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viernes, 27 de junio de 2014

Vampiros en la noche, Capítulo 4


Kat Dennings es Maxine
Kat Dennings es Maxine
—¿Es que no tienes hambre? Te he hecho tu plato favorito —dijo Martha, la madre de Maxime y Sasha, sobresaltándola.
—Sí, sí, tengo mucha hambre, mamá —mintió Maxime y empezó a engullir el entrecot con puré de patatas sin ganas.
Seguía pensando en el encuentro con Dante, el vampiro. No podía creer que eso fuera verdad, pero lo había visto con sus propios ojos. Le vio alimentarse de una persona, y había algo misterioso, sobrenatural en él.
Estaban en casa de sus padres; el hogar en donde había crecido. Era una vivienda de dos plantas, cómoda y amplia. El comedor era grande, decorado exquisitamente por su madre en tonos tierra.
—¿Estás bien, Max? —preguntó su padre cortando su filete a dados.
—Eh, sí —contestó escuetamente y dio un largo trago a la copa de vino. En su casa, desde que ella y su hermano eran mayores de edad, bebían buen vino en las comidas.
—Seguro que está algo… indispuesta, después de lo de ayer —dijo Sasha con la vista puesta en su plato.
Maxime le miró incrédula. Ese no era un tema que sacar en una comida familia.
—¿A qué te refieres, Sasha? —Martha miró a su hija extrañada.
—A nada, sólo que conseguí el trabajo en la BBC y salí con Cynthia a celebrarlo y… volví tarde a casa —contestó Maxime y suspiró—. Sasha se preocupó, y eso es todo.
—¿Eso es todo? ¡Vamos Maxime, Cynthia y yo tuvimos que ir a buscarte! ¡Estábamos muy preocupados por ti! —estalló Sasha dejando los cubiertos con violencia sobre la mesa.
—¡¿Cómo que tuvieron que ir a buscarte?! —dijo su padre alzando la voz.
Maxime se empezó a sentir acorralada. No podía contarles lo que había visto, pero estaban empezando a hacer demasiadas preguntas.
Michelle Pfeiffer es Martha
Michelle Pfeiffer es Martha
—No pasó nada, de verdad —dijo lo más calmada que pudo—. Sólo que vi a… un chico guapo, y le seguí. Bebí demasiado —mintió de nuevo.
—Pero si estabas bien cuando te encontramos —Sasha la miró sorprendido.
—Hermanito, soy mayor, sé como ocultar el estado de embriaguez. Si me hubieras visto bebida, te hubieras enfadado conmigo —Sonrió. «Espero que se lo crea.»
Para su sorpresa, su padre empezó a reír. Luego su madre. Maxime y Sasha se miraron sin entender.
—Has salido a tu padre, querida —Martha puso la mano sobre el hombro de su marido—. Cuando era joven, bebía como un cosaco en las fiestas. Pero cuando terminaban, parecía que no hubiera bebido ni una gota de ese whisky que tanto le gusta.
—Es cierto —añadió Richard ruborizándose un poco—, ahora ya no bebo tanto. Ya tengo una edad.
Maxime emitió una risa forzada. Miró de reojo a Sasha, seguía con rostro inquisitivo. Parecía que no se acababa de creer la historia de Maxime.
—Y, dinos Maxime, ¿al final lograste alcanzar a ese chico guapo? —preguntó su madre poniendo un poco de puré sobre la carne.
Maxime no sabía bien qué decir. Dio otro trago de vino y se lamió los labios.
—Eh, sí, le alcancé —Se metió una gran cucharada de puré a la boca.
—¿Y…? —dijo su madre risueña.
—Y… charlamos, y poco más —Maxime e intentó cambiar de tema—. Pronto será el cumpleaños de Sasha, ¿iremos a cenar a Le Gavroche? Es su restaurante favorito —Sonrió.
—Sí, podríamos ir allí, si quiere Sasha. —dijo su padre, Sasha asintió—. Trae a Cynthia si quieres.
—Claro, gracias, papá —Maxime sonrió. «A Cynthia le encantará la idea —pensó Maxime—, está loca por Sasha.»
—Bien, el martes llamaré para hacer la reserva, si queréis invitar a alguien más, decídmelo como muy tarde el lunes por la noche.
