jueves, 9 de abril de 2015

El Último Juego de Niños, Capítulo 54 {Final de Temporada}


Joe Dempsie es Matt Nolan
Joe Dempsie es Matt Nolan
Se le cubrió el rostro de lágrimas. Matt no podía creer lo que había ocurrido. Su hermana estaba muerta. Apartó a Jack de un empujón y la acunó como hacía cuando Sarah no era más que un bebé. Gritó de impotencia y sintió una mano en su hombro. La apartó con rudeza y miró a Jack.
—¡No me toques! —dijo con rabia.
Jack, con los ojos lloroso se apartó de él. Vio como se acercaban alguno de sus chicos y Maggie, la mejor amiga de su hermana. La chica tenía una mano sobre la boca y cayó de rodillas entre sollozos.
Matt la miraba con rabia. Ella había pasado más horas con su hermana que él durante los últimos años. Esa chica, de pelo rosa, se encontraba con Sarah siempre que hacía algo para fastidiarle. Y ella era la que debía estar muerta.
Escuchó risas fuera de la casa. Matt, sintiendo como la furia le invadía el cuerpo, se acercó a la ventana y vio al chico que había disparado a su hermana con el revólver aún levantado. El arma humeaba. El sheriff del lugar tenía una sonrisa burlona y los cazadores se reían a su alrededor.
—¡Hijo de la gran puta! —Matt levantó su pistola y empezó a disparar indiscriminadamente con el cuerpo de Sarah en su regazo.
Dio a un chico al lado del sheriff, que le miraba desafiante.
—¡Para, Matt! ¡Nos matarás a todos! —Katty le bajó el arma con fuerza.
—¡Déjame en paz!
—¿No ves que esos paletos tienen más armas que nosotros? ¡Estamos sin munición! A mi me quedan unas dos balas, y a ti, viendo como disparas, lo mismo. Si sigues provocándoles nos llenarán de plomo.
—¿Y a mí qué me importa? ¡Han matado a Sarah!
—Lo sé, y lo lamento, pero tenemos una oportunidad. Están regocijándose por lo ocurrido, debemos escapar antes de que llenen de nuevo los cargadores.
—Katty tiene razón —Big T se acercó a ellos con Mandy—. Es el momento de salir de aquí cagando leches. O moriremos todos.
Matt se detuvo unos segundos, meditando. «Ese sheriff de pacotilla merece morir ahora mismo —pensó—. Pero con tantos perros a su alrededor, no es un blanco fácil. Necesito tenerlo a solas, con mis cuchillos, y torturarle antes de morir. Deseará no haber apretado el gatillo en su puta vida.»
—Está bien —dijo al fin—. Pero en cuanto podamos, lo capturaremos. Lo quiero vivo, y me lo dejaréis para mí, sin preguntas, ¿entendido?
Vio que Jack negaba con la cabeza. «Puto niñato. Si fuera tu hermana o tu adorada novia la que estuviera muerta harías lo mismo.» Tommy le dio un codazo a su amigo con mirada suplicante. Jack suspiró y miró a Matt.
—Está bien. Pero salgamos ya de aquí. Se estarán preguntando por qué no les disparamos y tarde o temprano, nos atacarán de nuevo.
¡Pum!
Como si de un mal presagio se tratara, una bala salió por la ventana rota e impactó en el hombro de Big T.
El joven se quejó de dolor y puso su mano en la herida. Mandy empezó a llorar a su lado.
—¡Joder!¡Larguémonos de aquí! —dijo Matt dejando a Sarah en el suelo con delicadeza. La besó en la frente y le acarició el rostro—. Lo siento mucho, hermanita. Te quiero.
Empezó a correr hacia la cocina y todos le siguieron.
—A la de tres, abriré la puerta. Los que tengan balas, a mi lado. Por si tenemos que despejar el camino.
Jack y Katty fueron los únicos que acudieron a su llamada. Matt asintió y respiró hondo. Cogió el pomo con la mano derecha mientras con la izquierda aferraba el arma con fuerza.
—Uno… Dos… ¡Tres!
Abrió la puerta con fuerza. Dos chicos del sheriff les recibieron con balas. Matt, Katty y Jack acabaron con ellos con rapidez.
—¿A dónde vamos? —preguntó Katty a su izquierda.
—Tenemos que refugiarnos en algún lugar seguro.
—Lo mejor será alejarnos lo máximo posible de esos cabrones —dijo Jack detrás de él.
—No me iré sin antes acabar con el sheriff. Se lo debo a Sarah —contestó Matt tajante.
—Creo que hay varias casas abandonadas antes de llegar al pueblo —añadió Mandy junto a Big T.
—Estupendo —Matt sonrió en al oscuridad—. Allí les esperaremos.
***
Jena Malone es Lilith
Jena Malone es Lilith
Dos días más tarde.
Lilith les seguía de cerca. Había conseguido ocultarse en varios lugares para no ser vista, y el grupo de chicos no se percató de su presencia.
Después de matar a aquél chico en el granero, cogió una hoz y contempló la batalla que había tenido lugar en aquella casa en ruinas.
