miércoles, 10 de septiembre de 2014

El Último Juego de Niños, Capítulo 44


Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty

Katty guiaba a Sarah a través del árido desierto.
—¿Falta mucho? —preguntó la joven sin dejar de acariciar el arma que llevaba en el bolsillo.
—¿Te han dicho alguna vez que eres pesada de cojones? —contestó Katty entornando los ojos. Jadeaba por el calor, y tenía el cuerpo cubierto de sudor.
—Te he hecho una pregunta —dijo Sarah sin titubear.
«Ha cambiado —pensó Katty—. No parece la tontita hermana de Matt. No, si al final se va a parecer más a su hermano de lo que ella cree.»
—Ya estamos cerca, y si dejaras que descansáramos un rato, iríamos más rápido —Katty se detuvo y miró a Sarah—. Hace horas que estamos caminando, y éste jodido calor me está matando. Anda, déjame sentarme solo unos minutos —Se apoyó sobre una roca cercana sin esperar respuesta.
—¿Te he dicho que te detengas? —La miró desafiante.
Katty la ignoró; se quitó las botas y acarició sus cansados pies. Sarah pareció pensárselo mejor y se sentó en el suelo de arena justo ante ella.
—Tranquila, que no me escapo —dijo Katty cogiendo una de las botellas de agua que se habían llevado y empezó a beberla con avidez.
—Es sólo por si acaso —contestó Sarah.
—Ya, pues sólo por si acaso, aparta la mano de la pistola, no vaya a ser que me pegues un tiro sin querer —añadió Katty con ironía guardando la botella.
Aún no se creía que la hubiera creído. Aunque en ese caso era cierto lo que le había dicho, pensó que Sarah jamás la soltaría por lo que había hecho en el pasado.
Una vez cortó las ataduras, le dijo que le acompañara a la cocina, y gracias al amparo de la noche, cogieron algunas latas de comida y botellas de agua de la casa de aquella paleta. Después, se deslizaron como sombras a través de la puerta de la cocina, tratando de no alertar a los perros guardianes que custodiaban la zona con ferocidad.
Habían estado caminando durante varias horas hasta hacer aquél primero descanso. Se quedaron en silencio durante unos minutos.
«En eso son iguales, a charlatanes no les gana nadie. Joder, éste viaje va a ser un aburrimiento. Espero que al menos logremos rescatar a los demás.» Katty miró a su alrededor; sólo había tierra y calor. El sol estaba ya en lo más alto del cielo y abrasaba todo lo que hubiera a su paso.
Katty comprobó que tanto su respiración como la de Sarah se normalizaban y sonrió.
—¿Ves cómo ha sido una buena idea? Cuando emprendamos la marcha, estaremos frescas como rosas —dijo acercándose a ella.
—Lo que me preocupa es que lleguemos para salvar a Matt.
—A Matt y a los chicos —puntualizó Katty.
—Por mí, los pueden colgar a todos —dijo Sarah con semblante serio—. El que me preocupa es mi hermano.
—Como quieras, pero una vez estemos allí, habrá que liberarles también. Dudo que podamos con ese sheriff de pacotilla y su panda de paletos los tres solos —Cogió una de las latas, la abrió y puso cara de desagrado al ver lo que había en su interior—. Alubias, puaj.
—Al menos es algo —dijo Sarah haciendo lo mismo—. Más alubias —Empezó a comer.
—¿Cómo puedes ser tan fría? ¿Acaso no te apetecería una buena hamburguesa con queso? —Katty comió algunas de las alubias con las manos—. Esta mierda no está del todo mal —Sonrió—; eso o es que tengo hambre.
—Más bien lo segundo, creo —Sarah negó con la cabeza y le tendió una cuchara—. Ten algo de modales, ¿quieres?
—Uy, sí, señorita Nolan, tenemos que tener modales por si los coyotes nos ven comer con las manos —La cogió y la dejó en el suelo—. A mí déjame comer tranquila.