Los dos hermanos asintieron. La comida siguió con normalidad. Maxime se sentía extraña, no podía dejar de pensar en Dante. Le temía, pero a la vez le fascinaba; y el saber que era un vampiro le daba un toque de peligrosidad que llegaba a ser excitante.
***
Chace Crawford es Jack Blake
Chace Crawford es Jack Blake
Jack revolvió los papeles que tenía sobre la mesa del salón de su apartamento. Vivía en un sitio pequeño, con una habitación, un baño escueto y una cocina minúscula; pero no necesitaba más. Era nómada, por lo que no duraba demasiado en un mismo lugar.
Ser cazador de vampiros le obligaba a viajar a menudo, por lo que no le daba tiempo ni de deshacer las maletas.
«Tienen que estar por aquí —pensó buscando el documento sobre la familia Blair—. ¡Premio!» Al fin lo encontró. Estaba escrito a mano por su padre, y había algunos datos sobre la familia de vampiros que debía aniquilar.
—Aldur, el patriarca y vampiro jefe; su hijo, Dante; Satine, su amante —Cogió un bolígrafo y escribió al lado—… muerta. Francesca y Raquel, las más vulnerables del clan.
Cogió otro folio y escribió: Madrugada del jueves cinco de junio. Visto Dante Blair y su amante, Satine en el Ministry of Sound, en Gaund Street. Enfrentamiento con Satine, muerte real sobre las dos de la madrugada. Dante se escapó.
Escribir eso último le produjo una punzada en el pecho; había acabado con uno de ellos, sí, pero Dante hubiera sido un daño mucho peor para la familia Blair.
Decidió ir de nuevo al lugar de los hechos e investigar un poco; puede que se le pasara algún detalle, cualquier cosa que le acercara más a los vampiros.
Al ser de día, el local estaba cerrado. Las calles del lugar estaban desiertas; sólo unos cuantos chicos tirados en las aceras esperaban a que se les pasara la borrachera.
Jack fue al callejón donde había dado caza a Satine. Aún habían algunas cenizas esparcidas por el suelo. Miró a su alrededor; Dante había vuelto a entrar a la discoteca por la puerta de emergencia. Mientras la víctima con la que saciaban su sed de sangre huyó por el callejón, y él atacó a Satine. «¿Qué hizo que se separaran? Eso es extraño.»
Se acercó a la puerta, examinado cada rincón. En el suelo, había una especie de tarjeta. «BBC, Londres.» Era de la cadena de televisión, pero no habían más datos, «Bueno, por algo se empieza. Mañana haré una visita a sus estudios.» Se la guardó en el bolsillo, y volvió a echar un ojo al callejón.
Recordó la pelea, la adrenalina que había experimentado con el primer contacto, y la sed de venganza que sintió al decapitar a la vampiresa. «Haré que te sientas orgulloso de mí, padre.»
Volvió a su apartamento a preparar el plan del día siguiente. Iría al gran edificio que la BBC poseía en el centro de la ciudad con una identidad falsa, e indagaría sobre el paradero de Dante y lo ocurrido en ese callejón; sentía curiosidad por la razón que hizo que la eterna pareja se separase.
Pero sabía que debía ir con mucho cuidado de que nadie descubriera quién era ni cual era su propósito, o los vampiros de la familia Blair irían a por él.
... Capítulo 5 ...

jueves, 26 de junio de 2014

Vampiros en la noche, Capítulo 3 por Elena Saavedra


Maxime es Kat Dennigs
Maxime es Kat Dennigs
Maxime huía por las calles de Londres horrorizada, aquel hombre era un monstruo. ¿Cómo era aquello posible? ¿Le habían traicionado sus ojos? ¡Aquel hombre estaba chupando la sangre de aquella joven! Como…. Como si fuera…No, no podía ser. Los vampiros tan sólo existían en los cuentos de terror y en las leyendas. Debía de ser algún tipo de maniático obsesionado con el tema y que creía que era un vampiro, ya había oído hablar de esa enfermedad, Polfiria. En cualquier caso era sin duda un loco y un asesino. Maxime paró de correr en cuanto vio la primera iglesia, justo cuando iba a entrar se encontró con él, con el supuesto vampiro.
- Hola Maxime- la saludó misteriosamente Dante.
