercedes:
-Corre, tráeme una cuerda para atar a ésta furcia...
Mercedes trajo unas cuerdas y Jack ató las manos de Katty con fuerza ya que no confiaba en esa psicópata:
-¿Quién es, Jack? -Preguntó Mercedes.
Jack cogió a Katty con fuerza del brazo y miró a los ojos a Mercedes:
-Es un asqueroso recuerdo del pasado…

Maisie Williams es Mandy
Katty sonrió al sentir el dolor de sus brazos por culpa de las cuerdas, miró a Mercedes y movió su legua como si fuera una serpiente:
-Cuidado, paleta, te puedo morder…
Sarah se despertó en la noche al escuchar unos murmullos e intentó descifrar esas voces, intentó escuchar mejor esas voces para saber quienes eran y eran todos los chicos que parecían que se habían levantado aquella noche para una reunión. Pero al escuchar un nombre le despertó del todo. “Katty”. Aquél nombre no podría olvidarlo ya que era la matona psicópata de Matt y la asesina de algunos de sus amigos. La chica se levantó de la cama y, descalza, comenzó a pisar la fría madera del suelo, paso a paso le fueron acercando más y más hacia las voces. Sus ojos se abrieron como platos al ver que Katty estaba atada en una silla en mitad del comedor y allí estaban todos rodeándola. La psicópata comenzó a reír sin cesar:
-¿Qué tenemos aquí? La vieja, el líder de mantequilla, el estúpido beato, el niño de cristal, la punk de pega y la preñada -Comenzó a reír- Sobretodo, ahí está la hermana de Matt.
Sarah sin pensarlo dos veces se acercó a ella y le dio un tortazo en toda la boca para que se callara, Katty levantó su cara y lamió su labio ensangrentado:
-Veo que despierto mucha simpatía...
Merlyn cogió del brazo a Sarah para que no volviera a golpear a Katty:
-Por favor, déjala, Sarah.
Mercedes miró a Melissa intrigada por aquella chica:
-¿Quién es ella?
-Es una maldita psicópata, un ser cruel sin sentimientos…
Jack se acercó a ella y le miró a los ojos, le cogió fuertemente de los hombros:
-¿Dónde está Matt?
Sarah cogió su pistola y apuntó a la cabeza de Katty, quería encontrar una razón para no reventarle los sesos a la psicópata. Le había quitado tantas cosas en ésta vida que deseaba acabar con ella y vengar a Dean, quería volver a recuperar un nuevo recuerdo y quería que fuera su muerte. Un segundo de silencio se hizo con los chicos mientras la tensión crecía. Katty comenzó a sonreír al ver como su vida estaba en un hilo, pero había jugado tantas veces con su vida que eso era un chiste para ella.
-No tienes valor y jamás apretaras el gatillo. Eres una niñata que no tiene la sangre fría de Matt…
Sarah miró a todos sus compañeros y miró a Katty aún más dispuesta en matarla:
-Te han preguntado. ¿Dónde está Matt?
Sarah comenzó a llorar al recordar a Dean y comenzó a temblarle la mano, quería meterle un tiro entre los ojos para vengar a la persona a quien quiso tanto. Quería acabar con Katty, esa asesina que mató a sangre fría al amor de su vida. Maggie se acercó a ella y apoyó su mano en el hombro de Sarah:
-Sarah, no te rebajes a su nivel, no lo hagas…
-Lo sabía, eres una maldita cobarde. Una niñata estúpida sin valor -Dijo Katty.
Jack se acercó a Katty y la amordazó para que se callara ya que no quería escuchar más sus palabras que crispaban a todo el grupo:
-Vámonos a dormir, mañana pensaremos qué hacer con ella…
Merlyn apoyó su mano en el hombro de Tommy para irse a dormir, pero el chico estaba bastante nervioso al tener a una asesina como ella en la granja:
-¿Qué haréis con ella?
Bob le cogió fuertemente del pelo a Katty:
-Haremos que hable. Por las buenas o por las malas…
Katty se quedó allí amordazada en el comedor con sus manos atadas con fuerza, con la boca amordazada para no escuchar sus afiladas palabras y sus insultos. Sentía como le sangraban las manos por los roces y ese dolor le comenzó a gustar, comenzó a forzar una de sus manos intentando romperse un dedo y poder escapar. Un afilado trozo de acero fue acariciando su rostro lentamente, su caricia era tan familiar y supo rápidamente que era un cuchillo. Se encendió la luz del comedor y pudo ver a Sarah ante ella con ganas de encontrar venganza:
-Katty, ¿tienes miedo?
Sarah le quitó la mordaza a Katty y esta sonrió al escucharla, ¿como podía tener miedo a esa estúpida?
-Cómeme el coño…
Sarah le dio un tortazo en el rostro de Katty, esta sonrió al sentir el gusto de sangre en su boca:
-Dime, antes de que comencemos a jugar con este cuchillo, ¿dónde está mi hermano?
-¿Tu hermano? A sido cogido por unos Rednecks y lo quieren juzgar, conseguí escapar y quiero ayudarle...
Sarah se quedó pensativa al escuchar aquello:
-¿Mi hermano?
-Si, por qué no eres una buena hermana y me ayudas a rescatarlo, ¿quieres que lo cuelguen?
Sarah cortó las cuerdas que ataban a Katty y le apuntó con su pistola:
-Iré contigo, y si me la juegas, te matare…
Katty miró sus manos moradas por las cuerdas y frotó sus muñecas doloridas, miró a Sarah sonriendo:
-Si, claro me llenarás mi perfecto culo de plomo. Vámonos…
Mandy se quedó en silencio en un rincón de la celda donde les habían encerrados esos chicos, tenía miedo como una niña que era, temía que le hicieran daño. Tenía tanto miedo que no podía cesar de llorar, su dolor se convirtieron en lagrimas con sabor a miedo. Big T se acercó a ella y se sentó a su lado, Mandy al sentir su calor se acercó a él y le abrazó con fuerza. Se sentía más valiente y más segura con él:
-Mandy, tranquila no pasara nada, yo estaré aquí…
-Big T, gracias por estar conmigo. Gracias…
... Capítulo 44 ...

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