Sarah no hizo ningún otro comentario. Comieron de nuevo en silencio. Después de estar un largo rato, Sarah se levantó.
—Es hora de seguir con nuestro peculiar viaje —dijo y se puso la mochila en la espalda—, quiero llegar al anochecer.
Katty guardó lo poco que le quedaba de alubias y se levantó.
—Vamos, pues, el infierno queda a mano izquierda —Se pusieron en marcha.
Katty quería llegar lo antes posible para liberar a Matt y a los chicos. «Y así podré librarme de ti de una puta vez —pensó relamiéndose los labios—, una vez hayamos acabado con el sheriff, te haré pagar a ti y a tus amigos mi cautiverio.»
***
—¡¿Cómo que se ha escapado?! —dijo Jack poniéndose cada vez más nervioso—. ¡Buscadla!
Jacob Artist es Jack
Jacob Artist es Jack
Maggie y Bob salieron con sus armas y unas linternas. Tommy y Merlyn habían mirado en el piso de arriba. Melissa estaba en el sofá, acariciándose el abultado estómago junto a Mercedes.
«No puede ser verdad —pensó Jack—. Estaba bien atada cuando nos fuimos a dormir. Es imposible que haya escapado.»
—Ni rastro de ella —dijo Tommy asustado.
—Pues no puede haber desaparecido como si nada —Jack habló con más sequedad de la que debía—. Tenemos que encontrarla —dijo tratando de suavizar la voz.
Tommy asintió. Merlyn puso la mano sobre el hombro del chico.
Bob y Maggie abrieron la puerta de entrada provocando un gran estruendo que sobresaltó al resto.
—No la hemos visto fuera —dijo Bob—. Hay que moverse, en cuanto tengamos el coche debemos ir a por ella o nos traerá a toda la escoria de la ciudad.
—Cierto, si no la atrapamos, puede que éste ya no sea un lugar seguro —añadió Maggie aferrándose al brazo de Bob.
—¿Cómo que ya no será un lugar seguro? ¿Pero quién era esa chica? —Mercedes se había levantado y acercado a ellos con preocupación.
—Es una loca de nuestra ciudad —Empezó a decir Jack—. Y es muy peligrosa. Es la novia del tío que lo controla todo, y si sabe que la hemos retenido contra su voluntad, nos traerá a sus amigos para que acaben con todos nosotros.
—Eso es horrible —Mercedes se llevó una mano a la boca.
—Pero no permitiremos que eso ocurra, ¿a qué no, Jack? —dijo con voz tranquilizadora Melissa.
—No —contestó Jack apretando la mandíbula.
—¿Y por dónde deberíamos empezar a buscar? —preguntó Bob con el arma en alto.
—Mis perros podrían rastrearla si tenemos alguna prenda de ella —propuso Mercedes.
—Es una muy buena idea —dijo Jack—. Salvo que no tenemos nada de ella —sentenció.
—Chicos, ¿habéis visto a Sarah? —preguntó Maggie mirando a Tommy y a Merlyn.
—No, no está arriba, pensé que había ido con vosotros —contestó Tommy.
—No la he visto desde ayer por la noche —añadió Maggie.
—¿Sarah? —preguntó más para si mismo Jack—. ¡Joder, claro!
—¿Qué pasa con Sarah? —preguntó Merlyn confusa.
—Pues que seguramente ella la habrá liberado —dijo Jack con firmeza.
—Eso no es posible, Sarah odia a Katty, no la habría soltado sin más —Maggie cruzó las manos sobre el pecho.
—A no ser que Katty la convenciera con alguna de sus patrañas —Jack se llevó las manos a la cabeza—. ¡Joder, joder, joder! Y seguro que se ha marchado con ella.
«¿Cómo has podido hacer esto? ¿Cómo me has podido hacer eso? —pensó Jack—. Si hubieras hablado conmigo… te hubiera ayudado en todo lo que necesitaras.»
—¿Y tenéis ropa de ella? —preguntó de repente Mercedes.
—Sí, en su mochila seguro que hay algo —respondió Maggie y la fue a buscar al piso de arriba.
—Pues con eso mis perros pueden rastrearla. Si están juntas, las encontraremos —dijo Mercedes con una sonrisa en los labios.
... Capítulo 45 ...

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