- ¿Cómo sabes mi nombre? – preguntó asustada Maxime.
- Tu amiga te llamó a gritos por toda la discoteca- contestó Dante- Aunque eso no es lo importante. Me alegra verte de nuevo, Maxime.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí tan rápido?
- No hagas preguntas cuya respuesta ya sabes- Maxime intentó huir, pero Dante le cortó el paso- Venga vamos, no tienes porqué huir. No te voy a hacer daño.
- No te creo. Tú has asesinado a esa chica, ¿por qué conmigo ibas a ser más benevolente? Eres un asesino, eres un monstruo- le reprochó Maxime.
Dante esbozó una sonrisa macabra- Es gracioso como lo dices, monstruo. Si podría decirse que eso es lo soy, pero te estaría mintiendo. Yo soy mucho más que eso y lo sabes, tú ya sabes lo que soy. No hay vida en este cuerpo. Yo soy nada, sin vida, sin alma… odiado y temido, estoy muerto para todo el mundo. Yo soy el monstruo al que los hombres vivos matarían. Yo…soy…
- Un vampiro- le interrumpió Maxime.
- Exacto- afirmó Dante- Soy el heredero de una gran familia de vampiros, que habitamos en Londres desde hace siglos. Desde hace siglos nos alimentamos de la sangre humana, los cazamos como a ratas, pero jamás les matamos a no ser que sea imprescindible. Sí, me has visto alimentarme; he de reconocerlo, pero yo no he matado a esa mujer del callejón. Yo no soy un asesino, sólo soy una pobre bestia incomprendida, obligada a vivir entre las tinieblas, obligada desde la eternidad a esconderse, a vivir eternamente sin razón más que la propia supervivencia. Yo no soy el monstruo que tú crees que soy, los humanos me han denominado así, pero en realidad hay humanos mucho más siniestros que yo. Yo tan sólo hago lo que hago para sobrevivir, ¿no lo entiendes? Puede que este corazón no lata, pero en el fondo sigue habitando un alma. Un alma sumida en la oscuridad y en la soledad durante siglos. ¿Y tú me llamas a mi monstruo? Sólo intento sobrevivir, eso es todo.
- Pues si no eres un asesino, debes dejarme marchar- dijo temerosa Maxime.
- Y te dejaré ir, no hay nada que te retenga, yo tan sólo quería que me comprendieras y que no me delatases nuestra existencia. No quiero verme obligado a hacerte daño Maxime, pero si le dices a alguien de mi existencia entonces tendré que tomar represalias para mi supervivencia- le advirtió Dante.
- No se lo diré a nadie, de todos. ¿Quién me creería?
Dante la observó detenidamente- Recuerda que puedo oír lo que piensas, verte a cada instante si lo deseo. Cumple tu promesa y jamás volverás a verme, pronuncia una sola palabra y mi próxima visita no será tan amable. Adiós Maxime.
Maxime miró como se desvanecía en la nada y corrió hacia la iglesia, una vez dentro comenzó a rezar. Y entonces sonó su móvil, era su hermano- Hola Sasha.
Cynthia es Jennifer Lawrence
Cynthia es Jennifer Lawrence
- ¿Dónde estabas Maxime? Te he estado llamado durante toda la noche. Cynthia y yo estábamos muy preocupados. ¿Te encuentras bien?.
- Estoy bien, Sasha. Y dile a Cynthia que no se preocupe, estoy en un sitio seguro.
- ¿Quieres que te vayamos a buscar? – le preguntó su amiga.
- ¡No!- contestó Maxime alterada- Es decir- dijo algo más tranquila- que no es necesario. Estoy bien, ya sabes cómo soy con los chicos. A veces hago estupideces.
- ¿Seguro que estás bien?- dijo preocupado Sasha.
- Sí, sólo necesito descansar. Di a Cynthia que mañana volveré al piso, hoy me voy a quedar en otro sitio- respondió Maxime.
- Está bien, pero acuérdate que mañana habíamos quedado para almorzar con papá y mamá. Te recogeré en el piso a las 12 en punto y si no estás piso buscarte por toda Inglaterra- le avisó Sasha.
Maxime sonrió- Sí, por supuesto. Hasta mañana.
- Hasta mañana Maxime- se despidió Sasha y acto seguido la llamada finalizó.