Cuando todo se quedó en silencio, salió de su escondite con cuidado y empezó a caminar hacia la casa; allí, ante la puerta, se encontraba el cadáver de una joven rubia. «Que Dios la tenga en su gloria» pensó Lilith y se santiguó. Rodeó el cuerpo y entró en la casa. Todo estaba lleno de balas y sangre y un olor ocre le inundó las fosas nasales; el olor de la muerte.
Habían varios cuerpos de chicos que había visto en la ciudad, «Chicos de Matt —pensó—, Dios les ha castigado por sus crímenes.» Fue hacia el salón y vio a una chica rubiza tendida en el suelo; se trataba de Sarah, la cabecilla de la resistencia. Lilith se agachó hacia ella y le acarició el rostro. «Pobre pecadora; cometió errores pero ayudaba en nuestro refugio ahuyentando a los chicos de su hermano. Que Dios se apiade de tu alma.» Le besó la frente.
Escuchó golpes a su espalda. Al girarse, vio la puerta de la cocina abierta dando golpes contra el marco. «Por allí has escapado, mi querido Bob. Te encontraré.»
Desde entonces, les había seguido sin hacer ruido. También comprobó que los cazadores les pisaban los talones, pero parecían jugar con ellos a un enfermizo juego del gato y el ratón. «Todo eso les pasa por tener al demonio entre ellos —dijeron las voces en su cabeza—, en cuanto la adulta muerta, todo será luz y felicidad, y Bob volverá a tus brazos.» Lilith sabía lo que debía hacer. Sólo debía esperar su momento. Se refugiaría en la oscuridad y le cortaría la cabeza a la adulta. En un principio la odiarán por ello, pero pronto descubrirán que sólo cumplía órdenes de Dios y volverán al buen camino.
El sol era abrasador, y durante el día notaba como su fina piel se secaba y cuarteaba. Las noches eran más frías y agradables, y se acurrucaba en un rincón aferrada a la hoz, lejos de todo, para no ser descubierta.
—Vas a morir, puta. Pagarás por lo que has hecho.
Una voz le sobresaltó una mañana soleada. Se refugió detrás de unas grandes rocas y desde allí observó: se trataba de Jack, uno de los amigos de Bob, que golpeaba a la ramera de Matt.
—M-me necesitas. Nos necesitas. Sin Matt, sin nuestros chicos y sin mí, estáis muertos. Todos —dijo Katty con dificultad.
Lilith empezó a temblar, recordando las barbaridades que la concubina de Matt le había provocado estando cautiva. Se tapó los oídos, la voz de Katty la transportaba a un lugar oscuro y sombrío, y a un dolor insoportable en el que deseó la misma muerte.
Escuchó a los dos chicos hablando, pero sin entender qué decían. «Vamos, debes escuchar, si sabes sus planes, te puedes adelantar a ellos y así salvarles de sus miserias. Debes matar a la adulta.»
Suspiró, intentando serenarse, y lentamente separó las manos de las orejas.
—Son demasiados, os masacrarán —Katty estaba en el suelo con Jack sobre ella. El chico tenía las manos alrededor de su cuello. Lilith deseó que no la soltara hasta matarla—. Por separado, ninguno lo conseguiríamos. Tenemos que unir fuerzas para acabar con ellos. Nos enfrentamos a algo mucho más peligroso. Debemos unirnos en esto, o moriremos.
Jack le soltó el cuello y se dejó caer hacia atrás. «Debería haberla matado —pensó Lilith oculta tras las rocas—. Esa perra de Satán debería estar muerta.»
—Mira —dijo Jack levantándose rápidamente—, nunca voy a confiar en vosotros. Jamás. Pero si es cierto que, por ésta vez, tenemos que luchar juntos.
Vio a Katty asentir con la cabeza. Jack le tendió la mano para ayudarla a levantarse
—No te arrepentirás, Jack —dijo Katty y se sacudió el polvo de la ropa.
—No te equivoques, en cuanto esto acabe, cada uno irá por su lado. Y recuerda, una de mis balas lleva tu nombre —Jack se giró y empezó a caminar por el desierto.
La chica caminó tras él. «Esos dos se han aliado —Lilith no podía creerlo—. Son enemigos, no deberían estar juntos. Esos demonios los han corrompido. Debo salvar a Bob. Tengo que salvar su alma del infierno.»
Lilith notó un chasquido a su derecha. Se giró lentamente; el cañón de un arma la apuntaba directamente entre los ojos.
—Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? —dijo un chico con un uniforme de ayudante del sheriff.
Ella no dudó. De un golpe rápido, le degolló. La pistola cayó al suelo. El chico no pudo emitir ningún sonido; se estaba ahogando en su propia sangre. Se llevó las manos a la garganta, intentando en vano taponar la herida.
Lilith cogió la pistola y se la puso en un bolsillo. Miró al chico con desprecio.
—Pobre pecador. Has recibido tu merecido.
Apartó la vista y buscó a Jack y a Katty; estaban ya lejos. Empezó a seguirlos, con cuidado, vigilando su espalda, tratando de no ser la nueva presa de los cazadores.
... Temporada 3 ...

0 comentarios:

Publicar un comentario