Maxime puso el móvil sobre sus pechos aún asustada, tenía que analizar todo lo que había sucedido aquella noche y debía descansar. Guardó el móvil en su bolso y comenzó a andar hasta encontrar con un guarda de seguridad, le preguntó si se podía quedar allí y el guarda aceptó sin rechistar. Le indicó dónde dormían los vagabundos y le entregó una manta, después volvió a su guardia. Maxime tendió la manta en el suelo y se tumbó sobre ella. Sin embargo no pudo dormir, tan sólo pensaba en aquellos ojos mirándola y aquellos colmillos llenos de sangre.
Dante es Ben Barnes
Dante es Ben Barnes
Dante volvió a la discoteca y se encontró lo que era el típico escenario de una pelea contra un vampiro. Había restos de ceniza sobre el suelo, y un cabello rojo, que supuso, era de su amada Satine. ¿Qué había pasado allí? Entonces sintió una presencia muy lejos de allí…Era un hombre y…¿Satine estaba con él? No, no veía a nadie más salvo una urna… Dante gritó enfurecido. Un caza vampiros había matado a su amada Satine y todo por haber ido detrás de esa mujer, Maxime.
Quería vengarse de ese hombre, iría tras él y le mataría, pero debía ser otro día. El sol comenzaba a hondear en el horizonte y debía regresar a casa con su padre.
Francesca caminaba por la sala al lado de la otra amante de su marido, Raquel. No dudaba en que su marido era un hombre portentoso y que por ello necesitaba tener a más de una mujer a lo largo de su vida eterna, pero jamás pensó que la convertiría en vampira y la llamaría esposa. Sin embargo debía reconocer que sentía envidia y al mismo tiempo miedo de Raquel. Después de todo Francesca no era ni de lejos la primera mujer de Aldur, la primera fue una humana, pero no sobrevivió. Aldur nunca hablaba de su primera mujer, la cuál no había querido compartir la vida eterna con él y había preferido la muerte antes que estar al lado de él; tan sólo sabía que si dejaba que Raquel le robase el protagonismo pronto ella también pasaría al olvido; y no podía permitirlo. Debía servir a su amo, a su esposo ante todas las cosas y no iba a permitir que se lo robasen. Así que tomó una decisión y se despidió de Raquel, la cuál había decidido entretenerse con alguno de los “invitados”. Francesca se acercó hasta Aldur con mucho sigilo y le acarició el rostro, debía recodarle los viejos tiempos y convertirlo en suyo de nuevo.
-No estoy de humor Francesca- le cortó Aldur.
- Oh mi señor. Llevas tanto sin posar vuestras manos sobre mi cuerpo que ya pienso que no me encontráis atractiva. Por favor mi amo, necesito a mi amante más que nunca. He estado sola tanto tiempo…- le sedujo Francesca.
Aldur bebió un poco de su copa, la verdad es que tenía razón. Si quería que Francesca permaneciera a su lado debía estar con ella más tiempo aunque eso supusiera estar lejos de Raquel. Su nueva amante no estaba interesado en él, por más que la había cortejado, parece ser que sólo estaba interesada en la vida eterna. Y tenía delante de él a Francesca, una mujer sensual, sin lugar a dudas. Recordaba el día que la conoció, desde el momento que la vio supo que podría volver a enamorarse después de tanto tiempo solo. Pronto su poder moriría y aunque ya tenía un heredero deseaba un hijo propio con su esposa. Deberían a coger un cuerpo humano para el ritual, pero era un riesgo que debían correr. Su matrimonio había pasado por tanto y sin embargo ella permanecía allí con él. A pesar de que la engañó y se trajo a su propia casa a Raquel, ella le había permanecido fiel.
Francesca es Lu Elena González
Francesca es Lu Elena González
Aldur acarició el rostro de Francesca- Perdóname mi amada esposa. Últimamente no he estado a tu lado, es cierto. Te he hecho mucho daño al traer a una desconocida a nuestra casa, pero debes entender que me deslumbró, me embaucó como si fuera un simple mortal. ¿Qué tal si te lo compenso con una de nuestras cenas a la luz de las velas mi amor? Recordaremos viejos tiempos.
Francesca le besó en los labios- Oh mi señor no sabes cuánto tiempo he esperado esas palabras. Ahora tómame cómo antes solías hacerlo y haz retumbar las paredes con nuestros gritos de satisfacción mi amor.
Aldur la cogió en brazos y la llevó a la habitación, pero en medio del camino sintió una fuerte presencia, era su hijo- Perdona amor, nuestro hijo necesita de nuestra ayuda, pero prometo enjarciaros pronto.
Francesca acompañó a Aldur hasta la entrada, allí encontraron a Dante llorando, estaba desolado. Jamás le habían visto así- Padre…
- ¿Qué te ha sucedido hijo?- preguntó Aldur, aunque entonces lo percibió… era por Satine- ¿Cómo ha muerto?
- Un caza vampiros la asesinó. No encontré nada más que un mechón de su pelo y el resto de sus cenizas. Ese imbécil no pudo evitar que se le cayeran unas motas.
Francesca le miró horrorizada- No sabes cuánto lo lamento, pero sabías que al tomar a una vampira de baja cuna esto podría suceder. Ya sabes que ellos no pueden defenderse como nosotros, sus poderes son bastante limitados.
- Aún así, lloraré su muerte.
Aldur abrazó a su hijo- No sabes cómo te comprendo, ve al sótano tenemos “invitados” y podrás desahogar tus penas con ellos. Mañana iremos juntos a buscar a ese caza vampiros y vengaremos a tu amada.
- No- le cortó Dante- Si lo hacemos nos descubrirán y hoy me he tomado muchas molestias para que eso no sucediera. Debemos seguir en el anonimato como me enseñaste padre. Es la única forma de sobrevivir. Además Satine al ser de otra familia no la relacionarán con nosotros, nadie salvo los más allegados sabían de nuestra relación; ese era el pilar de su seguridad…Aunque de poco ha servido.
- Duerme en tu ataúd esta mañana, por la noche estarás mejor, ya lo verás- le consoló Francesca- Sólo necesitas descansar.
- Despiértame cuando el sol se vuelva a acostar padre- Dante se marchó entristecido
... Capítulo 4 ...

El Último Juego de Niños, Capítulo 34 {Final de Temporada}


Bex Taylor-Klaus es Tommy
Bex Taylor-Klaus es Tommy
Tommy miraba atónito a su alrededor. Le dolía enormemente el brazo. El cuerpo de Andrew yacía a su lado, inerte. Su rostro se cubrió de lágrimas. El camión donde viajaban se tambaleaba bruscamente.
—¿Estás bien, Tommy? —preguntó Merlyn apoyando una mano en su hombro—. ¡Estás herido! —Intentó apartarle la ropa pero Tommy se sacudió de ella.
—E-estoy bien, sólo es un rasguño —mintió.
Jack se acercó a Andrew, puso los dedos en sus párpados y se los cerró. Miró al resto y negó con la cabeza. «Pobre, todo lo hacía por Daisy», pensó Tommy apenado.
—No, por favor, no, Dios, no… —escuchó lamentarse una voz aguda.
Tommy miró hacia su izquierda y vio a Sarah abrazada a Dean. El chico sangraba por una herida en el vientre.
Melissa fue corriendo a su lado y le examinó la herida. Miró al resto con el rostro sombrío; Tommy entendió en el acto que Dean estaba perdido.
—¡Maldita puta! ¡La voy a matar! —gritó Jack dando un puntapié en la pared del camión.
Sarah no dejaba de llorar, abrazada a Dean. Tommy vio como el chico acariciaba tiernamente el pelo a su novia mientras cerraba lentamente los ojos y desfalleció. Sarah se abrazó más a él sin dejar de sollozar. Lilith no dejaba de rezar zarandeándose sin cesar.
«Malditos sean. ¡Malditos sean todos!»
La herida le dolía cada vez más. Merlyn estaba frente a él sin dejar de mirarle. Tommy reprimió una mueca de dolor y se aproximó a Bob y a Maggie.
—¿Podríamos detenernos en las afueras? En un lugar apartado —Bob le miró de reojo, vio que Maggie estaba llorando con una mano en la boca—. Debemos enterrara a nuestros muertos.
Bob asintió y Maggie emitió un gemido. Tommy volvió a su sitio, «En cuanto nos detengamos, me iré a un lugar apartado y taponaré la herida»
Jack se sentó a su lado.
—¿Estás bien? —preguntó con preocupación.
—Sí, sí… sólo es, bueno, están muertos, joder —contestó Tommy titubeante. Aun debía asimilar todo lo ocurrido.
Mientras estaban cargando el camión con las armas de Andrew, la novia de Matt apareció con unos cuantos chicos y les disparó. Recordaba como había disparado a aquella chica al ver que asesinaba a Andrew. Ella le sonrió y le pegó un tiro que afortunadamente le hirió sólo el brazo.
Merlyn se acercó a Bob y le dio unas cuantas indicaciones.
El resto del trayecto fue en silencio, sólo roto por los llantos de Sarah. Tommy miraba al suelo, no podía soportar los ojos inquisitivos de Merlyn; ella sospechaba algo, y Tommy no quería enfrentarse a ello.
Llegaron a las afueras de la ciudad sin incidentes. El sol empezó a alzarse en el cielo, iluminando levemente el cubículo donde se encontraban. Bob detuvo el coche y Jack abrió la puerta del atrás del vehiculo.
Maggie entró corriendo y abrazó a Sarah, que tenía a Dean en su regazo. Jack y Bob bajaron a Andrew con cuidado y lo dejaron en el suelo. Tommy se puso al lado de Jack.
—¿Tenemos alguna pala o algo con lo que cavar? —preguntó mirando el cadáver de Andrew.
—Voy a mirar —Tommy entró de nuevo en el camión y revolvió las bolsas que habían sacado del bar.
Encontró una pala oxidada que podrían usar para cavar tumbas poco profundas y se la tendió a Jack.
—¿No había nada mejor? —preguntó asqueado.
—No, sólo armas —dijo Tommy y se apoyó en el camión.
Estaba cansado y la herida cada vez le dolía más. «Debo vendarme esto antes de desmayarme.» Miró en la guantera y encontró un pequeño botiquín.
—Emm, chicos, ahora vengo, voy a mear —dijo escondiendo la caja detrás de la espalda. Jack asintió y empezó a cavar.
Tommy empezó a caminar por la carretera. El asfalto estaba bordeado por tierra rojiza. A lo lejos vio unos matorrales y unas piedras, y se dirigió hacia ellas lo más rápido que le dejaron sus fuerzas.
Miró a su alrededor; desde allí nadie podía verle. Se quitó la camiseta, daba gracias que al ser negra, ocultaba la sangre casi por completo. Su torso estaba totalmente vendado para ocultar un secreto que no podía revelar. La herida estaba cerca del hombro, intentó sacarse la bala, pero el dolor era demasiado intenso.
—¿Pero qué…? —La voz de Merlyn le hizo dar un brinco.
—¿Q-qué haces aquí? —dijo intentando ponerse de nuevo la camiseta.
—¿Por qué llevas esas vendas en el pecho? —Merlyn le quitó la camiseta de las manos y la tiró al suelo—. ¡Dímelo!
—¡Porque soy una chica! ¡Por eso! —gritó Tommy con desesperación—. ¡Mi hermana me dijo que lo hiciera, qué debía hacerme pasar por chico para protegerme! Me cortó el pelo y me vendó el pecho, y me hizo prometer que guardaría siempre el secreto —Empezó a llorar y cayó al suelo de rodillas—. Y-yo debía hacerlo, así no me harían daño; así no me harían lo que le hicieron a ella.
—¿Qué le hicieron, Tommy? —preguntó Merlyn suavemente.
—La violaron. Abusaron de ella y la destrozaron en mil pedazos. Sólo quería evitar que me pasara lo mismo, y desde ese momento, desde que tenía ocho años que soy Tommy, el chico, y no Tammy, la niña indefensa.
Merlyn se acercó a Tommy y le abrazó.
—¿Es por eso que ocultabas el balaza? —Tommy asintió—. No diré nada, te lo prometo, Tommy. Pero podías haber confiado en mí, jamás te traicionaría.
—Lo sé, una parte de mí quiso decírtelo pero, tenía miedo. Yo, lo siento, Merlyn —La abrazó con fuerza. Tommy sintió la mano de Merlyn acariciando su pelo.
—Está bien, no te preocupes —Se apartó un poco y cogió el rostro de Tommy entre las manos—. Ahora vamos a curarte la herida y volveremos al camión, tenemos un largo camino hasta la base militar —dijo con tono maternal.
Tommy asintió y dejó que Merlyn le sacara la bala, le cosiera la herida y le vendara. Cuando acabaron, volvieron con el resto. Las dos tumbas estaban cavadas, y Andrew ya había sido enterrado pro completo.
Melissa al verle se acercó a Tommy preocupada.
—¿Te encuentras bien? Te veo muy pálido —dijo y puso la mano en la frente de Tommy.
—Sí, está bien, es por el calor —contestó con rapidez Merlyn.
Tommy observaba como cubrían el cuerpo de Dean. Sarah estaba de rodillas frente a la tumba, abrazada a Maggie.
Cuando le cubrieron por completo, dejaron a Sarah sola unos minutos para que se despidiera de su novio. Maggie se acercó a ellos limpiándose las lágrimas.
—¿Cómo está? —preguntó Melissa.
—Mal, muy mal —dijo escuetamente Maggie.
Pasaron unos minutos y volvieron al camión.
—Bueno, volvemos a la carretera —dijo Bob arrancando el coche. Maggie estaba de nuevo a su lado.
Tommy miró a todos sus amigos y compañeros de aventura; les esperaba un largo viaje. Merlyn estaba a su lado. Tommy apoyó la cabeza en su hombro y cerró los ojos. En parte se alegraba de que Merlyn descubriera su secreto; sentía un pequeño alivio sobre los hombros.
***
Matt esperaba buenas noticias de sus chicos. Estaba en el gran salón del hotel, el lugar donde impartía justicia. Se recostó en el gran butacón de
Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
terciopelo; le gustaba sentarse allí, se sentía como una especie de rey.
Fred, uno de los chicos del grupo de Katty, había regresado con nueva información de los fugitivos. Matt le indicó que se acercara.
—Bien, explícame cómo ha ido la cacería —dijo con voz gélida.
—Se han ido hacia el sur. Katty nos ordenó que les diéramos un buen susto —la voz del chico sonaba nerviosa y aguda—, pero que no pusiéramos en peligro ni a tu hermana ni a la adulta. Disparamos con cuidado, creo que matamos a unos cuantos de ellos.
—¿Estás seguros de que a Sarah no le rozó ni una sola bala? —preguntó apretando los dientes.
—Sí, sí, yo mismo lo vi. Todos teníamos mucho cuidado. La adulta también estaba bien cuando el camión se alejó de nosotros.
—Perfecto —añadió Matt—. ¿Y a dónde se dirigen?
—Katty y el resto les están siguiendo, a mi me han mandado aquí para informarte. Dejarán pistas por el camino para que sea fácil encontrarlos.
—Está bien, puedes retirarte —dijo Matt con cortesía y el chico salió casi corriendo del comedor.
Se levantó de su asiento y se aproximó a Big T y Jon, dos de sus chicos de confianza.
—Sam ha vuelto hace media hora. Debemos ir con Katty y así controlar mejor la situación.
—Pero si vamos, ¿quién te protegerá? —preguntó Big T desconcertado.
—Mi querido grandullón, yo iré con vosotros. Quiero esa cura, la necesito —Miró a los dos chicos—. Preparad un par de coches, coged provisiones para unas cuantas semanas. En una hora quiero partir de aquí, ¿queda claro?
Tanto Big T como Jon asintieron y se marcharon a prepararlo todos. Matt volvió a su asiento privilegiado del gran salón.
«Debo encontrar esa cura; sólo me quedan unos meses de vida —pensó y suspiró—. No puedo confiar en que Katty pueda hacer todo el trabajo ella sola, es demasiado inestable. Y Sam… es un cerdo que actúa por instinto, demasiado violento. No, debo ir yo y ocuparme de todo.»
A la hora prevista, todo estaba preparado. Matt se dirigió a la entrada del hotel, donde había aparcado provisionalmente los coches. Un grupo de seis chicos y chicas hablaban con Sam; eran los elegidos para ir en la misión. Jon y Big T estaban apartados, comprobando que no faltara nada.
—¿Está todo?  —preguntó a Matt.
—Sí. Las provisiones, las armas y el equipo.
—Genial, pues. Larguémonos de aquí —dijo Matt dirigiéndose al su coche, un Buick del 66 que había pertenecido a su padre.
—Señor, una pregunta —Jon se acercó a él tímidamente—. ¿Quién se quedará a cargo de todo?
—Tú, mi viejo amigo; quiero que te quedes aquí —respondió. Matt lo había estado deliberando en el salón mientras hacían todos los preparativos del viaje. Big T era bueno, pero como guardaespaldas; Jon era listo y sumiso, no le daría problemas.
—¿Yo? ¿E-estás seguro? —preguntó nervioso.
—Completamente. Así que vuelve dentro y encárgate de todo. Dudo de que tengas problemas —contestó Matt y le dio una palmada en la espalda.
Jon sonrió y volvió al hotel. Matt le hizo a Big T un gesto de que le siguiera y se unieron al resto del grupo.
—Chicos, debemos ir con mil ojos. Primero hay que encontrar a Katty. Después, iremos tras los fugitivos, pero debemos evitar que nos descubran, ir con mucho sigilo. Van a por algo que es mío, nuestro: la cura. Y no permitiremos que se la queden —Todos le vitorearon; Matt sonrió—. ¡Conseguiremos lo que es nuestro, y nada ni nadie nos lo impedirá!
Todos fueron a los coches. En total eran cinco; Matt iba al principio en solitario. Arrancó su Buick y le dio con fuerza al acelerador; la cura estaba a su alcance, y pronto sería suya.
Epílogo
Miley Cyrus es Katty
Miley Cyrus es Katty
Cuatro meses después…
Katty sentía la sangre recorriendo por el rostro. Jack estaba en cuclillas sobre ella y tenía las manos en su cuello apretándolas con fuerza. La arena caliente le arañaba la espalda, y el sol abrasador la cegaba por momentos.
Jack la había cogido por sorpresa y le había pegado con furia hasta que consiguió hacerle caer al suelo. Katty sabía que la odiaba por lo que había pasado en aquél maldito camión; por aquello y porque siempre habían sido enemigos de Matt, el hombre al que amaba.
—Vas a morir, puta —dijo el chico con ira—. Pagarás por lo que has hecho.
Katty estaba a punto de desfallecer. Sabía que debía hacer algo para evitar que Jack acabara con su vida.
—M-me necesitas. Nos necesitas —empezó a decir con dificultad—. Sin Matt, sin nuestros chicos y sin mí, estáis muertos. Todos —sentenció.
—No os necesitamos. A ningunos, sólo nos traéis problemas.
—Son demasiados, os masacrarán —prosiguió. Tenía que convencerle, y por una vez, no estaba mintiendo—. Por separado, ninguno lo conseguiríamos. Tenemos que unir fuerzas para acabar con ellos —Notó como Jack iba aflojando un poco—. Nos enfrentamos a algo mucho más peligroso. Debemos unirnos en esto, o moriremos.
Jack le soltó el cuello y se dejó caer hacia atrás. Katty notó el aire caliente abrasándole los pulmones. El árido lugar hacia que se sintiera más agotada.
—Mira —dijo Jack levantándose rápidamente—, nunca voy a confiar en vosotros. Jamás. Pero si es cierto que, por ésta vez, tenemos que luchar juntos.
Katty asintió con la cabeza. Jack le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Ella dudó un poco, pero la aceptó; se sentía demasiado débil para levantarse, y sabía que si lo intentará, haría el ridículo, y era lo último que quería.
—No te arrepentirás, Jack —dijo Katty y se sacudió el polvo de la ropa.
—No te equivoques, en cuanto esto acabe, cada uno irá por su lado. Y recuerda, una de mis balas lleva tu nombre —Jack se giró y empezó a caminar por el desierto.
Katty suspiró, «Tenemos que estar unidos. Menuda putada», pensó y lo siguió a una distancia prudencial. Odiaba a aquél santurrón, pero debían unir fuerzas contra un mal mayor.
.... Temporada 2 ...

jueves, 19 de junio de 2014

Dissident Tales : Especial Reseñas - Junio 2014

Dissident Tales ha sacado a la luz su 'Especial Reseñas - Junio 2014', donde encontraréis la entrevista que Elizabeth Thor me hizo hace algún tiempo, ¡espero que os guste!

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